Justa y corta victoria sportinguista frente a Osasuna

El Sporting fue netamente superior a un desdibujado y anárquico Osasuna que, aunque estuvo vivo en el partido hasta el 2-0 no dio sensación de poder impedir la victoria gijonesa en ningún momento

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Tan justa como importante victoria del Sporting para sus aspiraciones de lograr el ascenso. El equipo de Rubén Baraja venció con total justicia, algo en lo que coincidían varios de los protagonistas tras el encuentro. Osasuna dio una mala imagen. Un equipo desdibujado, gris, perdido en la fría noche y sobre el césped de El Molinón.

La realidad es que el 2-0 que refleja el marcador final es de justicia, pero no en su totalidad. Y es que el cuadro sportinguista creó ocasiones y méritos sobrados para haber cosechado una mayor renta con la que haber inclinado a su favor el golaveraje particular entre ambos equipos. Hubo varias claves que explican la superioridad de la escuadra gijonesa sobre la navarra. Son:

Un fallo de Aridane en el 1-0

Corría apenas el cuarto minuto de partido cuando el Sporting se adelantaría en el marcador. Jony hace una de sus habituales internadas por la izquierda y pone el balón al punto de penalti. Aridane intenta despejar, pero hace un extraño y el balón le supera. Su compañero Miguel de las Cuevas dijo tras el partido que se había resbalado. Ante ese fallo, Rubén García, con una definición digna de un delantero de otra categoría, se ocupó de poner el 1-0.

El defensor canario está bastante cuestionado entre la hinchada rojilla y este error hará seguramente que esas críticas aumenten. No hay que olvidar que su fichaje supuso un importante desembolso (1,5 millones) y que no está respondiendo en consonancia. Aún así sigue contando con la confianza de Diego Martínez.

La ocasión de Roberto Torres que pudo meter a Osasuna en el encuentro

Aunque la superioridad gijonesa fue manifiesta durante la gran mayoría del encuentro, Osasuna tuvo sus opciones. El Sporting dispuso de ocasiones, pero no cerró el partido hasta el último cuarto de hora. Eso hacía que en una acción aislada o de fortuna, Osasuna pudiese nivelar el marcador. Roberto Torres tuvo esa opción en el inicio del segundo tiempo. En una jugada mitad error rojiblanco, mitad fortuna, el talentoso jugador navarro dispuso de una franca ocasión. Sin embargo su fuerte disparo fue atajado por un Diego Mariño que, aunque vivió un encuentro bastante plácido, salvó a su equipo de encajar un gol que habría cambiado totalmente el encuentro.

El partido de Álex Bergantiños

El centrocampista gallego fue sin duda el hombre del partido. No anotó ningún gol, pero dominó la parcela central del mediocampo con absoluta superioridad sobre el resto de jugadores que actuaron por esa parcela. Fue en muchas ocasiones quién condenaba a morir, directa o indirectamente, todas las ocasiones del cuadro navarro que pasaban por su parcela. Además de ese trabajo, protagonizó varias acciones menos habituales en él. Filtró varios pases entre líneas que generaron ocasiones de peligro. Uno de ellos se convirtió además en una perfecta asistencia para que Michael Santos lograse el 2-0.

Bergantiños durante un entrenamiento
Bergantiños durante un entrenamiento
El desbarajuste táctico de Diego Martínez

Osasuna mostró una mala imagen propiciada principalmente por una anarquía táctica de difícil comprensión. Esto es principalmente responsabilidad de su técnico, Diego Martínez. Osasuna salió de inicio con un 3-5-2 en el que los carriles eran para Kike Barja y Clerc. El gol inicial dio al traste con el plan que el de Pontevedra hubiese trazado de antemano, pero tras él su equipo no tuvo capacidad de reacción.

Por muchos momentos era imposible adivinar la disposición táctica. Por ejemplo, Lillo y Oier hubo momentos que no se sabía si actuaban como central o como lateral. Roberto Torres o Fran Mérida un caso similar en la parcela central. Esa anarquía facilitó la labor destructiva y organizativa rojiblanca, que dominó el centro del campo casi sin discusión.

Sexta victoria consecutiva en casa, nuevamente con portería a cero

El Sporting logró así su sexta victoria consecutiva en casa. Todas ellas bajo las órdenes de Rubén Baraja. Además en esas seis victorias, cinco han terminado con la portería de Diego Mariño sin encajar gol. Solo el Córdoba logró hacer gol en El Molinón en un encuentro no apto para cardíacos. Esa fiabilidad en casa permite a los gijoneses estar enganchados constantemente a la parte alta.

No obstante es la irregularidad lejos de casa lo que les impide estar más arriba. Además Mariño lleva  314 minutos sin encajar gol. Un registro solo superado en las primeras cuatro jornadas ligueras del curso, cuando el gallego estuvo 355 minutos sin hacerlo. Un registro que podrá superar en el próximo compromiso liguero en Sevilla. De no encajar gol en los primeros 41 minutos de encuentro, superará esa marca.

En conclusión, victoria rojiblanca que hace justicia a lo visto en el encuentro del viernes en El Molinón. Sin embargo, y ateniéndose al número de ocasiones, la victoria es hasta corta. Eso sí, importante triunfo que permite a cuadro gijonés adelantar provisionalmente en la tabla al navarro e igualarle el golaveraje. Ambos, en caso de empate a puntos, deberán derimir su clasificación mediante los registros generales.

Fotos – www.realsporting.com

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