Córdoba – Oviedo, el análisis

Los asturianos se dejan dos puntos en El Nuevo Arcángel después de encajar un tanto en la recta final del partido

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Siempre es un fastidio perder dos puntos después de un encuentro muy completo. Y ayer, al Real Oviedo, le pasó eso. Que hizo un gran partido. Con intensidad, con trabajo y sabiendo qué hacer en cada momento. Se adelantó y pudo hacer el segundo, pero esto es fútbol. Y el que perdona puede pagarlo. En un mal despeje al final del encuentro, el Córdoba empataba, pero ahí no acabó todo. Porque el Oviedo pudo ganar en el descuento, pero no acertó. Un encuentro que deja una sensación similar al de huesca. Pero, pese a todo, un punto es un punto. Y a estas alturas vale oro. Ahora, los azules ya piensan en el Alcorcón.

  • Las áreas decidieron. Al igual que en El Alcoraz, la falta de acierto en ambas áreas impidió al Oviedo cosechar un triunfo. Ayer, en Córdoba, pasó algo similar. Porque los azules pudo sentenciar en el tramo final del partido. Linares perdonó un mano a mano cuando se encontraba solo, al borde del área pequeña. Minutos después, la falta de contundencia, ahora en área propia, condenó a los de Juan Antonio Anquela a encajar. Pero ahí no acabó todo. Porque en el descuento, Saúl Berjón se inventó una jugada sensacional que dejó a Diegui delante del portero. El canterano prefirió darla en vez de tirar, y la ocasión se esfumó. En este espacio del campo, en las áreas, fue donde el Oviedo volvió a dejarse dos puntos.
  • Buena imagen, mal resultado. El partido dejó dos caras. La positiva fue la actitud del equipo. Porque volvió a recordar al mejor Oviedo. Al que aprieta todos los balones, que asfixia al rival y no le deja jugar cómodo. Con el balón, el equipo estuvo muy bien. Jugó con mucho criterio, supo llevar el partido donde quiso y marcó el tiempo del juego a la perfección. La cara negativa fue el resultado. Porque el triunfo hubiese sido algo clave en un fin de semana donde se enfrentan todos en la parte de arriba. Ese gol en el tramo final fue la cruz.
  • Fabbrini se estrenó. El italiano logró anotar en Córdoba su primer gol con los azules. Al repertorio de calidad y clase que posee el italiano, se sumó el tanto. El que adelantaba a los asturianos en un campo muy difícil. Y a partir de ahí, Fabbrini se soltó aún más. La pidió, se ofreció siempre y se movió por todo el frente de ataque. El italiano será clave en esta recta final de la temporada, y está empezando a coger la forma y la confianza necesaria para afrontarlo a la perfección.
  • Saúl-Mossa, otra vez ‘en línea’. La conexión del asturiano y el valenciano por banda izquierda fue la mejor noticia para los oviedistas. Porque ambos volvieron a recordar a ese Oviedo que encadenó diez partidos sin perder. Llevaron todo el peligro de los suyos en ataque. protagonistas en el 0-1 y asistentes de las dos jugadas con más peligro de los asturianos. En la primera fue Mossa quien asistió; en la segunda, Saúl. Que ambos estén bien será clave para las aspiraciones del Oviedo a final de temporada.

Rascar fuera siempre es positivo

  • Valor máximo a cada punto. A estas alturas de campeonato, cada punto vale oro. Porque a final de campeonato, lo que se saque en los partidos lejos del Tartiere va a determinar el lugar en que estará el Oviedo. Las dos temporadas anteriores, con los puntos cosechados en casa no sirvió. Y en esta, el equipo sabe que cada punto fuera vale oro. Porque en este tramo final de temporada, los asturianos saben que estar en playoff dependerá de seguir en una buena línea en casa más rascar algo lejos de la capital asturiana.

Imagen destacada: laliga.es

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