La importancia del ‘8’

La brújula del Mallorca tiene nombre y apellidos. Salvador Sevilla se ha convertido en una pieza indispensable en el plan de Moreno.

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Tras el empate ante el Zaragoza, salí junto con la afición con la sensación de que se habían perdido dos puntos. Después de ir ganando 0-2 al descanso, el equipo de Vicente Moreno se dejó empatar por un conjunto que, con el empuje de su afición y la garra que caracteriza al león maño, consiguieron igualar un choque que se les había puesto muy cuesta arriba.

Mientras volvía a Madrid, a seguir con la rutina, me esperaban cuatro horas de autobús. Me puse a analizar el encuentro parte por parte. Me volví a ver el partido y a la vez pensé que el Mallorca funciona como un reloj. Cada pieza que trabaja bien acaba resultando clave en el producto final, cada jugador es un pequeño engranaje que consigue hacer funcionar al siguiente, rozando casi la perfección. Todos funcionan en conjunto y crean un equipo compacto, competitivo y capaz de ser superior a muchos equipos de la categoría. Pero cuando uno falla y sobretodo el más importante, la maquinaria se para y la hazaña se vuelve muy complicada.

Esa pieza tiene el pelo gris, porta el 8 a la espalda y deslumbra calidad por todos sus poros. Salva Sevilla se ha convertido en un año y algunos meses en pieza indispensable en el engranaje que prepara semana tras semana Vicente Moreno, todo gira a su alrededor. El Mallorca vive en un ecosistema donde el jugador de Almería crea y destruye. El centrocampista bermellón parte como iniciador de jugada, la desenvolupa y muchas veces es capaz de dar el último pase, de hecho es el máximo recuperador y asistente de la categoría.

En La Romareda ofreció un clínic de recuperaciones y organización del juego en una primera parte donde el Mallorca absorbió el balón e hizo desaparecer al Zaragoza de su propio estadio. La importancia del ‘8’ se vio plasmada en la segunda parte, justo cuando desapareció. El almeriense tuvo que abandonar el campo en camilla por un balonazo, ahí, donde más duele.

Salva Sevilla, ante el rayo Majadahonda

Para suplir su baja en el eje del reloj, Moreno intentó aguantar un resultado muy peligroso. Sacó al campo a Baba, de corte defensivo pero con salida de balón. La medular cambiaba y el ritmo del partido también. El canterano bermellón no estuvo a la altura y cuando más pausa necesitaba el partido, más loco se volvió. Malas decisiones con balón provocaban contras constantes de los maños que causaron que Pedraza tuviese que abarcar más campo del que se le presuponía. Baba ocupaba una zonas en las que cualquier pase rompía su línea. La intención de Moreno era clara y con un buen fin, pero no le salió. Baba lo intentó pero la sombra de Salva Sevilla se hizo alargada y la presión de La Romareda demasiado para un chaval que acaba de subir al primer equipo.

La segunda parte fue el resultado de que cuando falla una pieza en el engranaje bermellón todo se convierte en una cuesta difícil de subir y más cuando se encuentra en la medular. Todos tuvieron que exprimir al máximo su físico para evitar llegar tarde a las ayudas, pero el Zaragoza llevaba una marcha más y aprovechó ese error en la perfección que quiere imponer Moreno en la que su máximo imponente es Salvador Sevilla.

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