El dilema de Caparrós

El utrerano tiene varios sistemas de juego entre los que elegir en su vuelta al banquillo del Sevilla FC

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Tras la debacle europea del Sevilla FC en Praga, cayendo en una eliminatoria de Europa League ocho años después, el consejo de administración del club, comandado por el presidente Pepe Castro, decidió destituir a Pablo Machín del cargo de entrenador, para que lo sustituyera, de nuevo, Joaquín Caparrós.

Se abren muchos debates tras este cambio de fichas con el que, curiosamente, el técnico utrerano deberá ponerse al mando de una plantilla diseñada por él mismo desde el pasado verano, con fichajes destacados y de peso económico, como los de Gnagnon, Amadou o Quincy Promes; pero, sin duda, el más destacado es el del sistema que se uitlizará. ¿Continuará Caparrós con el famoso sistema de tres centrales con el que los jugadores nervionenses se han familiarizado desde la llegada de Machín, u optará por un más tradicional 4-3-3 o 4-4-2, siendo el primero de ellos con el que se caracterizó algo más durante su última etapa en el banquillo del Sánchez-Pizjuán?

Sin duda, sería algo sorprendente que el nuevo preparador sevillista quisiera dar continuidad al sistema del soriano, que, a pesar de tener un gran éxito durante los primeros meses de competición, terminó por ser uno de los principales motivos por los que el Sevilla se cayera de la Copa y la Europa League; y para que no ganara en liga desde septiembre hasta que se logre (o no) acabar con dicha mala racha, al dejar habitualmente como visitante un vacío táctico en el centro del campo que permitía a los rivales hacerse dueño y señor del mismo, además de dejar más que comprobado que tres centrales no aseguran una buena defensa (el Sevilla no deja la portería a cero fuera de casa desde hace cuatro meses)

Sí parece más lógico que Caparrós prefiera pasar a jugar con dos centrales, apuntando específicamente al 4-3-3, sistema utilizado por el utrerano en tres de los cuatro partidos en los que dirigió al Sevilla FC de la temporada 2017/18. Esto llevaría a muchos apuntes positivos, como la liberización de Banega (podría tener otro mediocentro en el que apoyarse, como Gonalons o Amadou, para poder participar en una fase más avanzada del juego del equipo) o el poder ver jugar en su posición natural al holandés Promes, que, hasta ahora, no ha podido explotar del todo (últimamente sí destacaba en la posición de carrilero, pero su necesaria atención defensiva le frenaba), debido a no verse donde mejor se siente.

Sin embargo, existe un matiz que puede llevar a Caparrós a darle una variante a ese 4-3-3, y es que se perdería aquella dupla goleadora que, si bien es cierto que a uno de sus dos componentes parece que se le ha secado la pólvora, conquistó la confianza de Nervión durante muchas semanas: Ben YedderAndré Silva (este último sustituido en los últimos encuentros por Munir por el motivo mencionado anteriormente). Por ello, puede cobrar fuerza la opción de que el 4-4-2 sea el sistema elegido por Caparrós para, según él mismo dice, llevar a su equipo a la Champions League.

Al fin y al cabo, diversas opciones por las que se puede decantar Joaquín Caparrós para las próximas once jornadas de liga, cruciales para el futuro de un, hasta ahora, decaído Sevilla FC. Empezaremos a salir de dudas; aunque no por completo, el domingo en Barcelona.

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