Un Racing de Segunda

El Racing de Santander logra el ascenso contra el Atlético Baleares.

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Ya está. Por fin. Se acabó la agonía. Cuatro años consecutivos en el pozo de la Segunda B. Mucho sufrimiento, y desilusiones que terminan en Palma de Mallorca con un gol de Aitor Buñuel para empatar el partido y subir al Racing de Santander a la categoría donde, mínimo, se merece estar. Una temporada de 10 que termina con un sufrimiento agónico y con el conjunto cántabro en La Liga 123.

Aun queda la eliminatoria de campeones, pero el racinguismo está de celebración. 2 de junio de 2019 quedará grabado en la memoria de los cántabros. Salimos del infierno. El Racing vuelve a la categoría de plata. Una temporada en la que, a pesar de haber flojeado en los últimos minutos, ha competido en todo momento por este ascenso que tanto merecen los jugadores, el cuerpo técnico, la afición y todo el racinguismo.

Y es que este Racing ha sido el mejor de los cuatro equipos anteriores que ha tenido en Segunda B. Un equipo con ilusión, con hambre, con experiencia. Un equipo que ha sido un rodillo en su grupo siendo primero a falta de tres jornadas para el final. Que ha ganado ha prácticamente todos los rivales a los que se ha enfrentado y que ha impuesto su superioridad en cada partido demostrando una y otra vez que este año sí se podía ascender.

Tras ser líder, el equipo se dejó llevar a la espera del playoff donde el Racing, a pesar de no imponer su juego y no dar la mejor versión, fue capaz de sacarlo adelante a base de esfuerzo y de corazón. Tocaba el Atlético Baleares, el rival diferente, incomodo, que vino a cerrarse a El Sardinero y que complicó mucho la vida a los cántabros en su peculiar campo pequeño y de hierba artificial. Había que morir y el Racing lo hizo en Mallorca para conseguir el ascenso.

Y es que Aitor Buñuel le pegó con el alma de todos los racinguistas. Corría el minuto 65 y el Racing perdí 1-0. Sacó un córner en corto, Enzo Lombardo se adentró en el área, la puso atrás donde parecía que no había nadie y apareció el lateral derecho, Aitor Buñuel, para romperla, que pasará entre mil piernas y se colara en la meta rival. 

Y es que si tuvo el Racing esa fortuna que no había tenido hasta ahora. Porque ese tiro lo mismo rebota en alguien y no es gol. Pero el destino quiso que así sea. Ese balón entró, el Racing empató el partido y por el valor doble de los goles está en Segunda División. Era una necesidad ya lograr este ascenso.

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