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Hasta que Messi quiso

 

Barça 5 1 Real Valladolid

 

La noche parecía apacible. Tranquila. A pesar de ser una visita complicada, Sergio González decidió experimentar una nueva formación. El Real Valladolid saltaba al terreno de juego acumulando cinco jugadores en el medio (dos de ellos carrileros), tres centrales, dos delanteros y, por supuesto, el portero. Valverde no vio oportuno modificar el sistema táctico. El partido empezó favorable para los locales, gol tempranero de Lenglet tras varios rechaces, primero un balón parado desde la esquina repelido por la defensa, y luego el golpeo del francés contactó en un adversario para facilitar su destino final: el gol.

Poco duró la alegría. O al menos rápidamente pasaría a cambiar la camiseta blaugrana por la blanquivioleta. Anuar tropezó con un balón que parecía querer que este hiciese gol y enmudecer el Camp Nou. Una falta lateral, muy cerrada, buscando el contacto de cualquier jugador (independientemente del color de su atuendo). Nadie quiso tocarla, así, sorprendido ter Stegen trató de quitarse de encima una pelota que ya estaba muy encima. Posteriormente a ese despeje, vino el éxtasis vallisoletano.

Ante la sombría tranquilidad que asomaba implacable, con el fin de instaurar su régimen dictatorial y provocar el hastío generalizado. La normalidad parecía querer acceder al Camp Nou e imponer un ritmo lento, atípico en el feudo blaugrana. El Valladolid estaba neutralizando a un FC Barcelona, que realmente no tenía la intención de intervenir ante esta intrusión. Pero ante la oscuridad establecida por la normalidad, solo la zurda más brillante de todos los tiempos podría dar luz y color a este encuentro. Un pie, un botín, como llave ante un partido tedioso.

Un argentino con el ’10’ a su espalda fue el detonante definitivo para desequilibrar la balanza en favor de los locales. Es más, Messi fue la razón por la que el Real Valladolid se marcha a casa con una abultada derrota. Cuando no existe forma imaginable para desdoblar a tu rival, el capitán blaugrana acomoda la pelota en el exterior de su pie izquierdo. Levanta la mirada. Mientras el pie del jugador canta una nana y acurruca el balón. Messi ya ha visto la entrada de Vidal que supondrá el dos a uno. Una vez que el balón llega a los pies del argentino parece, como si Charles Xavier fuese, se introduce en la mente del chileno y le dice a donde debe ir. Todo ello bajo un silencio sepulcral. Eleva la pelota y final feliz.

El balón volvía al dominio del ’10’. En esta ocasión agarró el esférico con sus dos manos, acariciaba el cuero con mucho cariño. El juego detenido, todos expectantes a que el colegiado diese el pistoletazo de salida. Messi se separaba por unos instantes, se alejaba, aunque no mucho. Sonó el silbato. Como una llamada de advertencia para que el argentino depositase el esférico en el fondo de la red. El balón viajaba en primera clase para llegar a su destino. Masip corría y se lanzaba para evitar que este romance de película volviese a repetirse por quincuagésima vez.

Todo lo que sucedió tras el despertar del astro argentino fue un mero trámite. A la espera de cuarenta y cinco minutos, a Messi le dio tiempo a crear, generar y dejar atónitos a todo el plantel futbolístico. El segundo tiempo estaba lejos del alcance del rival, ni sus compañeros podían dar crédito de los que sucedía en el césped del Camp Nou. Cuarenta y cinco minutos que dieron tiempo para ver: otra genialidad con Messi como protagonista, como acompañante de lujo del balón hasta dejarlo dentro de la portería. Además de un gol de Suárez, en un encuentro que pasó desapercibido.

Messi dijo, sin decir, que hasta aquí se iba a jugar al partido. Cuando el argentino se desenvuelve de este modo ningún planteamiento puede detener el devenir lógico del partido. Parece como si Messi quisiese escribir, a su manera, Crónica de una muerte anunciada, sin muertes, aunque sí con victoria.

Ficha técnica
Barcelona: Ter Stegen (2); Semedo (2), Piqué (2), Lenglet (3), Jordi Alba (2) (Sergi Roberto (2), 78’); Arturo Vidal (3), Busquets (3), De Jong (3) (Rakitic (2), 60’); Messi (4), Suárez (2), Ansu Fati (2) (Griezmann (2), 62’)
Real Valladolid :Masip (1); Joaquín Fernández (1), Kiko Olivas (3), Barba (2); Pedro Porro (2), Óscar Plano (1) (Enes Unal (1), 65’), Michel (2), Anuar Tuhami (1) (Hervias (2), 53’), Nacho (3) (Salisu (3), 32’); Waldo (2), Sergi Guardiola (1)
Goles: 1-0, Lenglet (2’); 1-1, Kiko Olivas (15’); 2-1, Arturo Vidal (28’); 3-1, Messi (34’); 4-1, Messi (75’); 5-1, Suárez (77’)
Árbitro: Alberola Rojas (Comité Castellano-manchego) (1). Tarjetas a Joaquín Fernández (45’), Sergi Guardiola (66’), Michel (79’)
Incidencias: Partido correspondiente a la undécima jornada de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou, Barcelona

 

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