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Digan No al Racismo

Recién encontré en Netflix una serie Alemana llamada ‘Dogs of Berlín’ trata de dos policías que investigan el asesinato de un futbolista turco-alemán que era pieza clave en el Mannschaft y todo el país contaba con él para el partido de clasificación al mundial que sería contra Turquía. A Orkan Erdem lo matan justo la noche anterior al partido y entre todas las razones por las que pudieron matarlo quiero resaltar una: el racismo.

A Erdem los Turcos no lo querían por no jugar  para su país y muchos Alemanes no lo querían por ser Turco y en la realidad, en Alemania habitan al menos, unos 3 millones de Turcos y la xenofobia y el rechazo a los que no pertenecen a la Raza Aria como en la época de Hitler sigue siendo bastante fuerte; como en el caso de Mesut Özil  quien abanderaba la cruzada por la integración del colectivo turco-germano, y anunció en 2018 que se retiraría de la selección germana, tras sentirse discriminado por su ascendencia turca y por aparecer en una foto con Recep Tayyip Erdogan, el mandatario del país de origen de su familia.

Volviendo con la serie, durante el partido de clasificación al mundial, entra al campo Raphael Bou’Penga un jugador de piel oscura que marca el gol para la selección alemana a tan solo 90 segundos de haber ingresado pero, al final del partido debe cobrar un penal que desempataría el juego a favor de los Germanos pero este, manda el balón por encima del arco; cuando Raphael se retira del campo los aficionados le hacen gestos de simio en rechazo a su actuación y su pertenencia al equipo pues a pesar de marcar gol no deja de ser “un maldito negro”.

Un ejemplo real de esta situación puede ser en marzo de este año, durante el partido que enfrentó a Alemania y Serbia en Wolfsburgo, algunos aficionados insultaron a Leroy Sane e Ilkay Gündogan diciéndoles ‘nigger’, ‘Turk’ y ‘hombre mono’.

Son muchos los jugadores que han tenido que enfrentar este tipo de situaciones, como Pogba, Lukaku y Malcolm, solo por mencionar algunos casos de este mismo año.

Este tipo de comportamientos sólo consiguen ir en contra de los valores del deporte y del fútbol, donde el sentido de comunidad lo ha convertido en un fenómeno de masas en todo el mundo, y a pesar de que es algo que se ha buscado contrarrestar en los últimos 150 años parece una enfermedad sin cura.

Un fútbol xenófobo, homofóbico y racista solamente es la representación de una sociedad xenófoba, homófoba y racista, “No se trata del gesto racista cotidiano, sino de una multitud que reprocha la negritud de algún jugador de fútbol en sociedades mayoritariamente blancas. Por su parte, el relato xenófobo se disfraza de chiste: el periodismo deportivo tiene en muy alta estima su propio humor y cree que las andanadas mutuas entre chilenos y peruanos, argentinos y brasileños o colombianos y venezolanos pueden ser reproducidas con el argumento del folklorismo («siempre ha sido así») y el humor («no es serio»).” (Pablo Alabarces, 2018)

Existe una determinada presunción por parte de los órganos responsables de las políticas deportivas de que el deporte, en todas sus manifestaciones, promueve la inclusión social, de modo que, en la agenda política se da por hecho que el deporte siempre es útil en la lucha contra la exclusión social, el racismo, la pobreza o la segregación. Igual sucede con los organizadores deportivos que también celebran este lado positivo del deporte, pero que sin embargo pocas veces reconocen sus responsabilidades a la hora de asegurar la igualdad racial e incluso la posibilidad de que el deporte pueda constituir parte del problema.

Y si, el deporte puede ser una gran herramienta de inclusión social, educación y construcción de paz, pero se convierte en un arma de doble filo porque finalmente, el deporte es de carácter competitivo y muchas veces el fin último es ganar aunque esto sea incompatible, a veces, con la inclusión y la participación.

Las reglamentaciones de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), que pocos resultados parecen haber logrado en el mundo de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), menos aún han conseguido en el mundo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).

La Asociación Mundial de Ligas de Futbol ha creado El Comité contra el Racismo que estima crear políticas para evitar que estas acciones violentas se repitan y además fomentar la tolerancia en el deporte para la convivencia y el juego limpio.

En la mayoría de los casos, son los fanáticos quienes dirigen insultos, improperios y ofensas hacia algunos jugadores con características fenotípicas particulares, acciones que no solo contaminan el desarrollo de los partidos sino también el desempeño de los futbolistas atacados y por ende el del equipo al que pertenecen. Sin embargo, también deberá acabar con los comportamientos xenófobos dentro de los mismos clubes, directivos y jugadores  muchas veces no tienen el comportamiento adecuado cuando de discriminación se trata.

El deporte estima promover la cohesión de los seres humanos, el trabajo en equipo y la aceptación de las diferencias, como una estrategia de unificación, por lo que es rechazado cualquier acto discriminatorio contra los jugadores y fanáticos en general.

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