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Bilbao manda al Estu a los infiernos

Foto: Juan Pelegrín

En el año 2012, Estudiantes se salvó gracias a la desaparición de un Menorca que, ahogado por las deudas, no pudo depositar el canon obligatoria para subir a la ACB. Cuatro años después, en el 2016, ni Melilla ni Palencia pudieron afrontar el pago del canon y el Estu, tras perder contra el colista en la última jornada y descender por la vía deportiva por segunda vez en su historia. En el 2020, el Estudiantes tenía muy pocas opciones de salvarse, pero la pandemia de COVID-19 obligó a la ACB a suspender la competición.

Hoy, día 23 de mayo del año 2021, el Estudiantes ha descendido a LEB Oro tras la victoria de Bilbao Basket por 94 a 73 frente al Juventud de Badalona.

Una temporada catastrófica

La temporada del Estudiantes ha sido, obviamente y como muestra el resultado, CATASTRÓFICA. Tras un inicio prometedor con nuevos fichajes de renombre, un entrenador joven, que salía de la casa y la estancia de varios jugadores que habían jugado a gran nivel antes de la pandemia. Todo eso se desmoronó en Navidad. Siendo justos, el Estu ha perdido de menos de 3 puntos en 7 partidos, y partidos de los que, si hubiese ganado uno, se habría salvado. Pero de nada vale acordarse de eso ahora, el Estu es un club que debería estar, por historia, luchando por entrar en la fase final (Playoffs) de la Liga Endesa como mínimo.

Una directiva incompetente

Con la gestión de esta directiva, era cuestión de tiempo que se consumara el descenso definitivo. Años de gestión inadmisible, de salvarse sobre la bocina año tras año o en los despachos el año que no te salvas. La deuda del Estudiantes, de 7 millones de euros, ha venido de la mano de esta Junta Directiva y la crisis de este equipo ha sido provocada por esta directiva.

Siempre se echaba la culpa a los jugadores, a los entrenadores o a los árbitros en última instancia pero, no se alejen de la realidad, la culpa de este fracaso y esta vergüenza histórica tiene nombres y apellidos, y no son los que jugaban (al menos no es su culpa al 100%). En la década del 2010, la mejor posición del Estudiantes fue un undécimo puesto, algo inaceptable para un equipo con la historia del Estu.

Periodo de reflexión… y supervivencia

Es momento de reflexionar acerca del futuro del club, pensar cuál es la solución a este problema que se va arrastrando con el paso de los años, pero también es momento de pensar en la supervivencia del club. Con una deuda superior a los 7 millones de euros y sin la red de la Liga Endesa, ¿Puede el Estudiantes sobrevivir económicamente y estructuralmente? Veremos si pueden conseguirlo en un futuro con muchas incógnitas. ¿Qué jugadores se quedarán? ¿Seguirá Jota Cuspinera? ¿Podrá el Estu afrontar la terrible deuda que tiene? ¿Cuál es el proyecto deportivo? ¿Qué pasa con el filial? ¿Y con el equipo femenino? ¿Seguirá la directiva?

Solo el tiempo responderá a estas preguntas, de momento, solo queda desear que el Estudiantes, un club histórico, vuelva cuanto antes al lugar que le corresponde en la categoría de oro del baloncesto español. Por última vez este año, en nombre de todos los aficionados dementes que no han podido estar este año, lanzo un grito al aire…

¡ESTU! ¡DIANTES! ¡ESTU! ¡DIANTES! ¡ESTU! ¡DIANTES!

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