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La sociedad Vini-Bellingham da un golpe de autoridad a la Liga

Bellingham y Vini celebran juntos en el encuentro frente al Girona. Foto: @realmadrid.

Bellingham y Vini celebran juntos en el encuentro frente al Girona. Foto: @realmadrid.

Real Madrid 4 0 Girona

No había transcurrido ni una semana del derbi madrileño que el Santiago Bernabéu vivió la pasada jornada de La Liga EA Sports, y el feudo blanco volvía a vestirse de gala para acompañar en otra finalísima a los suyos. Precisamente, el tardío gol de Llorente en el derbi madrileño evitó que el Real Madrid se disparase en la clasificación tras el pinchazo del Girona frente a la Real Sociedad. Y tan solo una semana después, serían el primero y segundo clasificado los que se verían las caras.

Un encuentro que podía dejar la clasificación igual tal y como comenzó la jornada, con el conjunto blanco a cinco puntos del equipo catalán, o con el Girona arrebatando el liderato a todo un Real Madrid en su casa. Un Real Madrid que recibía a los de Míchel con la defensa en estado de alerta, más aún si cabe que en el encuentro frente al Atlético de Madrid, ya que la lesión de Rüdiger se había agravado y Nacho sufría una sobrecarga. Una situación que obligó a Carletto a conformar una zaga poco habitual: Carvajal y Tchouaméni.

Una papeleta compleja para los blancos, que tenían enfrente al equipo más goleador de la competición. Y su principal estandarte ofensivo, Dobvyk, que fue duda hasta el último momento, si llegó a formar parte del once inicial de Míchel, que tendría que ver el encuentro desde uno de los palcos en la búsqueda del asalto al Bernabéu que llevaría al conjunto catalán a dinamitar la Liga.

Un Madrid muy superior desactiva al Girona

Como no podía ser otra forma, el encuentro empezó con un esperado tú a tú entre dos equipos que se tenían muchas ganas y poco miedo, con una alta presión por ambos bandos que no no intimidaba al rival animándole a pegar el pelotazo arriba. En los primeros compases del juego, parecía el conjunto catalán el que tenía un mayor afán por hacerse con el dominio del esférico. Una situación que en absoluto incomodaba a los blancos, con el cuchillo entre los dientes esperando a que alguno de los velocistas pudiera salir a la contra.

No habían transcurrido ni cinco minutos de encuentro cuando el Madrid se topó con una de sus primeras posesiones largas en la zona de tres cuartos, y en la búsqueda del espacio hacia la meta del Girona, el esférico cayó en los pies de un Vinicius Jr. que no dudó a la hora de sacarse un derechazo que puso el balón en la escuadra, lejos del alcance de Gazzaniga, rompiendo el encuentro por el liderato en los primeros compases del juego.

Un tanto que, sin embargo, no cambió el plan original de un Míchel, que buscó desde el planteamiento del encuentro del dominio del esférico. El plan de Ancelotti tampoco pareció cambiar a raíz del tanto, con constantes amenazas al contragolpe al mínimo resquicio de campo abierto en zona visitante. Y conforme pasaban los minutos, el dominio del Girona no terminaba de diluirse, pero tampoco representaba un claro peligro sobre la meta defendida por Lunin.

En un partido en el que estaba habiendo buen fútbol, no tardó en hacer acto de presencia la polémica. En una cabalgada de Camavinga al contragolpe, fue derribado por el último hombre del cuadro visitante. El colegiado señaló falta, mientras que los merengues reclamaban que el contacto se había producido dentro del área. Finalmente, se señaló un libre directo, que golpeó Fede Valverde directamente a los guantes de Gazzaniga.

Bellingham celebra su tanto frente al Girona. Foto: @realmadrid.

Pasaban los minutos y el Girona no encontraba la clarividencia ofensiva de la que venía haciendo gala durante gran parte de la temporada, mientras que el Madrid tampoco encontraba los suficientes espacios a la espalda de la zaga catalana como para ampliar la ventaja. Lo intentaban los de Ancelotti con jugadas a fuego lento, pero el último pase tampoco lograba poner a ninguno de los hombres de ataque en situaciones extremadamente ventajosas.

Y en un partido aparentemente atascado como el que estaba teniendo lugar en La Castellana, habitualmente son los pequeños detalles de calidad los que desequilibran la balanza. Y fue nuevamente Vinicius, con un pase exquisito con el exterior, quien logró encontrar a Jude Bellingham a la espalda de la zaga visitante. El inglés, con el temple que le caracteriza, no titubeó al regatear a Gazzaniga para poner el segundo en el marcador, y ampliar así la ventaja del conjunto blanco.

Un gol que, ahora sí, obligaba al Girona a modificar su estrategia, en vista de que la férrea defensa blanca había logrado minimizar todas las acometidas de los de Míchel. Y con mucho que retocar para Míchel, y la satisfacción de un trabajo bien hecho para Ancelotti, los 22 futbolistas encararon el túnel de vestuarios, tras una primera parte con una clarísima superioridad blanca.

El vendaval blanco hunde al Girona en la segunda mitad

En busca de un lavado de cara en la segunda mitad, Míchel dio entrada a Pablo Torre en lugar de Portu, tratando así de algo distinto a lo que habían ofrecido los suyos durante la primera mitad. Y lo cierto es que si pareció surtir efecto en los primeros compases de la segunda mitad, en los que el Girona generó más peligro que en toda la primera parte, especialmente a través de las bandas. Pero si algo tiene el Madrid, es una efectividad muy por encima de la media.

Y el tercer tanto blanco no podía tener otros protagonistas que los de los dos primeros goles. Nuevamente Vinicius, que parecía en estado de gracia, tomó el esférico en el perfil izquierdo, por el que estaba volviendo loco a Yan Couto, y se internó en el área con una facilidad pasmosa. Tras un gran eslalon, buscó el golpeó al palo largo, pero un acertado Gazzaniga estuvo muy acertado al sacar una veloz mano abajo. Sin embargo, el balón quedó muerto en el área pequeña, y Bellingham remató a placer, haciendo el segundo en su cuenta.

Un Bellingham que, además, inmediatamente después se marchó tocado del terreno de juego ante el rostro de preocupación de Ancelotti, peor no son antes recibir la ovación atronadora del Santiago Bernabéu. Ahora sí, el partido parecía realmente complicado para un Girona que comenzaba a bajar los brazos, ante un Madrid que, por su parte, no mostraba signos de flaqueza.

Y es que el conjunto blanco no estaba por la labor de aflojar. A punto estuvo Rodrygo de unirse a la fiesta con un cabezazo que se marchó rozando el larguero de Gazzaniga. A la primera perdonó el brasileño, pero a la segunda no. Un vertiginoso contragolpe del conjunto blanco tuvo al carioca como protagonista, que recibió en la medular, y no soltó el balón hasta plantarse en la frontal del área. No conforme con eso, lanzó un poderoso derechazo al palo largo ante el que absolutamente nada pudo hacer Gazzaniga, haciendo oficial la fiesta en el feudo blanco.

Tras la fiesta, y sin el más mínimo atisbo de levantar el pie del acelerador, Ancelotti dio entrada a Modric y Joselu para intentar hacer aún más grande el festival merengue. Sin embargo, conforme iban avanzando los minutos, con una ventaja de cuatro goles y el partido de Leipzig a la vuelta de la esquina, el conjunto blanco pareció conformarse con el marcador. Eso sí, Ancelotti regaló al Bernabéu los primeros minutos de Arda Güler frente a su público.

Fueron precisamente los cambios los que sí olieron la sangre, con un Brahim especialmente activo, que se volcó al ataque con el Bernabéu pidiendo a su equipo la manita en el marcador. Por su parte, el Girona también lanzaba tímidos intentos de hacer el gol del honor, pero ni siquiera conseguían intimidar a un Lunin, que se retiraría del partido sin hacer ninguna parada. Otro de los sustitutos, Güler, dio a su afición lo que quería, provocando un penalti en sus primeros minutos en el Bernabéu.

Un penalti que lanzó Joselu, ante la ausencia de los tiradores habituales, pero que estrelló en la madera de la portería de Gazzaniga, recibiendo poco después el calor de su estadio. Y con poco más que añadir, terminaba un duelo por la L¡ga del que el Madrid salía claramente reforzado, no solo a nivel práctico en lo relativo a los puntos y el golaverage, sino por mostrar una imagen claramente superior al Girona que, a nivel moral, abre una gran brecha en la Liga.

Ficha técnica
Real Madrid C.F.: Lunin; Lucas, Carvajal, Tchouaméni, Mendy (Fran García, 79′); Camavinga, Kroos (Modric, 69′), Valverde, Bellingham (Brahim, 56′); Vinicius (Güler, 79′) y Rodrygo (Joselu, 69′).
Girona F.C.: Gazzaniga; Yan Couto, Eric García, Juanpe, Miguel Gutiérrez; Iván Martín, Aleix García, Portu (Pablo Torre, 45′), Savio, Tsygankov y Dovbyk.
Goles: Vinicius (6′), Bellingham (36′, 54′), Rodrygo (61′).
Árbitro: Juan Martínez Munuera, del Comité de Arbitraje Alicantino. En el VAR, Javier Alberola Rojas, del Comité de Arbitraje Manchego.
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo cuarta jornada de La Liga EA Sports, disputado en el Santiago Bernabéu. (18:30h).
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