Siempre se dice que cuando un equipo de fútbol está mal, el principal señalado es una de sus estrellas. Cuando eso sucede en un club como el Real Madrid, el ruido mediático se hace insoportable. Lo que está pasando con Mbappé podría explicarse de esa manera. El problema es que el jugador francés no parece estar poniendo de su parte para frenar esa corriente, más bien todo lo contrario, y muchos comienzan a cansarse de lo que hace, sobre todo fuera del campo.
El liderazgo de Mbappé
Mbappé aterrizó en el Real Madrid cuando el club acababa de proclamarse campeón de la Champions League. La primera temporada no fue sencilla para él, no lo fue para nadie. El equipo comenzó a perder identidad en aquella temporada, un equipo partido, sin alma, con una salida de Toni Kroos que hizo mucho daño en la creación, y con pocas alternativas en el ataque.
Aun así, al francés se le caían los goles, como sucedió la temporada pasada. Ese era el argumento de peso para defender al francés, y no es mal argumento. Acabar la temporada como máximo goleador de Europa debería ser aval suficiente para justificar cualquier cosa, pero no en el Real Madrid.
Llegó para ser un líder, pero parece que va a su bola. Siempre muy correcto cuando se pronuncia en los medios, pero se contradice con sus propias actuaciones fuera del terreno de juego. Lo más preocupante es que nadie parece ponerle freno, y su última semana en Francia y Suiza, aprovechando la lesión, con sus compañeros en Valdebebas, ha generado más polémica que nunca.
Mbappé y los números
El delantero francés es un obseso del gol, públicamente lo reconoce, pero hace algo muy bien, poner siempre al equipo por delante, sus goles son para ayudar al equipo a ganar títulos. Sin embargo, el mosqueo comenzó el curso pasado, exactamente hace un año, cuando rozaba el récord de goles en año natural que ostentaba Cristiano Ronaldo. Logró igualarlo, jugando minutos que no debía jugar, partidos de Copa contra un equipo de Primera Federación. Y se lesionó, se perdió la Supercopa de España, primer título del año, primer título perdido contra el Barcelona. Apuró para llegar, jugó los últimos minutos, no tuvo incidencia, no tuvo nada que hacer. Récord personal logrado, primer título perdido.
Esa lesión generó otro culebrón, el de la rodilla derecha. El futbolista estuvo muy molesto con el diagnóstico del club blanco, supuestamente se equivocaron de rodilla. Este punto es clave y puede ayudar a explicar lo que ha sucedido esta semana, ahora lo contamos. En ese periodo de recuperación, con el club dando señales de estar en la UVI, se le vio en un barco en Italia, de vacaciones con su pareja. Llamó mucho la atención, pero se le perdonaba todo, él no era el problema del Real Madrid, cuando volvía, metía goles.
Se perdió la eliminatoria contra el City, se ganó sin él, actuaciones brillantes de Valverde. El runrún empezaba a sonar, pero había una diana principal en la que descargar la ira, Vinicius. Eso sí, sus números personales, sus goles, seguían siendo los de una súper estrella.
La llegada de Mourinho
Había mucha expectación por cómo sería su rendimiento con Mourinho, pero no parece haber cambiado mucho. Apenas trabaja en lo colectivo, pero mete goles, se acepta. Pero el problema ha llegado con esta nueva lesión.
El futbolista ha viajado a Francia. Es posible que sea solo por razones médicas, no se fía del cuerpo médico del equipo blanco desde el mal diagnóstico de rodilla. El problema ha sido que ha estado fuera mientras los jugadores no convocados con sus selecciones han estado trabajando en Valdebebas. Ha subido vídeos a las redes sociales montando en bicicleta, algo prohibido en el club, y ha viajado también a Suiza con su pareja. Para poner la guinda, el lunes aterrizó en Madrid a las 11:30, una hora más tarde de que sus compañeros comenzaran el entrenamiento en Valdebebas.
Aquí hay dos problemas, lo que el club le permite y la torpeza del jugador, sobre todo en un momento donde las cosas no marchan bien en el equipo. Parece que actúa por su cuenta, parece que no se ha dado cuenta de lo que significa ser jugador del Real Madrid, y mejor que sea así, porque, de lo contrario, estaría actuando deliberadamente. Obviamente, tendría permiso para hacer todo lo que está haciendo, habrá motivos que lo justifiquen, pero no es la imagen que debe dar un líder del Real Madrid.
Las críticas empiezan a ser feroces, se espera pitada en el Bernabéu este sábado, el francés será uno de los señalados. Y ya hay quien apunta a que el futbolista francés podría estar pensando en cambiar de aires. Son solo rumores, es parte de la maquinaria que se mueve alrededor de este club, es complicado pensar que la ambición que le ha llevado al francés a jugar en este club, con lo que tuvo que pasar en Francia, esto le pueda. Pero la afición blanca va a rendir cuentas, va a empezar a exigir, y ya se sabe la manera de exigir del club blanco.
