Hasta el momento, no se ha visto al Mourinho de hace años, se ha visto a un entrenador más calmado, rehuyendo las polémicas, más conciliador. Ese no es el entrenador llamado a levantar a este equipo. Se espera que la derrota ante el Atlético de Madrid y este parón de tres semanas sean un punto de inflexión y que empiece a tomar las decisiones que le han traído de vuelta al club blanco.
Mourinho y las similitudes con su primera etapa
Cuando Mourinho llegó al Real Madrid en el año 2010, el panorama futbolístico era completamente diferente al de ahora, pero existen muchas similitudes. Por aquel año, el entrenador portugués venía de ganar la Champions League con el Inter de Milán, de eliminar al todopoderoso Barcelona de Guardiola en una de las semifinales más recordadas de la historia de la competición continental. Esa rivalidad con el Barcelona ya existía en lo personal, obviamente, también entre clubes, juntarlo todo en el mismo pack provocó una explosión nunca antes vista entre los blaugranas y el Real Madrid.
El equipo blanco vivía a la sombra de ese gran Barcelona, y no por mal equipo, tampoco por malos resultados, pero perder la Liga el año anterior con Pellegrini con 96 puntos dice mucho de la montaña que tenían delante, esa impotencia ante uno de los mejores equipos de la historia del fútbol. Y ese punto de inflexión, el que levantó a ese equipo, fue la primera visita al Camp Nou, como decimos, donde la llegada del Madrid de Mourinho generó una rivalidad como nunca antes, llegaban motivados, queriendo destrozar al eterno rival, y vengarse del «traductor» que les había dejado sin Champions el año antes. Fue el famoso 5-0 que lo cambió todo.
Hasta ese partido, pocos lo recuerdan, era un Mourinho más activo que el de ahora, pero no el que vino después, fue a partir de ese partido cuando cambió todo, el punto de inflexión. Y algo parecido esperan muchos que pase ahora tras la derrota ante el Atlético de Madrid y el parón de tres semanas, con el equipo blaugrana asomando para finales de agosto. En 2010, él se transformó él y transformó al equipo, empezó a cimentar los éxitos del club en los últimos años, terminó con la hegemonía de un equipo que lo tenía todo para haber engordado mucho más su palmarés de lo que lo hizo. Llega el momento de hacer lo mismo.
Las decisiones de Mourinho
Mourinho sabe perfectamente cómo funciona el Madrid y el ruido mediático que genera. No quería llegar con el látigo, quería comprobar de primera mano lo que se veía desde fuera, y parece que ya tiene suficiente con lo que ha visto.
Desde fuera, veía un equipo sin alma, sin liderazgo dentro del campo, sin compromiso deportivo. Su apuesta inicial es casi idéntica a la que fracasó con Ancelotti en su último año, y con Xabi Alonso y Arbeloa el mismo curso pasado, pero muchos de esos jugadores merecían que se les tuviera en cuenta, al menos de inicio. Ahora que está dentro, ha confirmado eso que veía desde fuera, un vestuario con mucho ego, un vestuario repleto de talento individual, pero carente de talento colectivo, donde cada uno hace la guerra por su cuenta y no parece que el equipo esté por encima de todo.
A la espera del nuevo Mourinho
El comienzo del Real Madrid ha dejado muchas dudas. En casa lo ha ganado todo, pero el público no ha parado de pitar al equipo. Fuera de casa, se ha sufrido, dos victorias agónicas ante Elche y Espanyol, Espí al rescate en los últimos minutos, y dos derrotas ante el Betis y Atlético de Madrid, y lo más preocupante, una mala imagen colectiva, la de un equipo al que le cuesta generar y al que le cuesta sacrificarse por los demás.
Pero ahora ya se acabó especular. El Barcelona está a seis puntos y dando una imagen de superioridad como hacía años que no se veía, cada punto que se pierde es alejarse del título de Liga, y ya no vale otra cosa que no sea ganar. Se espera que el entrenador dé un golpe sobre la mesa desde este fin de semana, que tome decisiones complicadas, que siente a pesos pesados, y que dé entrada a jugadores que vayan a dejarse la vida por el club, y sobre todo por él.
El portugués siempre ha sido exageradamente exigente con los jugadores, siempre ha querido que cumplan con lo que les pide en el terreno de juego, y cuando los jugadores no le han respondido, los ha apartado. Es hora de volver a ver a ese Mourinho, donde el trabajo duro y la disciplina no son negociables, donde cada jugador debe mirar por el conjunto antes que por lo individual, el escudo por encima de todo.
Por eso está Mourinho de vuelta, un entrenador que se terminó marchando después de haber creado una división en el club, en la afición, pero con unas ideas tan claras y reconocibles, que han hecho que, pese a esa brecha social, la mayoría de madridistas hayan avalado su fichaje para levantar esto. Es hora de que Mourinho vuelva a ser Mourinho.
