Mourinho ha tenido tiempo para digerir la derrota del derbi, han pasado dos semanas desde que el equipo blanco cayera en casa del eterno rival, en un partido donde la actuación arbitral lo eclipsó todo, pero donde los futbolistas del Real Madrid no estuvieron a la altura, ni antes de la expulsión de Huijsen, ni con uno menos. El equipo se resignó, faltó espíritu, la garra de un equipo que nunca se rinde ni cuando peor están las cosas. Ya ha visto de primera mano los problemas que el equipo lleva dos años arrastrando, y se plantea hacer cambios para intentar despertar a la plantilla.
Mourinho y la vuelta a la competición
Lo peor que le puede pasar a un equipo como el Real Madrid es dejar una mala imagen antes de un parón de selecciones. El día a día habitual, con partidos cada tres días, provoca que se mire al siguiente partido, sin tiempo para quedarse anclado en lo último que hiciste, sea bueno o malo. Lo bueno es que este parón ha sido más largo que nunca, han pasado dos semanas y todavía le queda otra para preparar el partido que se disputa el próximo sábado en el Bernabéu ante el Villarreal. La primera semana hubo mucho ruido, pero estos últimos siete días, las cosas se han calmado. Pero en la casa blanca siempre hay presión, y este mes de octubre ya ha empezado, a seis puntos del Barcelona, que ya asoma en el horizonte.
Toca llegar a ese partido, como muy mal, con la misma desventaja actual, seis puntos, cuenta con ventaja en Liga, los blancos juegan dos partidos seguidos ante su gente antes del partido que podría ser decisivo, no del todo, pero casi. Además del Villarreal, reciben al renacido Sevilla, justo detrás de los blancos en la clasificación, en el quinto puesto. Entre medias se visita Roma, y se recibe al Leipzig en Champions, pero la vista está puesta en el último partido del mes de octubre. Y Mourinho tiene un plan para asaltar el nuevo Camp Nou.
Cambios en el Real Madrid
El equipo blanco está sufriendo en el medio del campo, como viene haciendo en los últimos años. La falta de un cerebro obliga a hacer algo en esa posición. Bernardo Silva podría ser lo más parecido a ese futbolista que debe dirigir la sala de máquinas, y el entrenador portugués se plantea darle más protagonismo, más visto lo sucedido ante el Atlético de Madrid, sus últimos quince minutos, desde que salió al campo, fueron un aire de esperanza para el equipo. Hubo juego, coherencia, y dio el pase de gol a Rudiger en los minutos finales que hizo creer en el empate.
La gran duda la tiene más adelante, si apostar por un cuarto centrocampista o jugar con tres delanteros. Valverde es un fijo, y aunque ha estado con problemas en su tobillo, apunta a que estará disponible para el próximo sábado. Bellingham tampoco se discute. Pero el nivel ofrecido por Güler en los últimos partidos de blanco, así como con Turquía durante el parón, podría darle opciones en el once.
Y la gran duda está en el ataque. Podría apostar por jugar con un 9 puro, con Espi, que ha estado estos días entrenando muy fuerte en Valdebebas sabiendo que puede ser su día. Mbappé arrastra los problemas de rodilla tras la lesión sufrida con Francia. Por otro lado, Diomande es otro de los jugadores que más ha brillado en este parón. Podría darle descanso a Vinicius de cara al partido de Roma.
En caso de que el francés esté recuperado, podría ponerle por la banda izquierda, a Diomande en la banda derecha, y dejar a Bellingham de falso 9. Podría ser una situación revolucionaria, pero busca equilibrio en el equipo, busca presión alta, y sabe que con el inglés liberado, tendrá apoyos en el centro del campo y presión desde el primer momento.
Cambios en la defensa
En cuanto a la defensa, podría haber un cambio importante respecto a lo habitual. Huijsen se perderá el próximo partido por sanción, y Konaté es duda tras la lesión sufrida con Francia. Carreras, que ha estado también descansando estas dos semanas, y la que viene, apunta a ser el lateral, con Rudiger y Asencio de centrales, y la banda derecha, en principio, será para Dumfries.
Mourinho se está pensando cambiar el equipo para el sábado, cambios que agiten el avispero, que levanten a jugadores a los que les está faltando algo, o mucho, para acercarse a su mejor nivel. Tiene muchas opciones, muchas piezas, pero ya es una necesidad que el equipo empiece a dar señales de que se está levantando, porque, por el momento, es más de lo mismo respecto a los dos últimos años, la de un equipo al que le falta fútbol, pero también intensidad y el espíritu que merece vestir esta camiseta.
