La “minusvalía” de Ziganda

Los insoldables misterios de la psique que nos esconde el Kuko

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La vida y el arte no siempre caminan de la mano, pero siempre tienen un punto en común: Ambas dependen de la interpretación de quien se enfrenta a ambas. El fútbol, la más importante de las cosas que no importan, no se escapa a ello. Puede ser un cuadro en una galería, un regate de ensueño o un atardecer en el campo, pero todo, al final del día, son experiencias. Ya estés sano o sufras una minusvalía, todo suma en nuestro periplo vital.

Es por ello que la música, la más cercana y accesible de las artes, permite auténticos saltos mortales con doble tirabuzón a la hora de interpretar lo que nos quieren transmitir. Vista la actual situación del Athletic, el proyecto musical de Astrud se adelantó a todos cuando en 2007 ya vaticinaban como sería la relación de muchos de nosotros con Ziganda en un tema de desamor pragmático, sin ningún tipo de romanticismo, frío y, en definitiva, real como la vida misma. Dicho tema, “Minusvalía”, versaba así:

“Aunque te parece que no me entero,
Subliminalmente estoy atendiendo,
Porque incluso cuando no te escuchaba,
Luego me acordaba, luego me acordaba.

Entiendo que digas que soy un desastre,
Pero es mi cerebro, no me siento responsable.
Si te calmas y dejas que te lo explique,
Verás los insondables misterios de la psique.

Lo que me has preguntado no lo he oído,
Pero de todas formas voy a contestarte,
Que por algo soy tu amigo.

Llevas razón sobre tú y yo,
Pero da igual porque he cambiado de opinión.
Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿Cómo pensabas que contigo iba a ser diferente?

Es normal que pienses que soy un monstruo
Porque no he llorado y estoy tan entero,
Y me dio más pena el último episodio
De Friends que lo nuestro, más pena que lo nuestro.

Créeme si te digo que no es culpa mía,
Que más bien se trata de una minusvalía,
Que sólo me importa lo que no me importa,
Y tú claro que me importas, por eso no me importas.

Espero que ahora esté todo más claro,
Yo tengo que irme porque he quedado
Aquí al lado.

Llevas razón sobre tú y yo,
Pero da igual porque he cambiado de opinión.
Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿Cómo pensabas que contigo iba a ser diferente?”

Y es que no hay peor desamor del que trata con indiferencia al que se siente herido y, en demasiadas ocasiones, es lo que transmite Ziganda ante el barco que naufraga: Indiferencia. Aunque habrá que perdonárselo, es lo que tiene su minusvalía.

Por @GomilaLopez

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