2017, un año para el olvido

Repasamos el 2017 del Racing de Ferrol. Un año para el olvido de principio a fin en el que la lucha por el ascenso se ha convertido en una lucha por la supervivencia

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El 2017 será sin duda un año que la parroquia racinguista no querrá recordar. Un final de temporada en el que se consiguió remontar una mala primera vuelta pero que no fue suficiente para llegar al Playoff, un verano cargado de llegadas y renovaciones ilusionantes que, sin embargo, no han dado resultado en una primera vuelta desastrosa que deja al equipo en descenso para acabar este 2017, un año para el olvido para uno de los grandes.

Final de temporada del casi

El 2016 acababa para los departamentales con victora 2-0 ante Arandina en A Malata. Tres puntos que dejaban al equipo décimos con 23 puntos tras remontar un mal inicio de curso. Cuatro últimos partidos de la primera vuelta que daban esperanzas para el 2017.

Un 2017 que empezaba de forma dulce goleando 4-0 al Caudal de Mieres y subiendo al séptimo puesto. Tras un empate en Guijuelo la primera derrota del año llegaría en casa ante Mutilvera cayendo hasta el puesto 12. A un gran empate en el Sardinero ante el Racing le siguió una goleada al Palencia para luego caer en el derbi ante el Celta B en Barreiro.

No se conseguía enlazar triunfos y el tiempo se iba agotando para conseguir llegar a la parte alta de la tabla y salvar la temporada. Victoria ante Pontevedra, empate ante Izarra y derrota ante Burgos dejaban al equipo ferrolano en el puesto 13 a 10 jornadas para el final de curso.

Diez jornadas en las que el equipo ferrolano cosechó seis victorias, 1 empate y 3 derrotas. Una de ellas en la penúltima jornada ante el CD Boiro que fue muy criticada por la afición. En definitiva, los departamentales acabaron 7º con 54 puntos, los mismos que el sexto y a 6 del cuarto puesto, último que daba acceso al Playoff.

Dio la sensación de que al Racing le faltaron un par de jornadas para lograrlo, pero así con el casi se ponía fin a una temporada de grandes aspiraciones en la que finalmente el equipo no dio la talla y no cumplió objetivos. Tocaba encarar un verano en el que construir un proyecto que devolviese al equipo a luchar por el ascenso.

Un verano de llegadas y salidas

Acabada la tempora es momento de decir adiós a algunos y recibir a otros. Con Miguel Ángel Tena en el banquillo una temporada más, se ponía fin a la etapa departamental de jugadores como Sergio García, Catalá, Sergio de Paz, Rafa García, Bicho, Dani Benítez, Laro Setién…

En el capítulo de llegadas, recalaron en Ferrol Nestor Franco, Mikel Fernández, Aitor Aldalur, Aitor Pascual, Jacobo Trigo, Fran Sota, Aarón Sánchez, Joseba Beitia, Alain Eizmendi y Juan Mera. Además, subieron desde el juvenil Borja Freire y Sergio Otero.

Una plantilla configurada para soñar y a la que se le fijaba el objetivo de ascender. Esta era la temporada del ascenso.

Una primera vuelta más que preocupante

Una de las expresiones más escuchadas en la ciudad naval es la de cambiar de dinámica. Algo que el conjunto departamental lleva intentando, sin éxito, en las 13 jornadas que acumula ya sin vencer. La situación es límite ya que asentados en descenso y con solo 16 puntos, el objetivo de la salvación se encontraría a unos 30 puntos que hay que empezar a sumar desde ya. La situación anímica y de frustración no ayudan. El año acababa con este panorama y con la desitución del míster. Tena decía adiós a un equipo que de momento volverá al trabajo con Beade al frente mientras se busca entrenador.

Una situación más que preocupante a la que se ha llegado debido principalmente a la falta de gol que acarrea el equipo, de hecho, los departamentales solo han anotado cinco goles en su feudo en toda la primera vuelta. Un hándicap que le ha hecho cosechar los siguientes resultados en 18 jornadas. La temporada comenzaba para los departamentales en su feudo y con victoria, la única de toda la temporada ante su afición. Se impusieron en A Malata al Coruxo. Única victoria en su feudo en el que empataron en la tercera jornada ante el Fabril, y cuatro derrotas consecutivas ante Navalcarnero, Pontevedra, Unión Adarve y Celta B. En sus tres últimos choques como local, empataron a cero ante el Cerceda y cayeron ante el líder Fuenlabrada y ante el Real Madrid Castilla. Lejos de casa sumaron un empate ante Ponferradina, Gimnástica, Atleti B, Rápido de Bouzas y Sanse, y dos triunfos ante Talavera y Guijuelo. Estaban invictos a domicilio hasta que en su visita al Salto del Caballo cayeron ante el Toledo. Una derrota que volvieron a repetir ante el colista, el Real Valladolid B. El 2017 acaba con derrota a domicilio ante uno de los equipos más enforma del Grupo, el Rayo Majadahonda.

¿Y ahora qué?

Ahora toca encarar un 2018 que empezará con entrenador nuevo y previsiblemente con varios movimientos en el mercado invernal que ya está preparando Carlos Mouriz. El 2018 tiene la obligación de ser un año sin excusas y en el que los puntos son vitales si se quiere mantener la categoría. La crudeza de la situación está ahí, 16 puntos en 19 partidos es un pésimo balance para un histórico llamado al ascenso y que vivirá un 2018 en el que tocará sufrir y pelear por seguir siendo de bronce. Una empresa complicada pero para la que sin duda el Racing y su afición están más que preparados.

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