Una desafortunada acción decidió un partido igualado

Elustondo decidió con un desafortunado gol en propia puerta un encuentro igualado entre dos conjuntos que demostraron con sus planteamientos que se tenían perfectamente estudiados en la previa

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El partido entre Sporting y Rayo Vallecano acabó con victoria por la mínima de los gijoneses. Pero fue un partido que pudo caer para cualquier lado, ya que ambos dispusieron de opciones. Demostraron ambos conjuntos y ambos entrenadores, tenerse muy estudiados. Ambos supieron neutralizar casi por completo las fortalezas de su rival. Esa, junto a otras, fueron algunas de las claves que explican el resultado final.

Ambos equipos se tenían muy estudiados

Demostraron ambos conjuntos conocerse muy bien. Míchel y Rubén Baraja se habían preparado el encuentro perfectamente y sus jugadores respondieron aplicando los deberes impuestos por los técnicos. Ambos conjuntos, durante la mayor fase del encuentro, logró neutralizar casi por completo, la mejor virtud del rival. El Rayo no dejó correr al Sporting al espacio. Supo frenar y minimizar el impacto de jugadores como Jony o Michael Santos.

Pero en el otro lado ocurrió lo mismo. El Sporting, con su fuerte presión, logró también anular a puntales del cuadro madrileño como Trejo o Embarba. Las conducciones del argentino siempre llevan peligro y apenas pudo realizarlas. Además el extremo tiene un guante, pero tanto Canella como sus coberturas supieron evitar que pudiese poner balones al área con asiduidad. Aunque a pesar de eso el partido no decepcionó y tuvo un buen número de ocasiones, éste trabajo viene a dar fe de la importancia del choque para ambas escuadras.

Los errores del Rayo saliendo desde atrás

El conjunto de Míchel gusta de salir con el balón jugado desde atrás y con paciencia. Con los centrales muy abiertos y los laterales convertidos en prácticamente centrocampistas para sacar el balón. El Sporting lo sabía y por ello buscó ejercer una presión alta, pero inteligente y sin hacer esfuerzos futiles. Esa presión provocó varios errores del cuadro madrileño saliendo, pero el Sporting no fue capaz de aprovecharlo. El Rayo recuperaba prontamente de nuevo y subsanaba el error. Los rojiblancos seguirían insistiendo, sabeedores de que el gol podría llegar por ahí.

Elustondo decidió el partido sin quererlo

Y así fue. Corría el minuto 67 cuando, en uno de esos errores que el Rayo cometía en la salida del balón, el Sporting lograría castigarlo con gol. Jony robó un balón en la medular y montó un rápido contrataque. Cedió a Santos y éste picó sobre la defensa para la llegada de Carmona. Pero no fue el balear quién batió al portero Alberto García, sino su propio compañero Elustondo. El centrocampista vasco, en su afán por despejar y evitar el gol de Carmona, acabó introduciendo el balón en su propia portería. Una acción que acabaría decidiendo el partido.

El ambiente de El Molinón

Mosaico que de vio antes del partido en las gradas de El Molinón homenajeando a Quini
Mosaico que de vio antes del partido en las gradas de El Molinón homenajeando a Quini (Foto: Carlos Mallada)

El coliseo gijonés vibró como hacía tiempo que no se le sentía. La afición rojiblanca, y la vallecana desplazada, no paró de animar. Sobre todo cuando el Sporting iba venciendo y el Rayo Vallecano apretaba en busca del empate que devolviese la igualdad al marcador. Ahí la afición sportinguista de El Molinón tuvo un papel importante para que el equipo de Rubén Baraja no cesara en un sacrificio defensivo.

Sacrificio defensivo y un Mariño soberbio

Un sacrificio en defensa que fue colosal durante los últimos veinte minutos. En esa fase el Rayo tomó todos los riesgos que pudo en busca del gol del empate. Pero, cuando los jugadores de campo entre los que sobresalieron Bergantiños, Guitián y Sergio Álvarez, les negaban la opción de gol, quedaba un último guardián: Mariño. El meta vigués volvió a ser diferencial. Ya en el primer tiempo había evitado con una gran parada el 0-1 de Bebé. Pero en los últimos minutos se multiplicó. Atrapó, despejó y sacó de su área todos los disparos y centros que el Rayo le envió, negándoles el empate.

En conclusión, el resultado más justo probablemente hubiese sido un empate. No obstante el Sporting supo golpear en uno de los errores que el cuadro de Míchel tuvo en la salida de balón desde su propia portería. Después una buena defensa y un sensacional Mariño hicieron el resto para que los puntos se quedaran al completo en Gijón.

 

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