Oviedo – Valladolid, el análisis

Dura derrota de los carbayones ante los pucelanos. El conjunto de Juan Antonio Anquela nunca estuvo cómodo sobre el césped y ve como un rival directo se reengancha en la lucha por el playoff

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El Oviedo volvió a naufragar en el Carlos Tartiere. Esta vez fue ante el Valladolid, en un encuentro donde los pucelanos supieron las bazas que debían jugar. Porque desde que el colegiado señaló el inicio de la contienda, los visitantes impusieron su ley. La de defender muy juntos, sin cometer errores, cerrando cualquier posibilidad entre líneas. Y ahí el Oviedo sufrió. No había salidas claras de balón, el equipo no lograba enlazar tres pases seguidos en la zona decisiva del campo. Muy difícil cuando eso falla. Además, una de sus mayores virtudes, que es ser un equipo sólido, desapareció durante tres minutos. Los que necesitó Mata para convertir un gol con media ocasión y poner el cierre al partido en un saque de esquina. En definitiva, encuentro para olvidar. Toca levantarse, y qué mejor manera que pensando en un triunfo la próxima semana ante el Numancia.

  • El peor partido en casa. Juan Antonio Anquela salió a la rueda de prensa sabedor de que se habían escapado tres puntos muy importantes. En una de sus primeras intervenciones, el jienense destacó que había sido el peor partido en casa de los suyos. Porque no salió nada. La parte de atrás se vio desbordada en multitud de ocasiones; el centro del campo apenas creó juego ni dio soluciones a la hora de sacar el balón jugado; y arriba faltaron claridad en las ideas. Un bache que surgió en un día inesperado. Ahora toca borrón y cuenta nueva.
  • El Oviedo no se encontró. El Valladolid mostró desde el primer segundo de partido lo que iba a hacer en el Tartiere. Defendió a las mil maravillas, con dos líneas de cuatro muy juntas, sin dejar ninguna opción por dentro. Con balón, el equipo de Sergio buscó una y otra vez a Mata, hasta que logró el premio. Y fue en este juego donde el Oviedo lo pasó realmente mal. Porque el doble pivote no lograba encontrar la zona de mediapuntas. Porque cuando estos tenían el balón, el juego se volcaba siempre sobre el mismo. No había ideas, los regates no salían y el equipo comenzaba a desesperarse.  Tras los dos goles, sobre todo el primero, los carbayones se vinieron muy abajo. Dio la sensación de que afectaron demasiado, más de lo que nos podíamos imaginar.
  • Con Saúl solo no basta. Dentro del caos, el jugador más destacado del Oviedo volvió a ser Saúl Berjón. En la primera mitad, dos movimientos tácticos hicieron ver que el ovetense es la luz que guía a los suyos. Porque durante los primeros minutos, con el ‘21‘ en la izquierda, el juego oviedista se volcó a esa banda. Y no era porque el Valladolid tuviese más problemas en ese lado del campo, sino que fue por quién estaba ahí. Al filo del quince de la primera, Saúl se fue a la derecha, y todo el fútbol ofensivo del Oviedo cambió de lado. De ahí que su trascendencia dentro del equipo sea tan grande. Aunque tampoco tuvo su mejor día, sí mostró ser el único que lo intentaba. De una asistencia suya nació el gol del Oviedo, pero ya era demasiado tarde.
  • La reacción llegó tarde. Que el Oviedo nunca deja de creer no es nada nuevo. Porque hasta en la mayor de las decepciones suele sacar petróleo. Esta vez fue Linares quien despertó a un Tartiere que se había venido abajo tras los dos goles de los visitantes. El aragonés aprovechó una magnífica asistencia de Saúl para enviar a la red el 1-2. La única pega, que el mismo reconoció después en zona mixta, fue que el balón no entrase minutos antes, para tener más tiempo de reacción.

Prohibido tirar la toalla

  • El Tartiere sigue creyendo. Que la derrota fue un palo inesperado lo sabe todo el mundo. Que estos tres puntos hubiesen sido claves también. Pero aquí nadie se rinde. Todos siguen a una en busca del objetivo del playoff. Y nadie duda de que se puede ganar en Soria y volver a meterse de lleno en esa pelea. Porque en lo que resta de temporada, el Oviedo sólo va a jugar finales. Y la primera es en una plaza muy complicada. En Los Pajaritos quiere volver a sumar el equipo asturiano. Y lo quiere hacer de tres en tres. La máxima sigue siendo muy clara: creer, sufrir y luchar hasta el último minuto del último partido.

Imagen destacada: laliga.es

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