Un torneo más que el América no consigue ganar

América cayó eliminado por Santos Laguna el pasado 13 de mayo en el Estadio Azteca.

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Aquel catorce de diciembre del 2014 fue la última vez que vimos al América a la altura de un exigente partido de liguilla. Después de el contundente 3-0 contra Tigres en el césped del Coloso de Santa Úrsula,  Pachuca, Pumas, Monterrey, dos veces Tigres y ahora Santos, han hecho a los americanistas en instancias en las que su equipo los había acostumbrado a festejar y presumir.

Tras haber quedado eliminado a “garras” de Tigres en el Apertura 2017, el América de Miguel Herrera encaró el ahora agonizante torneo actual con un plantel basto y suficientemente competitivo para pelearle a las potencias económicas del fútbol mexicano.

La ilusión azulcrema creció muy rápido, tanto que antes de medio certamen ya se hablaba de invictos históricos e ídolos prematuros. Esta ilusión, al igual que unos meses atrás, desaparecía conforme el campeonato envejecía, pues los emplumados no convencían cuando se enfrentaban a un equipo ordenado y estratégicamente bien laborado.

En el campo hubo gente capaz de tener un nivel futbolístico en conjunto aceptable, si no es que muy bueno, pero como todo equipo de jugadores, necesitaban de un estilo de juego a seguir siempre planteado por el técnico. Lamentablemente, el de las águilas es más porrista y animador que estratega y pensador táctico.

Un equipo dirigido por Miguel Herrera podrá tener un vestidor unido y un gran ambiente, las ganas de triunfar no van a faltar (no es el caso del América de hoy), pero cuando toca salir a la cancha y mover la bola, el equipo se pierde. En ocasiones puede arrasar con el rival, pero si este pega primero, la capacidad del Piojo como técnico para revertir un marcador es limitadísima. Acumular delanteros y futbolistas ofensivos para desproteger la zona baja deja a su equipo vulnerable y desordenado tanto en ataque como en defensa. Ejemplo lo sucedido el domingo pasado en el duelo de vuelta de la semifinal contra Santos Laguna, la alineación de arranque fue un 3-4-1-2, esta formación y el ánimo que inyecta Herrera fue benéfico para el América. En veintitrés minutos, las águilas ya habían conseguido marcar dos de los tres goles que necesitaban para eliminar a los de Torreón, pero otra de las carencias de Miguel Herrera se hizo presente: el no saber manejar un marcador.

Un técnico inteligente habría modificado su defensa después del gol marcado por Bruno Valdez, más aún si el parado en ese momento no era uno que el equipo conociera; volver a la línea de cuatro defensores podría haber sido una solución para Herrera, solo necesitaba marcar un gol y tenía que cuidarse de la ofensiva santista, pero lo ya mencionado: el mexicano tiene muchos límites.

Después de marcar el segundo gol de la tarde, el gas que impulsaba al América a buscar la goleada se fue agotando velozmente, la presión ejercida por el equipo disminuyó y se notaba sobrado al hilvanar una jugada ofensiva, lo que provocó infantiles errores defensivos y pérdidas de balón. Así fue como Santos logró marcar en una de sus pocas opciones de gol: con una desatención defensiva que dejó escapar a Jonathan Rodríguez en medio de los centrales y una nula presión sobre Brian Lozano, quien filtró el balón para el ‘Cabecita’ y sencillamente anotó el que complicaba las cosas aún más para los de Coapa.

Ahora las águilas están de vacaciones, algunos irán a Rusia y otros lo verán desde casa. Miguel Herrera, su cuerpo técnico y el alto mando americanista tendrá que analizar detenidamente as carencias del equipo; no cabe duda que aún necesita de un hombre gol al frente, pues Oribe Peralta no es más lo que alguna vez fue y vive el peor momento de su carrera; la lateral izquierda ha sido una avenida desde que Miguel Layún abandonó la capital mexicana; y del otro lado, Paul Aguilar necesita a alguien que le haga competencia, por años no la ha tenido. Parece que el área operativa ya tiene algunos nombres en mente, como el de Bryan Garnica, quien ya estaría amarrado a los emplumados, y algún otro que se pudiera necesitar para cubrir las posibles bajas de Mateus Uribe y Edson Álvarez.

Como mencioné, mucho que analizar en las oficinas de la Calle del Toro 100, pero eso sí, los aficionados del equipo recibirán el Apertura 2018 con la misma ilusión que impulsa su canto desde siempre.

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