No se vive de sensaciones

El Mallorca tiene muchas virtudes, competitividad, intensidad... Todo ello deja buenas sensaciones, pero cuidado, que eso no da puntos

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Son once partidos los que lleva el Mallorca en su retorno al fútbol profesional. Once partidos en los que los pupilos de Vicente Moreno han sabido competir. Los bermellones se encuentran octavos con 17 puntos. Aunque llevan solo una victoria en los últimos ocho partidos, los bermellones siguen de cerca los puestos que dan acceso a play-off.

El equipo balear fue capaz de empezar la Liga de la mejor manera posible y asentándose en los puestos nobles de la tabla pero los últimos resultados han sacado al Mallorca del play-off. Cuatro partidos son los que lleva el Mallorca sin ganar, pero la sensación que recorre la isla es que el equipo pudo sacar algo más. El equipo compite y exprime al máximo al rival, pero concede al inicio del partido y luego no está afortunado de cara a gol.

Ante el Granada, los de Vicente Moreno acumularon hasta cinco ocasiones claras que no pudieron acabar en gol, por su parte el Granada aprovechó un disparo lejano para llevarse los tres puntos en un partido donde los bermellones fueron mejores pero como la tónica de los últimos partidos no se llevaron los tres puntos.

Tras el partido en tierras nazaríes, el Mallorca afrontaba dos partidos en casa con la intención de sacar mínimo cuatro puntos. Extremadura y Las Palmas eran los encargados de medir el nivel de competitividad en Son Moix. Ante los extremeños, el Mallorca sacó a relucir su oficio y se puso por delante con un tanto de Aridai, pero no supo aprovechar la superioridad numérica y los visitantes consiguieron empatar de penalti en en el minuto 90. Dos puntos que se quedaban por el camino.

La UD Las Palmas llegaba a Son Moix con solo tres puntos menos que el Mallorca. El partido se antojaba difícil y así fue. A los 15 minutos Rubén Castro materializaba el 0-2 y dejaba helado a Son Moix. A partir de ese momento, el Mallorca igualó fuerzas y expuso su mejor fútbol para irse al descanso con 2-2 y al final sacar un punto pero con la sensación de haber perdido los puntos por la pájara inicial por las ocasiones erradas durante el partido.

Ante el Oviedo el equipo pecó también en el inicio del partido. El Mallorca tuvo que ir a remolque otra vez y está vez pesó mucho, los locales fueron superiores en el cómputo global, pero las ocasiones claras de Aridai en el 90′ o de Pedraza dejan la sensación de haberse dejado dos puntos.

El aspecto defensivo es otro situación a mejorar. Los mallorquines llevan desde la jornada cuatro encajando goles. Once  desde entonces son el bagaje del conjunto balear. Demasiado goles encajados para un equipo al que le cuesta horrores marcar. El equipo encaja de media un gol por partido y la mayoría de estos son los goles iniciales. La realidad es que el equipo ofrece seguridad atrás pero siempre hay un momento en que el equipo se desconecta y llega el gol en contra.

El Mallorca tiene muchas virtudes, competitividad, intensidad, buenos momentos de fútbol, velocidad de circulación. Estas virtudes dejan buenas sensaciones pero en el momento que falla alguna de estas cosas se convierte en una losa muy grande que hace que el equipo pierda puntos. Las sensaciones pueden augurar un buen futuro pero no dan puntos.

 

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