Charles Leclerc, un talento joven innato

Siempre gusta ver a nuevos pilotos aparecer en la Fórmula 1. Y si son como el monegasco, nadie se levanta del asiento o aparta la mirada de la televisión.

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Como si de un niño chico se tratase intentando subir las escaleras de dos en dos. Pero él es diferente al resto. Y es que la mayoría de niños caerían, se harían daño e irían a otro sitio a jugar. Charles Leclerc, nació con el talento de dar pasos de gigante aún siendo un niño. Y de pisar fuerte allá donde vaya.

Apareció en la mayoría de nuestras retinas a finales de 2017, con su adelantamiento a Alexander Albon en Abu Dabi, en la última vuelta de la carrera. El Gran Circo le recibía con los brazos abiertos. Un renovado Alfa Romeo Sauber sería su casa durante esta temporada. Desde que el monegasco llegó, no ha dejado de sorprendernos, con su talento y desparpajo que cualquier piloto de Fórmula 1 necesita.

El ya ex-piloto de Alfa Romeo Sauber, en los test de Barcelona // vía: formula1.com

Un chico modesto, un poco tímido, pero trabajador y con ganas de comerse el mundo. Esa ha sido la verdadera imagen que hemos visto de él. Lo más bonito, es que aún le queda mucho por aprender y por exprimirse. Una de las claves de Leclerc es su ascensión astronómica, sin fallida. En apenas 6 años, ha pasado de estar en karts, la GP3 o la Fórmula 2 para llegar a orbitar en terreno Ferrari.

Este año, ha superado a su compañero de equipo por 39 a 9 puntos // vía: formula1.com

Ha llegado a ser temido por muchos de la parrilla. De hecho, ha ganado el galardón a Rookie del Año, como mejor piloto novato en el círculo FIA. Leclerc logró en tan solo 8 carreras igualar a su compañero Marcus Ericsson en puntos. Y solo considerando que tiene 83 carreras, mientras que el de Mónaco solo 8. Debido a esto y entre otras cosas como llegar a la Q3 y calificando como 8° en Paul  Ricard o su 6° lugar en Bakú.

Leclerc, en su futuro equipo, en los test de Abu Dabi, a final de esta temporada // vía: formula1.com

Esta vez sí se arriesgó con su contrato y su ascensión a Il Cavallino Rampante. Con cierto miedo a perder a otro gran piloto, como ya fue en su día con su gran amigo Jules Bianchi. Seguro que estará bien orgulloso de su nuevo camino. El año que viene supondrá un verdadero reto para él, que de bien seguro podrá solventar con su gran capacidad. Y como grandes incógnitas, será el duelo con su nuevo compañero de equipo Sebastian Vettel, puede ser uno de los más trepidantes de la parrilla.

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