Un ‘buen equipo’ de Segunda División

El cambio de estilo y de la forma de jugar del Sporting en los dos últimos triunfos ha dotado al equipo de unas virtudes hasta ahora casi desconocidas

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El sábado, en El Molinón, se vivió una jornada de Segunda División que es el mejor ejemplo de lo que es el estándar del club cuando milita en LaLiga 1|2|3. La que se ha convertido en su hábitat natural. El partido fue feo y aburrido. Poco a poco se va vaciando el coliseo gijonés y el Sporting cada vez se parece a un equipo más de la competición de plata. Todo ello mientras el presidente pide paciencia con el proyecto, como si no se pareciera lo que estamos viendo a lo que ocurrió hace 20 años.

El Sporting es un equipo que viene de Primera, con promesas de crecer. Tras un descenso difícil se crean equipos para dominar en la categoría, cambiando el chip y fichando futbolistas que sean importantes debido a su experiencia en ella. Tantos se ficharon que el que terminó «dominando» la categoría fue el propio club. Y al mismo ritmo que el Sporting «dominaba» la segunda se fue vaciando el estadio gijonés. Con los aficionados hartos y aburridos del «proyecto» y sus profesionales. Evidentemente estoy hablando de algo que ocurrió hace casi 20 años. Pero los pasos iniciales difieren en fondo pero no en resultado.

Aquella vez se salió del fango con un entrenador valiente y con futbolistas, que aún viniendo sin cartel en muchos casos, si tenían hambre de fútbol y el Sporting era un salto para ellos. Por suerte esta vez los pasos pueden ser más cortos, ya que aquella historia que se prolongó por casi diez años la estamos cumpliendo esta vez en solo dos o tres.

Ya hemos pasado por la fase de fichar experimentados de la categoría. Tanto en futbolistas como en entrenadores. Dejamos atrás a Paco Herrera, siendo este un perro viejo al que «se le paso el arroz» hace tiempo. También a Rubén Baraja con un fútbol más acorde a la categoría, pero que desconocía por completo Gijón y que acabó dejando su imagen por el suelo ante una afición que vive con la desidia de ir al campo cada quince días. Cada vez asiste menos gente y la que va lo hace muy desenganchada.

Se ha encontrado un camino

Pero ahora podemos estar ante una fase un poco más ilusionante. Un entrenador que ha demostrado ser valiente y que conoce cada vez mejor la categoría. Ya ha hecho un ‘equipo de Segunda’. Como se pudo ver ante Numancia y Almería es muy difícil meterle mano y que te castiga en cuanto le das opción.

No obstante a diferencia de lo acontecido en Soria, frente al Almería el Sporting desperdició ocasiones, circunstancia que no siempre se va a poder permitir con este nuevo estilo. Le queda seguir afianzando lo conseguido y dar un paso más, el que permita al club pelear por subir, sea este año, difícil, o el que viene.

También los fichajes de los futbolistas han variado. Se ha traído gente que debería tener ganas de estar en Segunda solamente de manera testimonial, sabiendo que de subir tendrían hueco en primera, no como muchos fichajes «experimentados». Por tanto solamente faltaría darle peso a la gente de casa que ayude a sumar identificación con el proyecto a una afición que necesita reengancharse.

Como dije al principio, el presidente Javier Fernández pidió paciencia, volviendo a equivocarse. Ya que en realidad lo que faltaba y sigue faltando en Gijón es, como dijo Manolo Preciado, Alegría.

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