Cara o cruz para el fútbol asturiano

El partido del domingo se ha convertido en una final para ambos conjuntos, ya que una victoria en #ElNuestruDerbi se antoja imprescindible en ambas entidades.

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Tras las victorias cosechadas este fin de semana los dos conjuntos asturianos llegan al derbi inmersos en la lucha por alcanzar los play-offs de ascenso a La Liga Santander. Ambos equipos iniciaban la temporada con la aspiración u objetivo de entrar en este grupo de cuatro, aunque en el caso rojiblanco éste debía ser el premio de consolación.

La dinámica de ambos conjuntos ha sido relativamente pareja. Con largas fases de duda en sus entrenadores y resultados como mínimo irregulares. En el lado gijonés se terminó optando por darle el banquillo al entrenador del filial, mientras que en el caso azul se le dio más plazo a Anquela, quien consiguió revertir la situación. Para el banquillo ovetense había dos posibles sustitutos, Javier Rozada del filial y Josep Lluis Martí, quien también sonó con fuerza para los rojiblancos.

El Molinón debe ser un estadio que intimide como hace años que no hace y no hay momento más idóneo que el domingo.

Como hemos llegado hasta aquí no ha diferido tanto y como podían estar uno u otro conjunto se ha acabado definiendo por matices. Ya que tras la decisión definitiva de los banquillos ambos conjuntos han mejorado, aunque José Alberto López ha necesitado mas tiempo que su camarada jienense del lado carbayón. Tras toda una temporada de sinsabores en el lado gijonés, el Sporting increíblemente se encuentra a tan solo dos partidos de los puestos de promoción.

Son seis puntos, una distancia difícil pero recuperable. Y más pensando contra quien es el próximo partido. No porque el Oviedo no sea un equipo difícil, ya que como dijo Christian Fernández en sala de prensa su aspiración es ser: «Un equipo feo y asqueroso, contra el que los rivales no quieran jugar».  Pretender hacer burla de esto es no conocer la categoría y minusvalorar la motivación extra que siempre siente el oviedismo y su plantilla contra, no solo el Sporting, sino contra Gijón en general.

Lo que necesita el Sporting y su afición este fin de semana es sentir como mínimo lo mismo. Porque, un derbi no difiere de una partida de mus. Es salir al campo no solo a ganar. Es salir a comerse y a humillar a tu rival. A demostrar que el Oviedo no es mejor que el Sporting. Que no lo es ni en fútbol ni en corazón. Hace mucho que no se siente nada ni parecido en El Molinón. Muchos años, aunque podemos dejarlo en que desde que nos robaron la ilusión hace tres años. El Sporting como club, plantilla y afición necesita un chispazo que le haga recuperar fuerzas.

Ese día puede ser el domingo. Y si todo saliera bien, tres, cuatro, cinco o seis puntos no nos parecerían nada para conseguir el ascenso. #ElNuestruDerbi hay que ganarlo. Y los primeros que podemos sumar somos nosotros, los aficionados. El Molinón debe ser un estadio que intimide como hace años que no lo hace y no hay momento más idóneo que el domingo. Este partido vamos a ganarlo todos juntos.

Puxa Sporting!

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