Una derrota sin orgullo

El Sporting consigue en solo noventa minutos demostrar cuál es un equipo acostumbrado al fútbol profesional y cual esta copado por "ultrillas" de boca tras pasar gran parte de su vida en el fútbol amateur

1

En los últimos tres derbis disputados, tras volver el equipo carbayón a la Liga 1|2|3, el Real Sporting fue incapaz de doblegar a su rival histórico. En todos ellos sólo hubo un color vencedor independientemente del resultado; el azul. Tras aproximadamente 15 años de múltiples humillaciones, provocadas por el propio Sporting aunque fuera su filial, o por diferentes equipos como mínimo modestos, tales como el Caravaca, el Pontevedra o Arteixo, los ovetenses clamaban por cualquier cosa que le recordara al Sporting y al resto del mundo que no se habían ido.

Gran parte de la afición azul ha crecido viendo fútbol amateur y a su equipo en Tercera División. Dos duras etapas, aunque distintas, granjeándose enemistades en muchos campos asturianos y de otras comunidades. Durante años se pasearon mirando por encima del hombro a aficionados de esos equipos. Sintiéndose especiales y diferentes. Pero no perdiendo la oportunidad de haciéndoselo saber a todos. Como si aquellos que dedican su fin de semana a seguir al equipo de su pueblo en vez de estar viendo fútbol profesional, fueran menos que ellos.

Es evidente que la categoría del Real Oviedo no es Segunda ‘B’. Tampoco lo es Tercera. Pero su afición sí. Han crecido retroalimentándose a sí mismos en el odio al Sporting y en otros falsos mitos. Tales como los shareholders o el «orgullo, valor y garra». Y precisamente es esta última parte, de la que no se vio nada en el último derbi, lo que les ha dolido más.

Los destrozos que hicieron los oviedistas en El Molinón no es más que una descarga de todo el anti-sportinguismo y el odio que acumularon durante 15 años.

Como decía al principio, las victorias morales -e incluso futbolísticas- en los tres derbis anteriores fueron azules. Un empate en El Molinón el año pasado que se celebró como una victoria y con razón, tras todo lo sufrido. Sin embargo también dejó de manifiesto lo pequeños que habían sido durante 15 años. En el último derbi en el Carlos Tartiere el cuadro carbayón arrolló a un Sporting falto de alma y de fútbol. Pero todo fue distinto este fin de semana. El Sporting, como club, desde directiva hasta jugadores, han dejado a los azules a la altura del betún.

Sobre el césped, el Real Oviedo no fue rival. Sus jugadores además han demostrado por diferentes motivos no estar a la altura, como mostró el salvaje de Christian Fernández; que ahora le ha dado por llamarse Bolaño. Consigues marcar un gol vital en casa del máximo rival en el minuto noventa, que supone el empate tras marcarte en propia puerta y lo primero que se te pasa por la cabeza es directamente provocar a la afición rival. No se le ocurrió festejar con lo suyos que llevan horas esperando por el partido en unas condiciones indecentes para cualquier aficionado.  Su imagen mirando todo el rato a la afición rojiblanca con las manos en las orejas hasta que se entera que la gente se ríe de él, es la imagen del derbi.

También el fiel reflejo de su afición. Inquebrantables, y guerreros en apariencia que viven de la confrontación y de tenerse a sí mismos en mas alta estima de la que corresponde. La peor parte, como siempre en el fútbol, se la llevan los aficionados. Para los que estaban en El Molinón este último partido fue volver al pasado. Encontrándose humillados por el máximo rival como hace cuatro años.

Los destrozos que hicieron los oviedistas en El Molinón no es más que una descarga de todo el anti-sportinguismo y el odio que acumularon durante 15 años de humillaciones constantes. Toda esa grada azul que creció con él, no podrá olvidar nunca lo vivido por muchos derbis que ganen, aunque digan sentirse orgullosos de haber bajado al barro para volver a salir. Tras este derbi eso es justo lo que han demostrado, que han vuelto al barro, si es que, alguna vez, salieron de él.

1 comentario
  1. Curuxu dice

    Totalmente de acuerdo, aunque yo añadiría la mala influencia que está teniendo a nivel social el individuo ese apellidado «Del Pozo», ensuciando y enllordiandolo todo para ahondar la división entre las dos aficiones

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies