El buen perdedor

Desde siempre en el mundo del fútbol nos han querido hacer ver que no levantar un trofeo, que no ganar, significa perder

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A día de hoy el fracaso está ligado con todo lo que no sea ganar. En la actualidad, dentro del ámbito futbolístico, no levantar un trofeo significa perder. Nos enseñan a ganar y solo aprendemos perdiendo. La derrota es el mejor medio para acceder al éxito.

La realidad es que en el fútbol lo único relevante es ganar, o eso nos han hecho creer todo este tiempo. Nos acostamos todas las noches soñando con vencer, mientras el error nos da un beso de buenas noches y acurruca a nuestros deseos. El caer implica levantarse, y a partir de aquí, en ese proceso de reconstrucción tras no alcanzar el objetivo deseado es lo que nos hace triunfar. Extraño enormemente a Don Luis Aragonés. Lo admiro enormemente, aunque lo más correcto es limar aquella mítica frase suya en la previa de la final de la Eurocopa de 2008. “Del subcampeón no se acuerda nadie”. Y, ¿no es todo un éxito llegar a ser subcampeón? Recorrer un largo camino para que un partido determine si fracasaste o no, deja mucho que desear de nuestra forma de pensar.

A día de hoy veo todo un éxito lo conseguido por Klopp. Llegar a tres finales de la Champions League con dos equipos diferentes, haciéndoles crecer y recuperar su mejor versión. O el mérito de Diego Pablo Simeone, o por qué no, el fantástico trabajo realizado por Croacia en el último Mundial, Messi con Argentina, Buffon y la Champions y muchos más ejemplos.

Es cierto que todo el mundo quiere ganar, es más en el deporte lo más relevante es obtener la victoria, superar las marcas de épocas anteriores. Sin embargo, abrazar al progreso no implica tener que ganar. Se puede mejorar sin obtener una distinción. No trato de convencer a nadie de que lo más importante sea perder, sino normalizarlo. Al final, el ser humano está más familiarizado con el error que con el acierto, para llegar a conseguir el acierto tenemos que intentarlo previamente en múltiples ocasiones.

No dejemos de alabar al victorioso, pero dejemos de fustigar al derrotado. Perder no es fracasar y ganar no es triunfar, al menos, no siempre. Ya lo dijo Kobe Bryant el día de su retirada: “hay que disfrutar del camino”. La meta es preciosa, aunque lo realmente entrañable es el recorrido, por todo lo que tenemos que pasar para llegar a donde estemos. No dejemos de hacer autocrítica y de criticar los proyectos deportivos de un club o a un jugador, o entrenador, concreto, desde el ángulo más constructivo posible, claro.

La necesidad de ser justos con aquel que lo dejó todo por conseguir el oro y se quedó con la plata, no debe tener un mérito menor. Dejemos de castigar y señalar al segundo, recordémoslos, mantengámoslos en el recuerdo, no asesinemos su trabajo por no conseguir alcanzar la gloria. Al final en la vida como en el fútbol, lo más humano es fallar y no acertar. Aunque, siempre queramos vencer.

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