LA LIMERENCIA DE SER VINOTINTO

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El cerebro humano pesa solo 1.5 kilogramos, y utiliza el 20% del total de la energía de nuestro cuerpo, por ello, somos más que neurotransmisores de nuestras emociones. Desde un punto de vista primitivo, podría decirse que somos criaturas móviles que funcionamos a batería (alimentos), lo cual nos lleva a actuar lo mas eficientemente posible. Y como resultado, nuestro cerebro elegirá siempre el camino menos difícil, o simplemente, la respuesta más obvia.

Pero, al hablar de una selección como la de Venezuela, no todo puede verse como la ruta menos complicada para un aficionado, gracias a una combinación de problemas que arropan a esta selección hoy en día, basados en la situación política y social que atraviesa el país que afecta directa e indirectamente, a todo el plantel.

Aunque para nadie es un secreto que muchas veces, la creatividad y la perseverancia surgen cuando nos alejamos del camino fácil, convirtiendo el apoyo sobre esta selección en un estado interpersonal, que involucra pensamientos, sentimientos, e inclusive, conductas obsesivas que van en búsqueda de una reciprocidad por parte del equipo y su afición, con el fin de lograr conquistas que le permitan devolver la esperanza a toda una nación.

A pesar de que, para Dudamel, y su cuerpo técnico, el verdadero objetivo es la clasificación al mundial de Qatar 2022 (algo que no es poca cosa), para los hinchas, la Copa América no es vista como una simple competición, debido a que este tipo de torneos, son como una receta de cocina. Donde puedes decir que el resultado fue positivo, o que todo estuvo absolutamente mal. A diferencia de una canción, donde puedes declarar que no te gusta cierto género, pero no puedes afirmar que está completamente errónea. Por lo que una buena actuación en un torneo corto como este, sin duda, será un embrión anímico para los jugadores y para el país caribeño en el futuro cercano.

Mas allá de que el máximo logro en Copas América para Venezuela, haya sido un 4to lugar en el 2011, o que sea la única selección que -por ahora- no ha clasificado a una Copa del Mundo, la sed de triunfo sigue intacta, y más cuando ves a la que quizás es, la mejor generación de futbolistas que se ha visto con estos colores. Partiendo de una columna vertebral basada en tipos como: Wuilker Fariñez, Roberto Rosales, Tomás Rincón, Salomón Rondón y, demás compañeros sobre los que se podrá dudar, pero jamás dejar de creer. Porque una de las pocas certezas de la vida, es que, la suma de fracasos, tarde o temprano, te llevará al éxito.

Seguramente para la mayoría de las personas, lo viejo y familiar (ya sea ganar o perder), se vuelve cada vez menos estimulante, menos cautivante, y hasta menos fascinante. Pero esa neurotransmisión antes mencionada, se convierte en un vicio que alienta el crecimiento, y la ilusión de una selección llamada a ser la revelación, denominada “La Vinotinto”.

 

Fuente imágenes: Prensa Vinotinto.

1 comentario
  1. Rafael Mendoza dice

    Muy acertado

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