Saber fichar, saber vender

El Nàstic de Tarragona ha conseguido recibir ingresos con el traspaso de Salva Ferrer a pesar de su descenso a Segunda División B

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«Siempre hay por quien vivir y a quien amar.
Siempre hay por que vivir, por que luchar.
Al final las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán. La vida sigue igual».

La vida sigue igual. Ya lo decía Julio Iglesias -sí, el exportero del Real Madrid que vio su carrera frustrada por una lesión- en el año 1969 con su canción, válgase la redundancia, «La vida sigue igual». El mundo del fútbol es efervescencia. Es pasión, amor, ilusión. Pero, al fin y al cabo, también es negocio. El club tiene el objetivo de conseguir beneficios para, como mínimo, salir a flote. De lo contrario, el proyecto entraría en quiebra y el futuro de la entidad tendría los días contados.

Los jugadores y los miembros del staff técnico, por su parte, quieren hacer del deporte su vida laboral. Necesitan ganar dinero para subsistir y no se puede obviar que la trayectoria profesional de un futbolista es más bien corta, pues la gran cantidad de ellos se retiran alrededor de los 40 años. Aún faltarían casi tres decenas más para poder firmar la jubilación.

Saber fichar y saber vender

El fútbol modesto -o, dicho de otra manera, los equipos que no militan en primera división (aunque el círculo aún podria estrecharse mucho más)- es especialmente vulnerable a las fluctuaciones de dinero. No hay capital para poder retener a sus principales estrellas y cada año, o incluso en cada período de traspasos, todos los equipos deben confeccionar plantillas prácticamente desde cero. Saber fichar es complicado, pero saber vender lo es, quizás, aún más.

Los contratos de las categorías inferiores suelen ser de corta duración, por lo que muchos equipos no llegan a percibir grandes cantidades monetarias -o, directamente, no perciben ningún ingreso- a pesar de desprenderse de sus mejores jugadores. El Club Gimnàstic de Tarragona, sin embargo, está consiguiendo rentabilizar todo lo que el año pasado construyó. Quizás no fue una buena temporada a nivel deportivo, pero, a nivel de despachos, se está intentando construir un proyecto que se ajuste a la categoría de bronce y que convierta el sueño del ascenso en una incontestable realidad.

De cara a la temporada 2019-20, la plantilla grana no contará con la friolera cifra de 21 jugadores que militaron en Tarragona la pasada campaña. Isaac Becerra, Abraham Minero, Fali, Josema, Fabián Noguera, Mikel Villanueva, Juan Delgado, Iván López, Thioune, Imanol García, Ramiro Guerra, Sebas Coris, Miguel Palanca, Abdel Barrada, Antonio Cotán, Pipa, José Kanté y Luis Suárez conforman esta lista que parece interminable… y es que, de hecho, aún faltan por mencionar tres nombres más.

Masa salarial y 500.000 euros

Dos de las fichas de mayor coste de que disfrutó -o no- la afición el año pasado, Ike UcheBerat Sadik, se han despedido del conjunto tras unos meses de escaso éxito. El rendimiento del delantero nigeriano no puede ser pasado por alto, ya que fue una de las grandes estrellas del Nàstic. Esfuerzo, valentía, pelea por cada balón… pero solo cinco goles en su casillero particular. Un resultado que, quizás, no terminaba de justificar la inversión depositada en él.

Por su parte, Sadik llegó en enero para intentar reflotar la situación. Sin embargo, su nivel estuvo por debajo de las expectativas y tan solo uno de los goles que subió en el marcador surgió de sus botas. Su continuidad parecía asegurada, ya que el contrato firmado no vencía hasta junio de 2020, pero, al final, ambas partes llegaron a un acuerdo para rescindir su vinculación contractual. Dos jugadores distintos, con resultados distintos, pero con fuertes inyecciones monetarias detrás que no se han terminado de justificar. Su marcha del Nàstic ayudó a relajar la masa salarial presupuestada para la temporada 2019-20.

Berat Sadik solo marcó un gol con la camiseta grana. | Foto: gimnasticdetarragona.cat
Berat Sadik solo marcó un gol con la camiseta grana. | Foto: gimnasticdetarragona.cat

La guinda del pastel la puso Salva Ferrer. Una de las grandes revelaciones del Nàstic el año pasado, llegó a debutar en La Liga 1|2|3 para paliar el déficit defensivo y consiguió hacerse un hueco fijo en las convocatorias del primer equipo. Parecía uno de los hombres destinados a liderar el futuro proyecto de Xavi Bartolo y Sergi Parés, pero una jugosa oferta del Spezia Calcio de la Serie B italiana propinó la marcha del polivalente joven.

Por otra parte, no todo fueron malas noticias. La marcha de Salva dejó a las arcas tarraconenses unos 500.000€, una cifra astronómica para la categoría de bronce del fútbol español. 500.000 euros para un jugador de gran proyección y con un futuro brillante, pero que, de momento, no es más que una promesa de futuro. Esta cantidad permitirá al Nàstic de Tarragona afrontar la próxima temporada con mayor liquidez… O dar un salto cualitativo con un fichaje de nivel.

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