La travesía del mal

Al igual que el libro de Juan Manuel Duque, el Atlético de Madrid vivió un sueño caótico, irreal e inconsciente en el BayArena.

0
Bayer Leverkusen
2 1 Atlético de Madrid

 

Antes de comenzar el encuentro, ambos equipos conocían el resultado de los otros dos equipos que configuran el grupo: Lokomotiv de Moscú y Juventus. El club italiano vencía con un gol en el tiempo de descuento de Douglas Costa, tras la asistencia del ‘Pipa’ Higuaín. Un enorme condicionante para agitar, aún más si cabe, el encuentro; antes de disputarse.

El inicio del partido fue lento. Fuertemente aclimatado a la temperatura ambiente: 8 ºC. Los locales parecían merodear más frecuentemente las proximidades rojiblancas. Sin embargo, la velocidad y peligrosidad imprimida era insuficiente para movilizar a Jan Oblak. Los de Simeone esperaban, no conseguían enlazar una cifra -decente- de pases continuados en ataque. Poco de la medular del conjunto español. Ningún centrocampista tenía la influencia pertinente en este tipo de partidos, aunque un poco más expeditivo Thomas.

Haciendo comparaciones con los delanteros de ambos equipos, puesto que los dos técnicos (Simeone y Bosz) decidieron implantar el 4-4-2. Más activos Volland y Havertz que Costa y Morata. La diferencia no solo residía en la participación, sino en varias actitudes de fondo. En primera instancia, el juego. El Atlético de Madrid cedió la mayor parte de la posesión de la pelota al conjunto alemán (65% y 35%). El número de pases: 296 los locales y 142 los visitantes, obviamente de pases precisados, donde los alemanes obtuvieron un 86% frente a un 73%. Al hilo de las estadísticas, el Bayern Leverkusen se ha ido hasta en siete ocasiones a una de las dos esquinas, mientras que los rojiblancos no han lanzado ni un solo córner.

Más allá del modo de jugar por ambos equipos, el problema mayor nace en la actitud. El uno a cero que da la ventaja a los locales lo hizo en propia puerta Thomas, en un córner, previamente ese balón cerrado al primer palo iba en dirección a gol directo. Oblak despeja como buenamente puede, puesto que uno de sus compañeros, situado en el poste, dificultaba su movilidad. El gol llegó tras un aviso, también desde la esquina, cuando el balón -nuevamente- cerrado y al primer palo fue peinado por Felipe golpeando el balón en el poste superior.

Además de generar más peligro a Oblak que a Hradecky, los que hoy visten de celeste deambular por el terreno de juego del BayArena. El Leverkusen, ordenado y proponiendo más, manda en el marcador en el primer tiempo gracias, en mayor parte, a los deméritos de un equipo que está petrificado debido a una fuerte helada futbolística.

El segundo tiempo comenzó, con innovaciones tácticas iniciadas por Simeone, pero sin resultado alguno. Lemar saltó al verde, sin causar un efecto inmediato. Sí que lo fue el duro correctivo que aplicó el Leverkusen al Atlético de Madrid. Buena posesión, larga, sin tomar decisiones precipitadas, elaborando a la par que ganaba terreno. Bellarabi recibe pegado a la línea de cal. Levanta la cabeza y envía un balón al área sin mucha altura, aunque lo suficientemente eficiente para que la zaga rojiblanca fallara. En el punto de penalti el capitán, controla, el balón bota, Volland aplica un formidable golpeo con la superficie de contacto adecuada, el empeine, para poner el dos a cero.

Los de Simeone seguían a la deriva. Divagando. Sin intenciones de provocar la menor incertidumbre en la línea defensiva local. El tiempo avanzaba y nada pasaba en favor de los celestes, sin embargo, lo que sí pasaba era -de largo- una oportunidad por continuar en la pugna por la primera plaza. Los de Bosz aprovecharon la derrota del Lokomotiv, para poder reengancharse a Europa (ya sea en esta competición o la Europa League con la tercera plaza).

Los visitantes parecían mejorar livianamente con la presencia de Héctor Herrera, Lemar y Vitolo. Este último combinó con Arias por el costado diestro con bastante frecuencia. La posesión mejoró, pero seguía siendo un equipo inerte, ausente de aura. Físicamente aparentaban estar, pero más allá de esta falsa apariencia, el Atlético de Madrid jamás llegó a saltar al terreno de juego. Los locales no se vieron ante ninguna dificultad notoria.

Elaboraron un guion, lo siguieron y el plan dio sus frutos. Supieron aprovechar el inmenso agujero, esa palpable debilidad que sentían los rojiblancos cuando la multitud se concentraba en ese poste. Oblak no utilizó sus guantes. Era una temperatura fría, aunque los de Simeone consiguieron situarse por debajo de cero. Almas errantes que bajaron por el BayArena, impasibles. Persiguieron una estela desde una posición metafísica que nada tenía que ver con la realidad.

Castigados por Bosz y sus jugadores, quienes supieron mantener líneas compactas, ceder poco, tan poco que hasta el último suspiro, con uno menos, no permitieron el gol visitante. Morata anotaba, prolongando una buena racha. Incluso volvió a tenerla para empatar, sin embargo, el estigma de derrotado estaba asignado para los rojiblancos desde el inicio.

Ficha técnica
Bayer Leverkusen: Hradecky; Weiser, Tah, Bender, Wendell (Retsos 80′); Demirbay, Aránguiz (Baumgartlinger 63′), Bellarabi, Havertz (Dragovic 88′), Amiri; Volland
Atlético de Madrid: Oblak; Arias, Felipe, Hermoso, Lodi (Lemar 51′); Correa (Herrera 69′), Thomas, Saúl, Koke; Diego Costa (Vitolo 60′), Morata.
 Goles: Thomas (p.p. min 40), Volland (min 54), Morata (min 93′)
Árbitro: Damir Skomina. Tarjetas: Weiser (Amarilla 49′), Tah (Amarilla 78′), Oblak (Amarilla 78′), Morata (Amarilla 78′), Bellarabi (Amarilla 78′), Amiri (Roja 84′)
Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada de la fase de grupos de la Champions League

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies