Antonio Raillo: «Estoy muy bien en el Mallorca»

El central bermellón nos cuenta como ve al club y su trayectoria en él

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Antonio Raillo Arenas (Córdoba, 8 de octubre de 1991) recaló en Son Moix con la idea de acabar jugando en Primera Divisón. Ahora, cuatro temporadas después ha visto cumplido su objetivo. Sin embargo, el camino no ha sido un camino de rosas. Un descenso al fútbol semiprofesional y más de un desacuerdo con la afición han marcado la trayectoria de un central contundente en la isla. La reconciliación es una realidad y el «21» se ha convertido en un icono para la parroquia bermellona. El trabajo, el sacrificio y el esfuerzo han sido sus señas de identidad para ser clave en los esquemas de Moreno.

Con el descenso fuiste uno de los chivos expiatorios de la afición, ¿Te fue difícil aceptar el proyecto del Mallorca en Segunda ‘B’? 

Después de todo lo que pasó tenia una deuda pendiente con el club. No viví una situación bonita, tuve que pagar los platos rotos de mucha gente y al final no era yo el culpable. En gran parte me quedé porque el míster me obligó. Una parte de mi me decía que me quedara y la otra que me quitase esa espinita clavada.

Entonces, ¿el papel de Moreno fue muy importante?

Por supuesto. Si no fuese por el míster no me hubiese quedado. Desde el primer día me cogió, en el primer entrenamiento habló conmigo. Salimos a entrenar con la afición criticándome fue el primero en decirme que la situación iba a cambiar en dos semanas. Él confiaba mucho en mi y sin él no me hubiese quedado.

El papel de Javier Recio en tu fichaje.

Javi fue importante cuando vine. Si no hubiera sido por él, no hubiera venido o habría venido en calidad de cedido. Si Recio no llega a estar aquí no se hubiese apostado tan fuerte por mi. Él confiaba mucho en mi y yo tenía muy buena relación desde el Espanyol. Javi me llamó y yo dije que si él venia, yo también.

¿Cómo vivió los dos ascensos?

El ascenso a Segunda era una obligación, por la estructura del club, por los jugadores que teníamos, era una plantilla que «a priori» estaba hecha para poder competir en Segunda y a la larga se ha visto. Y el paso a Primera, yo vine del Espanyol para dar ese paso. Al club lo compró una nueva propiedad y se hizo un proyecto nuevo para subir a corto plazo. Al final te ves dando un paso atrás, pero acabas dando dos hacia delante. Yo creo que es algo que no nos coge de nuevo, aunque es sorprendente porque vienes de Segunda ‘B’, pero creo que el club estaba preparar para acabar subiendo.

¿Cómo crees que se está gestionando el ascenso desde el club?

Tienen su parte complicada, igual que la nuestra. Nos tenemos que adaptar a la categoría, jugar contra mejores jugadores y a ellos les pasa lo mismo. Ellos tienen que planificar, está claro que el Mallorca no tiene el mismo límite salarial que tienen otros equipos de LaLiga y si ellos no se anticipan es difícil combatir contra ellos. El hecho de subir les cogió desprevenidos, pero como a nosotros. La oportunidad era única y la tenemos que aprovechar.

¿Qué supone el Mallorca en tu carrera?

(risas) Lo he vivido todo aquí. Tanto lo bueno como lo malo. El día que me vaya o me retire, si me tengo que retirar aquí me iré con buenas sensaciones. Además de lo futbolístico he encontrado a mi familia, mi estabilidad y el Mallorca ha supuesto algo muy positivo.

¿Hay Raillo para mucho tiempo en la isla?

La vida son ciclos, como ya dije, pero estoy muy cómodo aquí. Como he dicho antes, he encontrado a mi familia aquí y estoy muy bien en el club. Estamos tanteando poco a poco la situación, pero como digo, estoy muy cómodo en la isla.

Hablando ya de esta temporada, ¿Cómo se ha adaptado el equipo a esta temporada?

Nos hemos adaptado bien, el equipo ha competido y ha trabajado. Si que es verdad que fuera de campo nos ha faltado algo pero  creo que venimos de donde venimos. Creo que al ser jugadores que llevamos tiempo jugando juntos, lo hacemos de memoria y es verdad que tenemos 14 puntos pero podríamos tener alguno más.

¿Qué le pasa al equipo fuera de casa?

La diferencia cuando jugamos en casa o fuera es que cuando jugamos en Son Moix nos sentimos muy fuertes y superiores y vamos siempre al ataque. Sin embargo, fuera de casa jugamos más lento, somos más conservadores y tenemos posesiones más largas. Tal vez nos está penalizando que no nos hemos puesto por delante. Es verdad que cuando el Mallorca se adelanta es difícil meterle mano. Somos un equipo que repliega bien las líneas, nos metemos todos detrás de la pelota y cuando toca defender, defendemos todos y cuando salimos al ataque, salimos todos. Si no nos ponemos por delante, el guión es un poco más difícil.

¿La salvación pasa por Son Moix?

En Inglaterra dicen que se gana la Premier ganando en casa y empatando fuera, así que si se consigue en Primera División también se puede conseguir nuestro objetivo.

La victoria contra el Madrid.

Yo le doy valor por la afición. Ganar al Madrid no te da diez puntos. Solo son tres puntos. Yo hubiera firmada perder contra el Madrid y ganar al Leganés, pero si la afición está más contenta, mejor.

Tras tus cuatro años y tus aventuras con la afición, ¿cómo la ves ahora?

He visto un cambio muy grande, pero positivo. Cuando llegué la gente estaba un poco recelosa, ese odio que se había gestado años anteriores y veían que el club de sus amores se iba a pique. Ahora, hemos borrado y limpiado la cabeza a mucha gente y se ha sumado mucha gente nueva, joven, con ganas y creo que la afición está viviendo un sueño.

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