El 2019 del Rayo Majadahonda: de la élite a pelear en el barro

El 2018 fue el mejor año de la historia para el Rayo que dio paso a un 2019 en el que se volvió a un bronce del que ahora se trata de salir

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El 2018 pasará a la historia del Rayo Majadahonda como el mejor de su historia. Y es que conseguir salir del pozo que puede ser Segunda B y entrar en la que por entonces era LaLiga 1|2|3. En la categoría de plata vivió el conjunto majariego buena parte de este 2019 que, finalmente, lo devolvió al ‘barro’ de la Segunda B del que está remando, no sin dificultades, en su camino de vuelta a la élite.

El sueño acabó pronto

Los primeros pasos en la categoría de plata los jugó el Rayo en un escenario idílico como el Wanda al que en diciembre ya dirían adiós para volver a su hogar, el Cerro del Espino ya acondicionado. Lo haría en la jornada 16 ante el Deportivo en un duelo que finalizó con empate a cero. En el 2019 comenzaba para los majariegos con la disputa de las tres últimas jornadas de la primera vuelta en las que se perdió ante el Albacete en el Carlos Belmonte, empate en casa ante Las Palmas y en la jorndas 21 empae a 1 con el Córdoba en El Arcángel. Al finalizar la primera vuelta los madrileños estaban fuera del descenso, en el puesto 18, con solo 1 punto de renta sobre el descenso. Una situación a la que se llegó tras una primera parte del campeonato marcada por la adaptación a la categoría y las lesiones.

La segunda parte del campeonato arrancaba el 19 de enero con el duelo ante el Real Zaragoza en el cerro del Espino que finalizaría con empate a 2. El conjunto majariego consiguió manternerse siempre en el precipio pero sin caer a la zona roja hasta la jornada 38. Llegó incluso hasta el puesto 15 pero el arreón final de equipos como el Extremadura pudieron más.

Encaraban los majariegos desde esa jornada 38 4 partidos claves para su salvación. 4 partidos en los que cayó ante Las Palmas y Oviedo, en la fatídica penúltima jornada en la que cayeron condenados en beneficio de Tenerife y Lugo, empataron con el Córdoba y en la última jornada sumaron los tres puntos antes el Reus que de nada valían ya. Con 45 puntos, a solo 2 del Lugo que marcó la salvación, se acaba el sueño majariego que duró solo una temporada pero que nunca será olvidado.

Con el descenso llegaron los cambios

Lo primero tras el descenso fue elegir el nuevo capitán del barco que dirigiría la travesía de vuelta al fútbol profesional. El elegido fue Julián Calero. Los cambios en la plantilla fueron muchos con el descenso. No continuaron en el conjunto majariego Ander Cantero, Benito del Valle, Andújar, Verdés, Jorge García, Morillas, CArcelén, Varela, Luso, Verza, Óscar Valentín, Fede Varela, Álvaro Bustos, Aitor García, Aitor Ruibal, o Jeisson, entre otros.

Ante las salidas, el equipo se esforzó por configurar un nuevo proyecto sólido y de garantías que permitiese lograr el ascenso en Playoff. Se incoporaron al conjunto madrileño Charlie Dean, Jesús Valentín, Pablo Andrade, Adrián Jiménez, Pere Martínez, Borja Díaz, Llorente, Mvondo, Marc Caballé, Jesús Tamayo, Moyita, Iago Díaz, David Martín, Rubén Mesa, Ródenas o Laerte, entre otros, llegaron a Majadahonda.

El camino al ascenso no será fácil

Ascender desde la categoría de bronce nunca es un camino fácil aunque se venga del fútbol profesional y se cuente con un buen presupuesto. Eso lo ha comprobado el Rayo en su vuelta al Grupo I de Segunda B. El conjunto majariego no ha conseguido enlazar más de dos triunfos consecutivos y, sin caer de la zona alta de la tabla, se ha visto fuera del Playoff muchas semanas. El 2019 acaba con los madrileños en la cuarta plaza con a 11 del líder, el Atleti B, y con una renta de solo 2 punto sobre su inmediato perseguidor, el Pontevedra.

El equipo está encaminada y, como decíamos, no se baja de la zona alta de la tabla pero, sin duda, no está siendo fácil y no se está donde ni como quizá se pensó que se estaría. Además de la competición liguera el equipo ha vivido la primera eliminatoria de Copa la cual pasó ante el Racing de Ferrol, su primer riva de 2020 en liga, esperando ahora en enero la visita al Cerro del Espino del Tenerife. Un partido para soñar, sin perder de vista la realidad y el ascenso que está en el horizonte y es objetivo primordial para 2020.

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