Aferrados a Manu García

El mediapunta del Sporting se está mostrando en estos entrenamientos antes de la competición como el clavo al que agarrarse en Gijón para llegar al play-off

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Todo el mundo que sabe que las once jornadas que restan van a ser una liga nueva. Algunos lo han definido como un ‘mundial’ o ‘eurocopa’ de once partidos. Es una comparación bastante acertada, tanto por las fechas en la que se va a jugar, como por la carga de partidos. Pero en definitiva serán un total de once partidos -para algunos serán hasta quince partidos- en poco más de un mes. La capacidad y profundidad de toda la plantilla, incluidos aquellos canteranos que puedan disponer de minutos, será clave.

Pero en el Sporting, con el objetivo de lograr alcanzar el play-off de ascenso entre ceja y ceja, se ha recuperado cierta dosis de optimismo. Los entrenamientos son a puerta cerrada, pero los pocos privilegiados que lo ven y la poca información que sale del club están siendo de un carácter muy optimista. Además destacan sobre todo el nivel que está mostrando uno de los jugadores del plantel: Manu García.

Todo el mundo sabe ya que Manu García tiene una calidad y un nivel de juego por encima de esta categoría. Sin embargo le ha faltado regularidad. alternó partidos soberbios con otros intrascendentes, aunque incluso en estos lograba dejar detalles de su excelsa calidad. Con Djukic tardó en encontrar de nuevo el sitio, pero tras la llegada de Murilo lo había hecho. En los entrenamientos estas semanas todos coinciden que está como un cañón y será, sin duda, la mayor baza a la que agarrarse en el cuadro gijonés para intentar llegar al play-off.

Un parón en el peor momento

El parón le vino al Sporting en uno de los peores momento. El equipo, con la salvedad de la visita al Toralín, estaba ganando en regularidad, juego y sobre todo, puntos. Miroslav Djukic se encontró con bastantes problemas a su llegada, pero con tiempo y paciencia les fue moldeando una solución y el equipo se le veía crecimiento partido a partido.

En la parcela central, Djukic apostó claramente por darle la manija del equipo a Pedro Díaz y encontró en Molinero a un recurso para el centro de la defensa que sorprendió a propios y extraños. Ganó profundidad con Murilo y ancló a Carmona partiendo desde izquierda, pero con la ya clásica libertad que necesita el balear para estar en contacto con el juego. Tras una mala temporada, el balear empezaba a recuperar algunas buenas sensaciones.

En defensa apostó por Bogdan. Tras un entrenamiento, el serbio se ‘enamoró’ de la intensidad del ucraniano al que solo las lesiones apartan ahora del once. Además encontró en Molinero a un central que sorprendió a propios y extraños. Tanto que ahora parece incluso difícil que vuelva a jugar como lateral. Por último, en la punta de ataque recuperó a un Álvaro Vázquez que si bien en cifras goleadoras aún tiene un déficit notable, estaba siendo la clara referencia ofensiva.

Pero todo esto no funcionaría bien si el nexo entre ataque y defensa que debe ser Manu García no funciona. El ovetense parece asumir el reto y estar en un gran momento. El próximo domingo comienza el mundial y el sportinguismo se aferra a él.

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