Hablemos de deporte. Alfonso Pérez Muñoz

Canterano madridista. Se marchó a Sevilla y acabó formando parte de la historia del conjunto de las Trece Barras verdiblancas. Repasamos la trayectoria de Alfonso Pérez Muñoz.

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Hablar de Alfonso Pérez Muñoz (Getafe, 26 de septiembre de 1972) es hacerlo de uno de esos arietes, artilleros, delanteros o como se les quiera llamar que se convirtieron en pesadillas para los porteros en las décadas de los noventa y principios de los 2000. Ahora, ya alejado de los terrenos de juego, Grada3 entrevista a aquel canterano del Real Madrid que se fue a Sevilla y convirtió en historia del club de las Trece Barras.

Pregunta: A nivel laboral, ¿en qué momento estás?

Respuesta: Desde que finalicé mi etapa en el Mallorca hace 3 años no he vuelto a firmar por otro club. Allí trabajé en la secretaría técnica y en el staff de los equipos juvenil, segundo y primero. Sigo analizando mucho fútbol pero, en la actualidad, no tengo ninguna propuesta en firme.

P: ¿Cómo fue tu llegada al Real Madrid?

R: En categoría juvenil me dirigió José Antonio Camacho. Del Bosque me dio la oportunidad en el Castilla que acabó bajando a Segunda B en la temporada 1989/90. En ese momento solo tenía 16 años. Al año siguiente volvimos a subir. Fue entonces cuando aparecí en la primera plantilla.

P: En la cantera coincidiste con jugadores que luego llegaron a la élite como Cañizares, Urzaiz, Ohen, Mutiu o Torres Gómez. ¿Quién o quiénes eran los más destacados de esa generación?

R: El compañero que más proyección tenía en aquel momento era Aguilà. Toril también estaba en esa lista que has nombrado. Es muy complicado jugar en Primera y yo tuve la suerte de conseguirlo.

P: Aterrizaste en el vestuario que había dominado el fútbol español los últimos años.

R: El recibimiento fue bueno. Butragueño y Míchel me trataron muy bien. Toshack me citó para algunos entrenamientos antes de que Di Stéfano y Camacho me hicieran debutar. Era como estar viviendo un sueño.

P: 24 de febrero de 1991: Real Madrid – Real Zaragoza.

R: Te mentiría si dijera que no estaba nervioso el día de mi estreno. El estadio estaba lleno y jugar allí era una gozada. Con el filial visitábamos campos donde no podías ni controlar el balón y en el Bernabéu tenías una alfombra como césped.

P: Al final de esa temporada Antić tomó el mando. Sin embargo, el serbio fue destituido en la jornada 19 de la 1991/1992 con el equipo líder. ¿Cómo asimiló el grupo esa decisión?

R: Es cierto que enlazamos algunos malos resultados pero no sé si esa racha negativa justificaba su despido. En el Madrid la exigencia es máxima y, en algunos momentos, falta un poco de paciencia.

P: ¿Cómo fue la experiencia de Barcelona 92?

R: Era el jugador más joven de esa selección. Llegué al torneo con molestias en el pubis pero Vicente Miera siempre confió en mí. Ganar los Juegos Olímpicos fue espectacular.

P: En 1993 lograste tu primer título con la camiseta blanca. Otra vez el Zaragoza se cruzó en tu camino.

R: El año anterior habíamos perdido la final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid y, en esta ocasión, no fallamos.

P: ¿Qué te pasa por la cabeza cuando escuchas Club Deportivo Tenerife?

R: Quizá con el videoarbitraje actual hubiéramos conseguido dos campeonatos más. Además del arbitraje se sumaron otros problemas más allá de la supuesta prima del Barcelona. En la previa del segundo enfrentamiento embarcamos en dos aviones y uno de ellos tuvo que regresar a Barajas. Al final los compañeros llegaron de madrugada al hotel. Pienso que hoy se hubiera suspendido ese partido.

P: Cuando era frecuente tu presencia en el once inicial llegó la lesión de rodilla.

R: Habíamos ganado la Supercopa de España al Barça un mes antes. En la posterior visita liguera me lesioné. Fue el día del famoso 5-0. Cuando estaba siendo atendido en la banda Romário marcó el primer gol.

P: Regresaste en la primera jornada de la 1994/1995 en la visita al Sánchez Pizjuán y volviste a lesionarte.

R: Al ir a rematar a portería vacía Jiménez me dio una patada sin opción de jugar el balón y me partió el tobillo. Recuerdo que al día siguiente estaba convocado para jugar con la selección española.

P: ¿Esa lesión supuso el principio del fin de tu etapa blanca?

R: Mi baja coincidió con la aparición de Raúl. Valdano apostó por él y en verano decidí fichar por el Betis.

P: ¿Por qué el Betis?

R: Yo tenía contrato y estaba contento en el Madrid. Acabábamos de ganar la Liga. Sin embargo, representantes en nombre del Betis me explicaron el proyecto y me convencieron. El primer año salí cedido y, al siguiente, acordaron mi traspaso definitivo.

P: Al término de la 1995/1996 viviste tu primer gran torneo con España: la Eurocopa de Inglaterra. Después disputarías el Mundial de Francia de 1998 y la Eurocopa de Bélgica y Holanda de 2000. ¿Por qué esa generación no brilló en las fases finales?

R: El fútbol español era una potencia mundial. Creo que la Selección siempre ha contado con buenos jugadores y grandes plantillas. Probablemente nos faltó un poco de suerte.

P: ¿La derrota frente al FC Barcelona en la final de la Copa del Rey de 1997 dolió más que las Ligas de Tenerife?

R: Perder ese partido significó mucho por lo difícil que es para el Betis tener la oportunidad de ganar un título. El Barça tenía un gran equipo: Figo, Luis Enrique, Guardiola, De la Peña. Eran mejores que nosotros pero competimos bien y casi ganamos.

P: En el mercado estival de 1997 Luis Aragonés sustituyó a Serra Ferrer. Continuasteis rindiendo a buen nivel. Esa temporada llegasteis a cuartos de final de la Recopa de Europa donde os eliminó el Chelsea, futuro campeón del trofeo. ¿Qué pasó en el Betis para que en dos años el destino fuera la Segunda División?

R: La planificación en materia de fichajes no fue buena. Además, se apostó por entrenadores que no cuajaron. Todo ello hizo que el equipo lo pasara mal y, finalmente, perdimos la categoría.

P: ¿Fue un error fichar por el FC Barcelona?

R: En Sevilla era feliz. Me sentía querido y valorado. Sin embargo, con el descenso las circunstancias cambiaron. El Betis tenía que vender jugadores por cuestiones económicas e intentar confeccionar una plantilla para competir en Segunda División. En ese contexto surgió la opción del Barcelona, al que entrenaba Serra Ferrer, y decidí irme allí.

P: La falta de minutos hizo que tuvieras que cambiar el rumbo.

R: En el Barcelona jugaba poco y me ofrecieron la posibilidad de ir a Marsella. Fue una experiencia bonita. Conocí la Liga francesa y a un equipo peculiar como el Olympique. En esa época tenía molestias en los isquiotibiales y no pude rendir al máximo pero, a pesar de esto, participé en muchos partidos.

P: Volviste al Betis para poner punto y final a tu carrera.

R: No anuncié mi retirada. Tras ganar la Copa del Rey 2004/2005 decidí parar. Ingresé en el Madrid a los 13 años y, desde entonces, no había descansado. Llegué a sentirme saturado. Con el paso del tiempo he pensado que podría haber jugado alguna temporada más.

P: Cuando echas la vista atrás, ¿te arrepientes de alguna decisión deportiva?

R: Quizá me faltó la capacidad de creerme el nivel que tenía. En los periodos que sentí la confianza y la responsabilidad que me confería un equipo di mi mejor versión.

P: Compartiste alineaciones con deportistas de renombre, ¿cuáles te sorprendieron más?

R: La intuición para rematar de Hugo Sánchez era espectacular. Michael Laudrup con el balón era increíble. Rivaldo sacaba adelante todos los partidos. Emilio Butragueño como jugador y como persona es sensacional. En definitiva, tuve la suerte de coincidir con compañeros muy buenos.

P: ¿Qué fichaje se frustró en el último momento?

R: Recibí un fax con la propuesta del Atlético de Madrid pero Jesús Gil, tras tener en cuenta mi pasado madridista, decidió parar todo cuando íbamos a firmar el contrato.

P: ¿Qué ilusiones te quedan por cumplir?

R: Me hubiera gustado estar en el Betis. Creo que jugadores como yo, que hemos contribuido a los éxitos del club, deberíamos ser piezas útiles en el complejo engranaje del equipo. Con la actual junta directiva eso es imposible. Es una pena que no podamos aportar nuestra experiencia por el bien de la institución.

P: ¿Cuáles crees que son las causas por las cuales el Betis no ha vuelto a ocupar ese puesto protagonista en el fútbol nacional como el que tenía cuando eras jugador?

R: Conformar un buen organigrama deportivo al que dejen trabajar es fundamental. Esa correcta planificación junto al acierto en los fichajes es la clave del éxito. Apostar por la estabilidad es lo que puede afianzarte entre los ocho mejores conjuntos de España.

P: Para acabar, como delantero que fuiste, ¿qué opinas de la situación de Borja Iglesias en su año de debut con el Betis?

R: Hay que tener un poco de paciencia. Le ha tocado participar en un equipo con mucho toque de balón y que progresaba poco. A Borja hay que suministrarle un mayor número de balones al área. Obviamente, también es esencial que él se encuentre motivado y fino. Ha demostrado ser un gran goleador en otros equipos y eso no se olvida.

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