Un año en el alambre

Óscar García cumple un año como entrenador del Celta con la sensación de haber estado siempre en el alambre

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El entrenador del Celta de Vigo, Óscar García Junyent, cumple este miércoles un año en el banquillo de Balaídos. Un aniversario que llega en su peor momento, tras provocar un incendio en el vestuario con la retirada de la capitanía a Hugo Mallo, por varios actos de indisciplina. Además el distanciamiento con los dirigentes celestes es palpable, con la excepción del presidente Carlos Mouriño, con quien sigue manteniendo una buena relación.

El firme respaldo del máximo accionista del club permitirá al técnico catalán defender su continuidad el próximo viernes frente al Elche en el Martínez Valero, donde, salvo sorpresa mayúscula, solo le vale un triunfo para alargar su estancia en Vigo. Óscar García, un viejo deseo de Mouriño, llegó hace justo año para sustituir a Fran Escribá. Cogió el equipo en puestos de descenso y logró reactivar a un equipo que a falta de un mes parecía estar salvado. Un hecho que le valió la renovación por dos temporadas.

Pero con su continuidad sellada, el equipo se hundió -cuatro empates y tres derrotas en las últimas siete jornadas- y acabó sufriendo hasta la prolongación del último encuentro contra el Espanyol para mantenerse en LaLiga, favorecido por el tropiezo del Leganés ante el Real Madrid, lo que disparó las dudas de los dirigentes sobre la posibilidad de forzar un relevo en el banquillo.

Un voto por la continuidad

Mouriño, no obstante, se mantuvo firme. Prometió al técnico de Sabadell una serie de fichajes que después no consiguió cerrar pese a la insistencia de Óscar. Sin refuerzos, el divorcio entre el entrenador y el director deportivo, Felipe Miñambres, se agravó con la salida al Espanyol de Álvaro Vadillo. El gaditano, que fue fichado libre en verano, se fue del club sin haber debutado.

El prometedor inicio de curso, con cinco puntos de nueve posibles, pareció curar las heridas. Pero los últimos resultados -dos empates y cinco derrotas- y la crisis generada en el vestuario con el «caso Hugo Mallo» han vuelto a situar a Óscar García en el punto de mira.

A eso se unen unos números que empeoran a los de sus antecesores en el cargo. De los 34 partidos que ha dirigido, solo ha logrado ganar seis; dos a domicilio (Villarreal y Real Sociedad) y cuatro en Balaídos (Sevilla, Leganés y Alavés, la temporada pasada y el Valencia en el único triunfo de este curso). En total con Óscar al mando, el Celta suma 34 puntos en otros tantos partidos. Una cifra que supone solamente un 33 por ciento del total.

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