Cierre después de irse

La plantilla actual del Real Zaragoza genera muchas dudas, no solo en cuanto al rendimiento individual, si no también en la confección de la misma, responsabilidad que recae en el cada vez mas discutido Director Deportivo, Lalo Arantegui

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En esta Liga extraña que nos está tocando vivir, comprimida en el calendario, sin apenas pretemporada, sin público y con la sociedad mundial inmersa en este maldito virus que nos está tocando respirar, un club  destaca por debajo de todos los demás del fútbol español.

Este es el Real Zaragoza. Un club cuyos números desde que se reanudo la competición allá por el pasado mes de Junio, cuando Víctor Fernández comandaba la nave aragonesa, y ocupaba la segunda posición de la Liga Smartbank, en puestos de ascenso directo con 5 puntos de diferencia sobre sus perseguidores, uno de ellos la S. D. Huesca, que a día de hoy compite en la Primera División, caprichoso destino….

Desde entonces, los números nunca mienten, y estos son tan contundentes, que ni si quiera están abiertos a interpretaciones, ni a discursos de hemeroteca, ni a excusas baratas de supermercados de marca blanca. El Real Zaragoza, ha disputado 26 partidos oficiales, ha ganado 4, empatado 7 y perdido 15, ha marcado 23 goles y ha encajado 39. Esta es la auténtica realidad. Éstos son los números, y hay muchos culpables. Pero si uno está por encima de los demás, ese es el Director Deportivo de la entidad, Lalo Arantegui.

Después del descalabro del final de la temporada pasada, se cambian jugadores, se cambia de entrenador, se incrementa el límite salarial del primer equipo, situándolo en el octavo presupuesto de la Liga, y se mantiene al Director Deportivo. A partir de aquí, una vez digerido el mal trago, se marchan de la plantilla jugadores capitales como Luis Suárez, Puado o El Yamiq, estos cedidos, y se vende a Guti, para cuadrar la deuda del club. De esto, nada que achacar a Lalo, pues o eran jugadores cedidos o ventas necesarias.

Pero a la hora de traer sustitutos competentes, con mas dinero que el año pasado, aterrizan en la capital maña, extraños nombres, de dudosa calidad, como Zanimacchia, Bermejo, Chavarría, Vuckic, Jair Amador, ¨’Vaquilla’¨ Fernández, Larrazábal y la continuidad en la plantilla de jugadores como Raí, Papunashvili, Ratón o Igbekeme. Los únicos fichajes conocidos, fueron el veterano Adrián González y Narváez. Buenos jugadores, sin duda. Se deja marchar cedido a Clemente, en clara progresión, y no se ficha a ningún sustituto de Guti. Para terminar de estropearlo todo, se contrata a un entrenador totalmente opuesto en la idea de juego que el anterior, Ruben Baraja.

Y por si quedaba algún resquicio de vida, cuando el vaso del cubata está vacío, con andar zigzagueante, con el habla entrecortada, y la vestimenta por fuera, se le coloca el marrón al pobre Ivan Martínez, que en tan solo tres partidos demuestra lo que hasta los mas necios del lugar sabemos, que no tiene experiencia, y que le viene grande capitanear este Titanic.

Señor Lalo Arantegui, por favor, debería dimitir, cobrar por lo trabajado y cerrar la puerta al marcharse.

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