Volver a competir

El mensaje es claro: hay que jugar bien al fútbol. Y para jugar bien al fútbol hay que tener huevos. Y tener huevos no es tirarse a los pies. Huevos es jugar bien a la pelota. Huevos para pedirla siempre, jugar, asociarse.

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Tras finalizar el encuentro, y todavía sobre el césped del Wanda Metropolitano, Santi Mina declaraba marcharse con un sabor «agridulce». Su equipo acababa de empatar contra el Atlético de Simeone, un conjunto con números de campeón que acumulaba ocho partidos consecutivos ganando en LaLiga Santander. Es cierto que los madrileños presentaron numerosas bajas, pero eso no les impidió sacar un once repleto de internacionales.

En la misma línea, el Chacho Coudet lamentó no haber conseguido los tres puntos. El entrenador argentino quiso destacar el esfuerzo y la actitud de sus jugadores, quienes siguieron el planteamiento establecido hasta el final. Y esto, el ser fieles a una idea, acaba teniendo su recompensa, siempre y cuando esa idea tenga sentido.

Porque es coherente querer competir cuando tienes una plantilla capaz de ello y unos futbolistas que creen en ti. La filosofía de Coudet, resumida en su ya archiconocida frase, «cornudo puede ser, pero pecho frío no», va calando poco a poco en el vestuario olívico. En realidad, es donde tiene que convencer de que su fútbol puede llegar a tirar cualquier puerta, y no en una afición cuyo apoyo varía en función de la dirección del viento que mueva las banderas de Balaídos.

También es congruente buscar imponer tu idea de juego independientemente del rival que tengas en frente. Hay que adaptarse a las circunstancias, sí, pero nunca renunciar a la esencia, algo que últimamente no era muy respetado por los dirigentes del banquillo celeste. Mohamed, Cardoso, Escribá u Óscar García no fueron más que simples apósitos para paliar la marcha de Berizzo, cuyo legado no lograron aprovechar la sarta de técnicos que se sucedieron en las últimas temporadas. Sí en menor medida Unzué, a quien la hinchada infravaloró en un contexto nada sencillo para el catalán. Así, cabe desear que Eduardo Coudet sea capaz de suplir todo esos parches con su ‘Chachoneta’.

Después de pasar por el taller su conductor, Iago Aspas, y con el regreso de Denis Suárez, el nuevo once de gala devolvió la competitividad a los pasajeros. Tras una cuesta de enero un tanto accidentada, lo que resta de febrero aspira a emular el final del año 2020. Sin embargo, lo primero será centrarse en competir el partido del viernes frente al Elche.

Tener fondo de armario remonta partidos

Pese a las voces que calificaban el mercado de fichajes de invierno como un estrepitoso fracaso, los hechos respaldan a Miñambres. Aarón Martín viene demostrando que no es peor lateral que Lucas Olaza. Aunque le falta adaptarse por completo y solventar algunos problemas en la marca, su nivel es bueno y genera peligro en ataque.

Augusto Solari y Facundo Ferreyra, las otras dos incorporaciones, darán amplitud a un banquillo en el que Coudet no viene confiando mucho. Solari, petición expresa del míster, es una alternativa muy valiosa en el esquema del Celta, pues aporta frescura y rapidez. En cuanto logre aclimatarse, podrá ser importante. Ferreyra, prejuzgado por su falta de goles, ya ha anotado el primero. Un tanto que viene precedido por un gran cambio de orientación de Aarón y una asistencia de Solari, previa genialidad de Aspas. Los fichajes ya brillan, presume la web del Celta. Y también dan puntos.

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En una temporada marcada por la excepcionalidad y la acumulación de partidos, tener fondo de armario es esencial para competir; para que la ‘Chachoneta’ no se gripe. Y el pasado mercado le ha aportado oxígeno al equipo. Pese a la espina de Cervi, los celestes salen reforzados ofensivamente y no descuidan en exceso la parcela defensiva. Eso sí, habrá que encomendarse a todos los santos posibles para que Renato Tapia no cause baja en ningún enfrentamiento.

El mensaje es claro: hay que jugar bien al fútbol. Y para jugar bien al fútbol hay que tener huevos. Y tener huevos no es tirarse a los pies. Huevos es jugar bien a la pelota. Huevos para pedirla siempre, jugar, asociarse.

Estas palabras de Coudet reflejan el juego actual de los celestes. Un fútbol que tiene a la pelota en el centro de todo, que busca salir con ella desde atrás y morder por ella adelante. Un estilo que hace frente a cualquier rival y que no se conforma con menos pudiendo conseguir más. A esto se refería y le daba voz Santi Mina. Y ojalá lo agridulce sea siempre empatarle al líder de la competición.

Con una plantilla que confía en el entrenador y que cree en sí misma, los resultados acabarán llegando. Ahora solo falta que la afición confíe más en su equipo. Porque no hay peor crítica que la propia, y esta no deja indiferente a ningún estamento del club.

4-1-3-2. Competir. Disfrutar.

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