Implosión federativa y abdicación masiva

Implosión federativa tras la abdicación de 15 futbolistas

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Recientemente la Real Federación Española de Fútbol ha vuelto a vivir una implosión federativa. Tras filtrarse el malestar de algunos grandes pilares de la Selección Absoluta Femenina parecía que nada sucedería. Hasta que se produjo un brusco cambio: el ente federativo publicó un comunicado anunciando que varias futbolistas habían renunciado a la Selección.

Los antecedentes: motines en Clubes y Selección

No es la primera vez, como no será la última, que un grupo de futbolistas intenta deshacerse de un entrenador. Existen, de hecho, varios métodos conocidos y empleados para lograrlo. Ninguno está exento de trauma, alguno implica una onda expansiva, otros una explosión o implosión que hace temblar los cimientos. Los métodos pueden ser más o menos sutiles, desde dejar de rendir hasta literalmente amotinarse en público.

Cuando se percibe que el rendimiento no es lo importante para evaluar la habilidad y capacidad de un entrenador se reducen las posibilidades de maniobrar. Entonces, podemos encontrarnos, normalmente con hasta tres escenarios:

a- El grupo está unido, presenta sus reclamaciones de frente y en público, y asume las consecuencias de sus acciones; se suelen conseguir los resultados esperados. A veces hay miembros del grupo sacrificados como consecuencia, pero se acepta por el bien mayor.

b- El grupo está unido pero con notas disonantes, la comunicación de las reivindicaciones es deficiente, y no se contemplan las consecuencias de los actos en todo su alcance. Suele tener consecuencias desastrosas para al grupo, no se acostumbra a alcanzar los objetivos, y a menudo termina con futbolistas sacrificados en los medios y por parte de sus empleadores.

c- Se desconoce la cohesión grupal y el interés de sus integrantes. Se lanzan mensajes contradictorios e incluso vacíos de contenido. Se lleva a cabo una campaña mediática en contra del grupo de futbolistas. Algunos medios realizan la acción opuesta y se crean cámaras de eco que dificultan la comprensión del problema y de su alcance, y el acercamiento de posturas. No se asumen ni aceptan consecuencias por los actos, y se alarga el conflicto, por ambas partes. No termina bien para ninguna de las partes. Se llegan a perder generaciones de futbolistas.

Hemos podido ver ejemplos reales de estos tres escenarios. Se deja a la interpretación del lector el intentar colocar el presente caso en una de estas categorías.

El suceso: implosión y abdicación

La historia se cuenta sola: filtración de incomodidad y disconformidad, expresión de la misma por una representante del grupo… y tensiones públicas sin control ni mediación posible. Federación, seleccionador y medios afines enconados en una postura. Futbolistas, gran parte de la afición, medios e influencers afines protestando y reclamando… ¿qué exactamente? Veamos:

Tras filtrarse a los medios que las futbolistas querían mejorar sus condiciones de trabajo, a nivel deportivo y de preparación física, se disputó y venció en un partido. Después, las futbolistas volvieron a sus respectivos clubes, y parecía que no se iba a saber más del conflicto hasta la siguiente convocatoria. Mas no iba a ser así: unos días antes de la siguiente convocatoria, con nocturnidad e infantilismo, RFEF publicó un comunicado acusando a las futbolistas de abdicación masiva de su responsabilidad. Unos días después respondieron las futbolistas, cuyas reclamaciones parecen muy distintas de las que la RFEF señalaba en su comunicado.

Lo único que tenemos claro a día de hoy es que una serie de futbolistas remitieron a la Federación un comunicado indicando que no deseaban seguir siendo convocadas. Las razones aducidas no las conocemos puesto que los dos actores en conflicto han presentado versiones distintas. Certezas: abdicación (¿forzosa?), conflicto, desunión, ataque de los medios a las futbolistas y de otros medios a RFEF. Dudas: razones, consecuencias, capacidad de cambio de la situación.

Todo esto enmarcado en el conflicto entre Federación y Liga F por los calendarios, por los honorarios arbitrales, por la cuantía de las sanciones, por la asignación de recursos… Y ¡ha llegado a la esfera internacional! Futbolistas y entrenadoras del ámbito anglosajón, por ejemplo, han manifestado apoyo a las futbolistas – como hicieron en el pasado mientras se dirimían otros encontronazos. ¿Explosión o implosión?

Dudas y críticas: jugadoras, público, afición y Federación

Y se ha criticado la decisión y también las formas de las futbolistas: desde insultos y descalificaciones infantiles hasta elaboradas y argumentadas críticas. Si esta era la mejor forma o la única manera de hacerlo, nunca lo sabremos; solo podemos aceptar que es la que se eligió. Podemos valorar positivamente o negativamente la forma de actuar, pero descalificar nunca nos dará la razón.

Como también hemos podido leer y ver críticas encarnizadas contra el ente federativo y el seleccionador. Contra su persona, contra la decisión del ente federativo de mantener al entrenador, contra los métodos de entrenamiento y su gestión de convocatorias y humana, contra su carácter y capacidad. Contra los comunicados emitidos por su contenido y por el tono empleado. Por intentar perjudicar al fútbol femenino en todos los ámbitos en que influyen: entrenadores, arbitraje, aplicación del Reglamento.

Pero no hay que olvidar todas las dudas que surgen, y de momento quedan sin respuesta. ¿Afectaron las filtraciones a los medios a la decisión de emitir la queja de este modo? ¿Quién y cómo tomó la decisión? ¿Se calcularon las consecuencias y repercusiones? ¿Qué pasa con los grandes referentes del futbol español? ¿Volverá a actuar el CSD o algún estamento gubernamental? ¿Por qué se ha vivido esta implosión ahora? ¿Por qué hay posturas tan enfrentadas en la prensa deportiva patria y también en la internacional? ¿Perderemos otra gran generación de futbolistas españolas? ¿A quien culpará y premiará la historia? ¿Quién irá al Mundial que se disputará el próximo verano?

¿Purga tras la implosión?

¿Qué pasará tras el trauma? ¿La implosión dentro del grupo nos traerá una nueva purga? Lo cierto es que es de esperar que así sea, sobre todo si el seleccionador sigue, y las condiciones no varían. Si las futbolistas mantienen su palabra, el futuro de la Selección Absoluta de fútbol femenino española está en el aire. Los precedentes en esta Selección abalan pensar que pasará, que estas futbolistas difícilmente vuelvan a vestir la elástica para representar a su país. ¿Recordamos lo que pasó con Ignacio Quereda y tras su marcha? ¿Qué otra cosa podemos esperar más que el seleccionador elija a futbolistas fieles a la causa para competir?

Leyendo los nombres de las futbolistas que se han posicionado en contra de volver a competir con la Selección en las presentes circunstancias, y las que pueden no haberse expresado públicamente pero compartir opinión, podríamos encontrarnos sin futbolistas disponibles para acudir a próximas fechas internacionales.

La historia sin fin, la vergüenza sin igual

De nuevo otro conflicto. De nuevo medios nacionales e internacionales se hacen eco. Evidentemente, volvemos a ver a deportistas y a celebridades posicionarse. Otra vez somos el hazmerreír: no hay paso que se dé en el fútbol femenino español que no genere controversias o conflictos. Y hay quien siente una vergüenza inmensa ante esta situación. Y es una historia sin fin:

No se pudo negociar un Convenio Colectivo con unos mínimos de cooperación y de colaboración, lo que estuvo a punto de dar al traste con la competición; y lo que forzó que su negociación se viciase y su contenido fuera contraproducente. No hemos podido tener una Liga Profesional de Fútbol Femenino funcional desde el primer momento, porque el estamento arbitral entró en huelga. No podemos tener una relación entre actores interesados normal, natural, y cooperativa. Somos incapaces de generar y explotar un producto, porque se lo maltrata y margina por quienes deberían gestionarlo y promoverlo. Como aficionados, además, tendemos al extremismo y al fanatismo, lo que nos vuelve pasionales, y nos lleva a posicionamientos radicales que no permiten analizar correctamente los problemas.

Si esta fuera a ser la última controversia, si tras esto se fuera a arreglar algún problema de los muchos existentes en el futbol femenino español, habría esperanza. Mas no parece que vaya a ser así porque ni Federación, ni futbolistas, ni medios, ni clubes, ni aficionados parecemos haber aprendido nada. Y si no hemos aprendido nada, no podemos actuar para cambiar a mejor. Y si no cambiamos a mejor, estamos condenados a vivir y revivir esta historia sin fin, esta vergüenza sin igual. Explosión tras explosión. Implosión tras implosión. Conflicto tras conflicto. Humillación tras humillación. Vergüenza infinita en nuestra historia sin fin.

 

Por Helena García (@hgamo18)

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