El Real Madrid mañana en el Metropolitano mucho más que tres puntos, es una final en donde se podrá ver si el equipo blanco está realmente preparado para afrontar una temporada donde ganar un título importante, Liga o Champions, es una obligación. Aún queda mucho por delante esta temporada, pero una derrota, tal y como se está poniendo la liga, sería un duro golpe, pero una victoria, supondría un chute de confianza más necesario que nunca.
Un Real Madrid necesitado
El comienzo del Real Madrid no ha sido bueno, mejor dicho, no lo bueno que desearía el club y la afición. Lo cierto es que, de seis partidos, solo se ha perdido uno, pero viendo al Barcelona, crecen las dudas. Sobre todo, las comparaciones. Los blancos arrancan los partidos muy bien, pero las segundas partes son horribles, hay una desconexión brutal, algo que se podría justificar en un partido, pero no si es una constante. El último partido, ante el Elche, dispararon todas las alarmas.
Se da por hecho que va a ser una Liga en donde cada punto vale oro, es probable que volvamos a una Liga de 90 puntos, no se puede fallar, sobre todo contra equipos grandes, la gran asignatura pendiente de los blancos desde que ganaron la Champions. El balance de las dos últimas temporadas es desfavorable, algo inaudito en el club blanco.
Simeone y el Atlético de Madrid
Dentro de una semana se cumple un año de la última visita del Real Madrid en Liga al Metropolitano, misma jornada, la séptima. Por aquel entonces los blancos llegaban invictos, con cierta superioridad ante el mal comienza en el campeonato de los rojiblancos. El baño táctico de Simeone a Xabi Alonso quedó reflejado en un sonrojante 5-2 a favor de los locales, una bofetada en toda regla a los blancos. No dejó KO al equipo blanco, pero sí tambaleándose, era cuestión de tiempo que cayera. De hecho, el equipo siguió ganando, no volvió a perder hasta noviembre, y en enero Xabi Alonso ya no era entrenador blanco.
Simeone vuelve a ser la gran amenaza del Real Madrid, en los últimos años, se ha encargado de amargar a los merengues, sobre todo en Liga. El empate es el resultado más repetido desde que llegó al banquillo rojiblanco, atrás quedan esos años donde, lo normal, era ver ganar al Real Madrid y que otro resultado fuera una sorpresa.
Mourinho, preparado
No cabe duda de que Mourinho sí tiene claro lo que se está jugando el Real Madrid, y suponemos que los futbolistas, después de lo que pasó el año pasado en este estadio, también estarán listo, al menos, para no verse sorprendidos por el rival, que juega con la motivación de estar en casa, con su público, con su afición, y seguro, con un punto de intensidad por encima de lo habitual, y eso es mucho hablando de los equipos de Simeone.
Pero no olvidemos quién es el entrenador portugués, le encantan estos partidos, seguro que lleva tiempo esperando este primer gran partido desde que se anunció su regreso a la Liga española, y seguro que está aportando aún más motivación a unos jugadores que muchas veces, muestran cierta indiferencia si no están en una eliminatoria de un partido de Champions League.
El Real Madrid se está jugando mucho en este partido, algo más que tres puntos, presentar una candidatura real para pelear por cosas importantes en esta temporada, y lo que es más importante, que no se propague un incendio tan pronto, y menos, a las puertas de un parón de selecciones.
