Como ya sucediera hace justamente un año, el Atlético de Madrid ha vuelto a sacar los problemas colectivos del Real Madrid. Y cuando hablamos de colectivo, no solo hay que hablar de lo que sucede sobre el césped, también en las decisiones que se han tomado en los despachos para que el equipo siga enquistado en los mismos problemas que amenazan con alargarse una temporada más. El arbitraje tuvo un impacto decisivo en el resultado final, pero en la primera mitad, 11 contra 11, los blancos evidenciaron los mismos problemas de la temporada pasada, los mismos que han ido asomando al comienzo de este curso. Las decisiones arbitrales condicionaron, pero no deben eclipsar el problema de fondo.
Un Real Madrid sin juego desde el primer minuto
El Real Madrid apenas inquietó la portería de Oblak en la primera parte, cuando todavía estaban todos los jugadores sobre el campo. Tuvo algún que otro acercamiento, en los primeros minutos de juego, y el máximo dominio lo tuvo en torno al ecuador de la primera mitad, donde jugó muy arriba, donde forzó errores en la zaga rojiblanca a la hora de sacar el balón, que se tradujo en un disparo arriba desde fuera del área de Vinicius, y un lanzamiento lejano de Güler que provocó la única intervención del guardameta local en la primera mitad, sin mayores problemas.
Era el equipo rojiblanco el que llevaba el peso del partido, el que obligaba a los de Mourinho a jugar solo a la contra, sin efectividad alguna. La mayoría del peligro por banda derecha, la de un Giuliano Simeone que a la postre recibiría el premio del MVP del partido.
Los blancos no tenían centro del campo, se volvió a evidenciar que Güler no es suficiente para los partidos grandes en la banda derecha, no es su sitio, su calidad le vale para otros partidos, pero no para los partidos más grandes. Donde puede rendir, donde es un genio, no le dieron oportunidad, y parece que no la va a tener en todo el año, como pasó el año pasado.
Porque en el medio, están Tchouaméni, Valverde y Bellingham, como el año pasado, sin recursos para hacer jugar al Real Madrid. Ni siquiera un recién llegado como Bernardo Silva, que de jugar el balón sabe algo, parece que vaya a contar en los planes para manejar un centro del campo que nadie maneja, y lo que preocupa más, parece que los encargados de hacer el once, y el equipo desde los despachos, no quieren a un especialista que es necesario, va por el tercer año consecutivo que no se buscan soluciones.
Un problema de jugadores
En el deporte, al igual que pasa en otras profesiones, no basta con tener a grandes jugadores, las piezas tienen que encajar, tienen que funcionar, y si no funcionan, da igual que individualmente cada uno sea un talento puro. Porque Tchouaméni es un jugadorazo, Valverde es un jugadorazo, Bellingham, Vinicius y Mbappé son estrellas del fútbol, pero juntos, no funcionan. No funcionaron hace dos temporadas, no funcionaron el año pasado, y no funcionan este año. Y da igual quien sea el hombre que falta para completar a estos jugadores, da igual que sea Güler, Rodrygo hasta que se lesionara, ahora Diomande. No se genera juego, se apuesta todo al talento individual, ni siquiera hay un referente en ataque para colgar balones, para llevar a cabo la táctica más vieja del fútbol, triangular, abrir el juego a bandas, y poner un balón a un 9 para ver si se caza un gol. Ese 9 existe, ayer, no pisó el campo.
Sin un cerebro de verdad, sin alguien en la sala de máquinas que ponga ritmo, criterio y cabeza al juego, y sin un hombre de referencia que fije a los centrales, que juegue de espaldas, y que genere espacios a los compañeros, solo queda eso, la magia individual, pólvora mojada que te salva en el día a día, pero que no vale para ganar campeonatos.
Un fallo en la planificación
Un año más, el Real Madrid ha reforzado la defensa, cuando el problema no es la defensa, es que defiendan todos. Bernardo Silva ha venido para darle más claridad al juego del Real Madrid, pero apenas juega, y en ataque, Espí ha venido a suplir a Gonzalo. Diomandé es el fichaje más caro de la historia del Real Madrid, tiene buena pinta, pero no hacía falta con lo que hay ahora en la plantilla.
El primer año post Kroos se puede entender, el segundo año, ya es raro, pero que un tercer año seguido, se vuelva a cometer el mismo error, es preocupante. Y más, teniendo en cuenta que el equipo está pidiendo este refuerzo a gritos. El Real Madrid tiene grandes jugadores, pero la plantilla necesita una reestructuración, cambios, y ya se llega tarde.
Con el 2-0 en contra el Real Madrid parecía un equipo perdido, sin la mentalidad ganadora de un equipo que, durante toda su historia, ha dado la cara hasta en los peores momentos, en las situaciones más adversas. Se había perdido el alma, la ambición, el peso de la historia de esta camiseta, eso es lo que más preocupa.
No se sabe qué hubiera pasado en la tarde del domingo si el arbitraje no hubiera sido el que fue, sin nada, el equipo pudo rascar un empate en los últimos minutos, porque los jugadores son muy buenos. Pero el equipo, sigue estando en el mismo sitio que el año pasado, y viendo cómo está el eterno rival, parece complicado creer en un cambio de rumbo.
