Era de esperar que Mourinho, a unas horas del segundo partido del Real Madrid en la Champions League, un mes después del primero, quisiera pasar de puntillas sobre lo sucedido el sábado ante el Villarreal, y una actuación arbitral que le hizo decidir no acudir a la rueda de prensa posterior. Eso sí, manda un pequeño recado antes de centrarse en el partido ante la Roma en el que “la presión es la de ganar».
Mourinho y el partido ante el Villarreal
Toca mirar para adelante, pero había cierta expectación por escuchar las primeras palabras del entrenador blanco tras el partido del Villarreal. Porque el sábado después del pitido final, también lo fue para él, no atendió a sus obligaciones con la prensa, y tocaba preguntarle por ello. Lógicamente, esperaba las preguntas, no se quiso mojar, emplazó a la prensa a hablar el próximo fin de semana, eso sí, “os invito solo a ver el primer minuto del partido del Villarreal. Vedlo y hablamos el sábado».
Pero se le siguió preguntando por los árbitros, no quiso echar más leña al fuego, aunque sí señaló algo que le mosquea con las designaciones para los partidos. «Me fío de todos. Solo me suena raro cuando tres semanas antes del partido se sabe quién pita».
Una última pregunta recibió sobre el sentimiento de la plantilla, sobre si jugaban cohibidos en los partidos de Liga. «Si haces esa pregunta es porque lo sabes. Veo a la crítica poco directa en algunas cosas. Mejor cambiar de argumento». Nada más, lanzó la piedra, pero tampoco quiso mojarse mucho, veremos el sábado, pero ya será otra historia, mejor centrarse en lo que está por venir.
Vuelta a la Champions
Mourinho vuelve a un estadio que conoce bien, a la casa de la Roma, un equipo con el que logró la Conference League hace apenas 4 años, cerca estuvo de ganar la Europa League un año después. El cariño y la admiración por el luso es enorme, eso sí, salió por la puerta de atrás, como le suele pasar allá por donde va, como les suele pasar a la mayoría de los entrenadores. Un rival complicado, en uno de los mejores momentos de los últimos años, y que no conoce la derrota esta temporada.
«Hay que jugar muy bien. Nos han tocado los dos más fuertes de Italia, a pesar de las sanciones. Ahora toca la Roma, equipo fuerte, motivado, con un público que juega los partidos. Tenemos que jugar muy bien para ganar. La presión es la de ganar».
«No lo debo decir yo. Inter y Roma son los dos más fuertes de Italia. Son buenos recuerdos para mí. Los he visto a los dos y son los más fuertes. Estoy preparado para el regreso. Roma y yo queremos ganar, el amor se olvida».
Mejora del Real Madrid
También habló de su equipo, lo más importante es que sumaron los tres puntos el pasado sábado. Se le preguntó por Valverde, que volvió a ser lateral derecho, que volvió a brillar llegando desde atrás, algo circunstancial, no se plantea hacerlo habitual en ese puesto.
“Ante el Villarreal, el entrenador del Madrid lo ha hecho muy bien. Encontramos lo que buscábamos. Teníamos muchas soluciones ofensivas para cambiar, pero entendí que era mejor cambiar el perfil del lateral derecho. Fede podía marcar diferencias. Esta vez salió bien, no siempre. Solo hay un Fede, es solo una situación que se ocasiona porque tenemos dos laterales muy buenos».
Lo cierto es que Alexander-Arnold estaba cuajando una buena actuación ante el submarino amarillo, poco a poco se va pareciendo a ese futbolista que maravilló en el Liverpool, pero que ha visto cómo, por el momento, Dumfries, sin acabar de convencer, parte por delante. Veremos qué decisión toma mañana, no lo ha desvelado, pero la forma en la que ha hablado del rival, y por qué fue suplente el fin de semana pasado, pinta a que el neerlandés partirá de inicio.
El Real Madrid se juega algo más que tres puntos ante la Roma. Como Mourinho ha dicho, no hay urgencias por lograr la victoria, la competición no lo exige por ahora, pero sí “la presión es la de ganar». Porque el juego de los blancos sigue en entredicho, y para calmar las aguas, que andan muy revueltas por la capital, los tres puntos son primordiales.
La dinámica del equipo no es positiva, sobre todo porque el eterno rival, el Barcelona, ha puesto un ritmo de crucero a gran velocidad y no parece que muchos le puedan plantar cara, así que toca hacer los deberes para ganar en confianza, porque el Clásico está en el horizonte, semana y media solo para el gran partido que muchos ya consideran decisivo para el título, una final que solo puede perder el Real Madrid, tal y como están las cosas.
La Roma es el siguiente obstáculo, un equipo invicto, perdió el liderato la semana pasada tras empatar con el Como, pero que ha empezado el año ilusionando, y se pone a prueba ahora con el Rey de Europa.
