El Real Madrid juega en unas horas el cuarto partido de esta edición de la Champions League, y lo hará con dos bajas por decisión técnica, la de Tchouaméni y la de Güler. La primera la dejó caer el técnico el pasado domingo después de la victoria en Santander, para darle descanso, pero la del turco ha pillado algo más de sorpresa. Parece que el entrenador luso ha querido quitarse un problema que, sin embargo, no va a poder evitar dentro de poco más de dos semanas.
Mourinho y el control mediático
Nadie en el mundo del fútbol es ajeno al ruido mediático, menos si eres parte del Real Madrid, y aún menos si eres José Mourinho, y sabe que cualquier decisión que pueda tomar durante un partido y que afecte a su desarrollo, puede tener todo tipo de consecuencias, más si el resultado no es favorable. El pasado domingo anunció en rueda de prensa que daría descanso a Tchouaméni para el partido de esta tarde, lo cierto es que el francés, desde que se incorporara a la dinámica del equipo después de perderse los primeros partidos de la temporada por lesión, lo ha jugado todo. Un descanso comprensible y que, además, abría la puerta a un Camavinga que se está ganando tener más protagonismo en este inicio de campaña.
Pero el que más ha llamado la atención ha sido Güler, uno de los pilares de este nuevo Real Madrid, de este equipo que empieza a jugar con la pelota. El turco está dando pasos agigantados para convertirse en un líder dentro del vestuario. Cada vez que el balón pasa por sus pies, el juego de los blancos cambia completamente. Parece un titular indiscutible, pero quizá no lo sea tanto para Mourinho, todavía.
La vuelta de Vinicius
Y aquí es donde la figura de Vinicius entra en juego. El brasileño, al que aún le queda por cumplir un partido de sanción en Liga, está apto para jugar en Champions League, y esta noche será titular. Con su sanción, el equipo blanco ha disputado los mejores partidos, ya no de la temporada, de todo el curso, pero el portugués le quiere en el once esta noche, suficiente tiene con estar fuera en Liga más de un mes, como para no tenerlo en el campo en Champions.
Y el sacrificado para estar en el once, en caso de haber sido convocado, iba a ser de nuevo Arda Güler, que parece que siempre es el elegido cuando Mourinho se decide a jugar con tres hombres arriba. No es la primera vez que sucede esta misma temporada, los partidos donde no ha estado el turco, mereciendo estar en el once por méritos propios, coinciden con los partidos en los que el portugués ha apostado por tres hombres de ataque. Y parece que ahora va a ser lo mismo.
Descarte para evitar un incendio
La idea de Mourinho era la de alinear a Vinicius y dejar a Güler en el banquillo, y tirar de él para disputar los últimos minutos del partido. Esta decisión hubiera generado cierta controversia, casi con toda seguridad, independientemente del resultado de esta tarde, aunque hubiera sido muy criticada en caso de que no se logre la victoria.
Dejando a Güler fuera de la convocatoria, para darle descanso, evita que se cree un conflicto alrededor de él, y deja vía a Vinicius para que pueda ser parte del once titular. Mourinho sabe perfectamente que al brasileño se le va a medir en cada acción del partido, y sabe que, en caso de hacer un mal partido, se le va a señalar, tanto al jugador como a él, sobre todo si deja en el banquillo a un futbolista que acumula buenas actuaciones en cada partido.
Lo que logra con este movimiento, además de evitar un ruido mediático innecesario, es ganar tiempo, aunque ya no le queda tanto. Este sábado el Real Madrid visita Mestalla, el 4.º partido de sanción para Vinicius. Después habrá un parón de selecciones y, a la vuelta, dos semanas más tarde, ya será otra historia, pero en principio, tendrá que tomar una decisión con Vinicius y el once del Real Madrid.
Porque nadie es ajeno a que el equipo ha mejorado mucho sin el brasileño, nadie es ajeno a que Diomande es un cañón por la banda izquierda, y que está siendo mucho más determinante de lo que es el extremo brasileño. Y existe cierto temor a que el equipo vuelva a ofrecer esas lagunas, sobre todo en el aspecto defensivo y en el trabajo en equipo, que tanto han perseguido a Vinicius. De momento, gana tiempo, han pasado dos semanas desde los últimos minutos del carioca en el campo, fueron malos, pero ha tenido tiempo de recuperar confianza y de recuperar estado físico, y después del partido de esta tarde, tendrá otras dos semanas y media para seguir empujando. Quién sabe, igual para la vuelta, vemos una versión de Vinicius más parecida a la que debe ofrecer este futbolista.