Parece que Mourinho va dando con la clave para hacer de este Real Madrid un equipo competitivo capaz de volver a pelear por títulos esta temporada. Pero muchas cosas han cambiado desde el inicio de la temporada hasta el día de hoy, y la pregunta que muchos se hacen es si ha sido Mourinho el que ha llegado a esas conclusiones o han sido los jugadores y la presión social los que han empujado al entrenador portugués. Sean cuales sean los motivos, no hay que restarle mérito, de él dependen las decisiones tomadas y parece haber dado con la tecla.
Mourinho cambia de idea
Hay muchas lecturas que se pueden sacar del cambio de Mourinho desde su primer entrenamiento hasta el momento actual. A su llegada, apenas cambió nada, en cuanto al once, de lo que veníamos viendo en las últimas temporadas. Sobre el papel, nadie va a discutir la calidad individual de los futbolistas blancos, pero sí ha estado en entredicho su desempeño como equipo. Puede ser que quisiera comprobar de primera mano lo que veía desde fuera, de hecho, lo dejó entrever en una rueda de prensa.
Apostó por Valverde y Tchouaméni en el momento en el que el francés se recuperó, después de perderse los primeros partidos de la temporada. Apostó por Dumfries en el lateral derecho, un lateral con presencia ofensiva, pero que destaca por su potencia defensiva. Aunque Huijsen partía como defensa central, lo sentó el día de la Roma, presumiendo que iba a ser un partido muy físico. Y apostó por Güler hasta que Diomande evolucionó lo suficiente para jugar arriba con Vinicius y Mbappé. De ese equipo al de los tres últimos partidos, ha habido un cambio evidente, donde Mourinho se ha querido quitar la etiqueta de entrenador físico, apostando por los jugones.
Cambio táctico en el Real Madrid
El cambio más sorprendente, por todo lo que viene de atrás, es apostar por Valverde en el lateral derecho. Ha quedado demostrado que, si hay que construir fútbol, el uruguayo no puede jugar al lado de Tchouaméni, así que lo ha puesto en la banda derecha, donde cumple, con creces, en lo defensivo, y donde explota sus virtudes ofensivas. Porque es un cañón, y más cuando juega con espacios, cuando su trabajo no es distribuir. Trabaja, roba balones, llega al área, genera ocasiones, alternativas, y además, entiende el juego ofensivo.
Ese cambio ha permitido que Güler se asiente en el centro del campo, junto al francés y a Bellingham. Entre los tres, y con Valverde entrando como cuarto centrocampista, el equipo ha ganado en movilidad, en desplazamiento de balón y en claridad de ideas. Con el turco llevando la batuta, no es lo suyo de nacimiento, pero poco a poco sigue mejorando, y mucho, el panorama atacante del equipo crece, las líneas se entienden y hay margen para la imaginación de quienes tienen ese don para jugar con el balón en los pies.
La sanción de Vinicius
Ha sido determinante para el juego del equipo, especialmente en el sacrificio defensivo. Porque ahora el equipo presiona más, esa ayuda extra hace que todas las piezas vayan encajando, y en el momento en que el equipo roba más balones, encuentra más espacio en las posiciones cercanas al área. Permite que el juego sea más tranquilo y más ordenado.
Diomande ha hecho olvidar a Vinicius, casi se ha recibido con alivio su sanción, veremos qué pasa cuando esté de vuelta, pero tiene mucho que mejorar. El cambio de Valverde y la sanción del extremo brasileño han permitido a Mourinho ensayar alternativas. El día del Sevilla fue la de meter a Endrick por la derecha, el día del Leipzig, probar con Güler y Bernardo Silva, esta última, la que repitió en el Clásico ante la sorpresa de todos. Y el partido fue de nota muy alta. No de sobresaliente, este Madrid está por hacer, y mucho, pero esos cambios fueron suficientes para tumbar a un Barcelona que esperaba otro tipo de planteamiento y que no fue capaz de contrarrestar.
Cambio de Mourinho o de los jugadores
El punto de inflexión llegó el día de la Roma, cuando Mourinho planteó un partido puramente físico en el que no jugó de inicio ni un solo jugador con capacidad de construcción. Cambió todo en el 70, con 3-1 en contra, apostó por los jugones y por gente de refresco que revolucionó el partido hasta el punto de marcar 3 goles en 7 minutos y medio para cerrar una remontada histórica.
Y desde ese día, el Real Madrid ha cambiado, empezando por los jugadores de inicio, por el planteamiento de los partidos, apostando por el fútbol. Como decíamos al principio, igual Mourinho tenía claro que quería hacer esto, pero cuando llegó, no quería hacer estos cambios, no quería incendiarlo todo nada más llegar, y ha esperado a que la evidencia le obligara a mover ficha. O igual no, igual era su apuesta inicial, y el clamor social y las respuestas de sus propios jugadores son lo que le ha hecho cambiar de opinión. Nunca lo sabremos, pero el máximo responsable de esa transición es él.