El Real Madrid visita el Metropolitano este fin de semana, el primer gran examen para los blancos esta temporada, para medir la capacidad de los blancos en un partido que seguro, será muy exigente. Tal y como están las cosas en el conjunto blanco, un equipo con dos caras, el de la primera mitad arrolladora, y el de la segunda parte de un nivel deficiente, contra los de Simeone, no vale relajarse. Hace un año, con el viento ligeramente a favor, los blancos, entrenados por Xabi Alonso, se llevaron una de las goleadas más sonrojantes de la historia de los derbis, un 5-2 que evidenció la temporada que estaba por venir.
Un derbi con urgencias
El Real Madrid no ha empezado bien la temporada, pese a que solo se ha dejado tres puntos ante el Betis, todo lo demás victorias. Pero las sensaciones, están lejos de ser buenas. Es extraño, porque durante los primeros 45 minutos, el equipo ofrece una imagen arrolladora, exceptuando el día de Sevilla, que no vieron puerta, en la mayoría de partidos se han ido al descanso con un resultado contundente, resultados que, siendo el Real Madrid, deberían determinantes. Pero en las segundas partes, parece mucho peor equipo, el nivel de intensidad es alarmante, muy bajo, casi se paga con el Inter, casi se paga con el Rayo, y contra el Elche, hubo reacción final para salvar los tres puntos tras permitir que el colista levantara dos goles de distancia.
Ahora llega el Atlético de Madrid, un rival muy peligroso. Las ganas de los rojiblancos a su vecino son de sobra conocidas, están a un nivel muy alto, y quieren que se repita lo de la temporada pasada. Es curioso, aunque los blancos llegan con más urgencias que el año pasado, hay cierta similitud en el partido. Los dos partidos son en la jornada 7, el año pasado se jugó el 27 de septiembre y este año el 20. Los blancos llegaban invictos, los rojiblancos habían empezado mal, y había cierta sensación de superioridad por parte de los blancos. Salieron escaldados. Ahí empezó un runrún en la casa blanca, se derramó gasolina, dejó un paso con, con un solo chispazo semanas después en el Clásico, provocó una explosión que dejó al Madrid KO el resto de la temporada.
Ahora hay miedo de que pueda pasar algo parecido, y más teniendo en cuenta el nivel del Barcelona. Da igual cómo estén los blancos o los culés, si uno de los dos, muestra señales de superioridad, habrá tensión al otro lado de la orilla, y los de Flick, son una apisonadora, los 7 goles al Racing hablan por sí solos.
Simeone y el Real Madrid
Desde que Simeone está en el Atlético de Madrid, ya son muchos años, las fuerzas, sobre todo en Liga, se han igualado. El balance es favorable para los blancos, pero en 28 enfrentamientos con el argentino en el banquillo, solo en Liga, el resultado más repetido es un empate, seis veces ha ganado el equipo colchonero, 10 veces los blancos.
El entrenador rojiblanco ha devuelto al Atlético a lo alto de la tabla, ya no hay dudas de cuál es el tercer equipo más importante de la Liga, si las había cuando se incorporó al equipo, y le ha sabido poner las cosas muy complicadas a los de Chamartín durante todos estos años.
Mourinho y un golpe sobre la mesa
Sabiendo cómo es Mourinho, seguro que lleva varias semanas con un ojo puesto en este partido. Él sabe lo que se juega su equipo, sabe lo que se juega él, y sabe lo importante que es salir del Metropolitano con los tres puntos bajo el brazo. Después de lo sucedido el año pasado, no parece complicado motivar a estos jugadores, que suelen sacar su mejor versión en los partidos más importantes. Quizá el año pasado no le dieron esa importancia, habrán aprendido de los errores. Esa derrota dolió mucho, al vestuario, pero sobre todo al madridismo, y de puerta para adentro saben que, la mejor forma de volver a recuperar la confianza de la afición, es logrando la victoria, dar un golpe sobre la mesa y presentar la candidatura oficial, al menos, a pelearle la Liga a un Barcelona que ahora está imparable.
Una derrota podría ser catastrófica para los blancos, lo más preocupante, es que es un escenario real, que el equipo se deje dos o los tres puntos, y si la brecha se amplía con el Barcelona, el clima puede ser insufrible. Además, llega un parón de selecciones, y con un calendario habitual donde se juega un partido cada tres días, si se para la competición, pueden ser dos semanas muy duras.
Los blancos viven momentos de tensión, y el derbi madrileño, es un buen termómetro para medir las aspiraciones reales de los de Mourinho esta temporada. Esto acaba de empezar, pero ya sabe, en el Real Madrid, los periodos de prueba no existen.
