Ya no debería sorprendernos, pero semana tras semana, Vinicius se encarga de ser el protagonista en el Real Madrid. Ya lo iba a ser después de que Mourinho le sentara de inicio en el banquillo, pero lo fue también en los 20 minutos que estuvo sobre el campo. En su defensa, quizá fueron los mejores 20 minutos de blanco en lo que va de temporada, el futbolista que se espera, pero pasó de héroe a villano en un minuto, de marcar el gol que encarrilaba la victoria blanca, a la expulsión que, casi con toda seguridad, le dejará sin Clásico.
Vinicius sigue siendo la noticia
Vinicius sigue siendo noticia en el Real Madrid, así lleva más de un año, y casi nunca lo es por su buen rendimiento dentro del terreno de juego. Sin embargo, esta temporada todo pintaba de otra manera. Finalmente, inició el curso tras firmar una más que controvertida renovación, un culebrón que ha durado demasiado tiempo, y al que se ha puesto punto y final cuando ya había iniciado su último año de contrato, una anomalía si hablamos de una súper estrella como lo es él.
Actitudes, tira y afloja con el club, con su salario, con sus pretensiones, que se resolvieron antes de iniciar el campeonato para poner punto y final al asunto. Había muchas voces en contra, de aficionados y socios, pero se esperaba que esta decisión le ayudara a centrarse solo en el fútbol, una nueva oportunidad con Mourinho al frente del equipo. Pero algo ha pasado en este inicio de campaña, porque su nivel de juego ha estado muy por debajo del esperado, algo nunca visto, y lo más preocupante, no parecía tener nada que ver con su actitud sobre el terreno de juego, más voluntarioso y trabajador que nunca. Estas tres semanas de parón, el nivel mostrado con Brasil ha sido preocupante, se le ha mirado con lupa ante dos rivales que le debían haber permitido brillar, y ha sido todo lo contrario.
Vinicius y su vuelta al Bernabéu
Mourinho hizo lo que muchos esperaban que hiciera, otros se pensaban que no lo haría, pero tras el parón, el brasileño fue suplente. El entrenador portugués está teniendo especial tacto con el extremo, le está dando la máxima confianza al mismo tiempo que reconoce que está muy lejos de su nivel.
No tardó mucho en sacarle al terreno de juego, apenas comenzada la segunda parte. Le dio para 20 minutos, presionó con más intensidad que nunca, volvió a encarar, volvió a regatear, volvió a crear peligro. Y marcó. Jugadón a la contra del equipo blanco, definición sencilla, a pase de Bellingham, pero había que meterla, ovación del Bernabéu, Mourinho corriendo al córner a abrazarle. Un gol importante que encarrilaba un partido complicado, un 2-0 que volvía a colocarle en la primera plana deportiva… hasta que llegó el VAR.
Peligra el Clásico
Lo que vino después ya lo sabemos todos, gol anulado, roja, y una reacción que le puede costar caro, o no, fruto de la frustración, de haber pasado de héroe a villano en apenas un minuto, de dejar el partido encarrilado, a dejar al equipo con diez ante un Villarreal que se volvía a meter de lleno en el partido.
La expulsión no deja lugar a la discusión, el reglamento lo recoge claramente. Otro debate es si esa jugada debería merecer tanto castigo, pero los árbitros aplicaron el reglamento a rajatabla, no había otra cosa que hacer.
Y ahora, lo que más preocupa es que se pueda perder el Clásico, mañana se sabrá, y no pinta nada bien. Los precedentes hablan de dos o tres partidos, se perdería el partido en ambos escenarios, y su reacción tampoco ayuda para que solo le caiga un partido. Entre medias hay dos partidos de Champions League donde sí estará, el primero, este miércoles ante la Roma, pero no volverá a pisar el Bernabéu en Liga, como pronto, hasta el 7 de noviembre.
Lo más preocupante de todo es que, por un motivo o por otro, Vinicius ha vuelto a ser noticia, y, de nuevo, por algo negativo, por algo que perjudica al Real Madrid. El problema no es que agarres del pelo a un rival, algo que está recogido en el reglamento, es que siempre es noticia por algo y deja muy dañada la imagen de un club que parece estar desquiciado. Se le vio al final del partido, lo estuvo con el colegiado, pero lo estuvo porque la tensión dentro del club, dentro de la plantilla, es máxima, porque estamos en el mes de octubre y cada partido es casi como una final, partidos determinantes con una red debajo que se va a romper en cualquier momento, y donde un futbolista, por el motivo que sea, está siempre en el centro de la polémica.
Lo único positivo de todo esto, ahora mismo, es para Mourinho, que no tendrá que dar explicaciones por los onces, por la titularidad o suplencia del futbolista. Ayer, directamente, no habló con la prensa, veremos qué dice mañana en la previa de la Liga de Campeones. Seguro, defensa total a su jugador.
