Valverde es un fijo para Mourinho, un jugador capital para darle equilibrio a un equipo que se tambalea por la cuerda floja. Lo que está experimentando ahora el técnico portugués es en qué parte del campo le puede dar tan necesario equilibrio.
Ante el Villarreal, el uruguayo protagonizó su mejor partido del año, quizá cuando más lo necesitaba el equipo, cuando más caótico estaba todo, con un submarino volcado, y con él moviéndose de lado a lado del campo como si el cansancio no existiera para él. Y sí, le volvió a probar en el lateral derecho, con la necesidad de no dejar a Vinicius más tiempo en el banquillo, y sin querer quitar a nadie del centro del campo. Trent, que no estaba haciendo un mal partido, fue el sacrificado, y el uruguayo brilló.
Valverde y el lateral derecho
Porque para el capitán del Real Madrid, el puesto de lateral derecho es el de un defensa. Para Mourinho, y quizá también lo fue el año pasado para Xabi Alonso, es el de un centrocampista que no va a dejar tirado al equipo en la zona defensiva, que se va a dejar el alma para cubrir atrás, y eso le va a permitir llegar a la zona de ataque con más comodidad, generando más sorpresa, más espacio.
Fueron sus mejores minutos de un partido muy completo, dio la asistencia de gol a Diomande rompiendo desde atrás, casi da otra asistencia de gol. Tenía todo el espacio del mundo para mostrar su mejor fútbol, no porque el Villarreal se olvidara de él, sino porque su posición de juego obligaba a los castellonenses a defender a otros jugadores.
Equilibrio en el centro del campo
Con Tchouaméni en el centro del campo cerrando filas, con Güler ayudando a la salida del balón, con un Bellingham más liberado, y con un Valverde de falso lateral, cubriendo su banda en defensa, y sobre todo en el medio campo atacante blanco, se generó cierto equilibrio que superó a un Villarreal que, hasta esa disposición de Mourinho, había generado mucho peligro, y que lo volvió a generar cuando Vinicius fue expulsado. En esos 20 minutos, superioridad, ocasiones claras de gol, y dos tantos, el segundo anulado, con toda la historia que vino después.
Fueron los mejores minutos del Madrid en toda la temporada, había construcción, había combinaciones, había conexión con los hombres de arriba, y peligro por la banda derecha y por la banda izquierda. Fue la solución más efectiva a esa falta de equilibrio, de juego combinativo, que tanto lleva penalizando al Madrid en los últimos dos años, sumado a un equipo más voluntarioso que nunca, quizá viéndose con el agua al cuello ante la opción de que la brecha con el Barcelona se hiciera más grande.
La decisión en manos de Mourinho
Mourinho sigue buscando la mejor solución para una plantilla de grandes futbolistas que parece haberse olvidado de jugar en equipo. Son muchos jugadores, y no todos caben. Tchouaméni parece fijo para el portugués, su filosofía de fútbol no se entiende sin un jugador de sus características en el centro del campo. Güler es el único diferente en una medular falta de calidad, y se está ganando partido a partido ser un fijo en el once. Bellingham, de enganche, le da calidad, gol, y, sobre todo, esfuerzo sin condiciones, trabajo colectivo a la máxima potencia, un líder que solo tiene por delante un techo muy elevado. Y Valverde no se puede caer del once, es el corazón del equipo, es quien se encarga de bombear cuando las cosas más se ponen cuesta arriba, el capitán, no solo vale con llevar el brazalete, hay que ejercer como lo está haciendo.
Las dudas están en la delantera, en la mejoría de Vinicius, especialmente. Ahora que no está bien, se puede plantear un centro del campo de 4, con dos hombres arriba, pero cuando quiera apostar por un tridente, la solución pasa por poner a Valverde de lateral derecho. No porque sea uno de los mejores laterales derechos defendiendo del mundo, manda narices, es porque en ataque, es sumar a otro centrocampista sin renunciar a algo tan capital como un defensor. Con Tchouaméni pendiente de las subidas del uruguayo, es un riesgo más que asumible para los blancos, más teniendo en cuenta que en la otra banda hay otra bestia defensiva como es Cucurella.
El Real Madrid necesita soluciones para mejorar el juego y el sábado se vio una fórmula que puede funcionar, que depende de la decisión de Mourinho, y también de un Valverde que ha sido demasiado explícito con eso de haber nacido para ser lateral derecho del Real Madrid. Igual sí ha nacido para ello, solo falta que se dé cuenta de que puede ser lo más beneficioso para que el equipo se pueda plantear luchar por algo esta temporada. El famoso equilibrio es lo que ha matado a este club estos años, quizá se debe empezar por algo que no dejaron que funcionara otros años.
