La falta de gol desespera en la Costa del Sol

Solo seis goles en 11 partidos es el triste bagaje de un Málaga CF que no levanta cabeza

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La situación que atraviesa el Málaga CF se debe al síntoma más agravante que el fútbol puede provocar. Y este, sin duda, es la falta de gol. El conjunto andaluz marcha último en la clasificación con tan solo cuatro puntos y seis goles en su haber.

 

Los números no convencen…

Tras un tercio del campeonato doméstico disputado, la plantilla malacitana no convence para nada en Martiricos. Ni los fichajes, ni el entrenador, ni el juego del equipo, ni mucho menos el presidente de la entidad. Si algo no engaña en esto del fútbol, son los números. Y no hay duda de que las cuentas no salen en la Costa del Sol. 11 partidos jugados que se desglosan con preocupación: 6 puntos de 33 posibles, 1 victoria, 1 empate, y 9 derrotas. Estos son los números que tienen como consecuencia directa, el farolillo rojo de La Liga.

 

 

Celebración del gol de Deulofeu en el Barcelona 2-0 Málaga

 

 

Y los fichajes tampoco

Más de 10 caras nuevas en el vestuario no siempre significa que el equipo queda reforzado. Salvando a Roberto en la portería, las nuevas incorporaciones no han conseguido aportar a la plantilla esa entrega, técnica y solvencia necesaria para ganar partidos. Dejando a un lado la facilidad con la que el Málaga encaja goles, en la delantera no es que la pólvora esté mojada, es que ni si quiera la hay. Rolán, Peñaranda y Bastón suman únicamente dos goles -ambos del primero- en 11 encuentros en lo que va de campeonato. Los otros 4 tantos del conjunto blanquiazul se reparten entre defensa (Baysse y Diego González) y centro del campo (Adrián y Recio). El nuevo ataque del equipo costasoleño, ha realizado únicamente un total de 14 tiros a puerta en todo lo disputado de Liga.

Presentación del delantero Diego Rolán

 

 

La afición comienza a desesperarse 

Exceptuando el último partido en casa contra el Celta, el ‘runrun’ comieza a ser un espectador más en La Rosaleda. El juego aburre, las ocasiones no entran. Cuesta dominar el balón y la impotencia se apodera del estadio cuando suben los goles en el marcador visitante y casi nunca en el local.

El desacuerdo es tal, que no hay un único culpable en este inicio liguero decepcionante. La afición no quiere a Míchel, pero tampoco quiere ni a Al-Thani ni a gran parte de la plantilla. Lo único que no se le puede achacar a estos jugadores es la falta de entrega. Hombres como Recio o Rosales se dejan la piel en el campo, y eso siempre es de agradecer. Sin embargo, capricho del fútbol, jugar con el corazón no vale para equilibrar la balanza a favor en los encuentros. Se necesita mucho más, como orden, equilibrio, intensidad, confianza, o paciencia. Aspectos, que a día de hoy brillan por su ausencia en la hermosa Costa del Sol.

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