REFLEXIÓN|| ¿Qué aportaría el ‘pequeño’ Odriozola al Real Madrid?

Desde bien pequeño andaba con el balón pegado a los pies; “siempre fútbol”. Fue tal su dedicación y devoción por este deporte que a sus 10 años entró en la cantera de la Real Sociedad. Lo que él nunca hubiera imaginado es que en menos de un año pasaría de jugar en Segunda División B a jugar en Primera y debutar con la Selección absoluta.

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Un 14 diciembre de 1995 nació quien ahora es una de las nuevas sensaciones del fútbol, la gran revelación de la Liga Santander y el nuevo fichaje de la Selección de fútbol de España. Álvaro Odriozola nació y se crió en San Sebastián en un ámbito familiar muy cercano rodeado de sus hermanos, con quienes mantiene una relación muy estrecha. Su hermano mayor, Pablo, es su mejor amigo y confidente. Las personas más cercanas a Álvaro le definen como una persona tranquila, con la cabeza bien amueblada y con los pies en el suelo a pesar de su juventud (22 años) y la vertiginosa velocidad a la que avanza su carrera.

Al margen del fútbol, el joven donostiarra estudia Empresariales a distancia en la Universidad Isabel I. Compagina sus estudios universitarios no presenciales con su carrera profesional y consigue sacar tiempo para dedicarlo a su familia y amigos. A pesar de su prematura fama y todos los elogios que está recibiendo, no pierde el norte. Por esto y por su carácter, demuestra una gran madurez. Son escasos los jóvenes de su edad que consiguen tanto en tan poco y siguen comportándose como si nada; con completa humildad. Por suerte, tiene un entorno muy privilegiado, su familia y amigos le hacen ver las cosas como son, todo “de otro color”, para “no creerse más que nadie”. El futbolista solo piensa en seguir progresando y aportando cosas al equipo en el que siempre soñó jugar, la Real Sociedad.

Álvaro Odriozola junto con su caballo Guitar

En sus vacaciones aprovecha para relajarse, pasar tiempo con los suyos, pasear por Donostia, su ciudad, y practicar alguno de sus hobbies favoritos como ir al hipódromo o cuidar de sus caballos. La finca familiar Cuadra Bernardo, cuyo nombre viene en honor a su abuelo Bernardo Arzallus, es uno de los lugares donde el futbolista desconecta y se refugia. Allí la familia Odriozola Arzallus mantienen y cuidan a sus caballos. Su caballo Guitar será corcel de competición y llevará los colores de su “querido” colegio Aldapeta. Este animal representará a la Cuadra Bernardo. Se trata de toda una nueva aventura y un sueño cumplido. Un favor que le debía a su abuelo, quien le infundió su pasión por la Real Sociedad. Al hacer dos años, su aitona le afilió como socio al club txuri-urdin, al igual que hizo anteriormente cuando nació su hermano Pablo. El futuro de Odriozola como realzale estaba predestinado desde la cuna.

El joven vasco dio sus primeros pasos en el fútbol en el colegio en tercero de primaria. Álvaro estudió en el colegio Aldapeta, institución Marianista. Pedro Ramos, el por el entonces Responsable de futbol de Aldapeta, describió al jugador como “un chaval muy majo; un trozo de pan.” El Responsable tiene la imagen de ver siempre al “eléctrico” chaval en el patio con la pelota pegada a los pies. “Le encantaba el fútbol”. Al joven Odriozola se le daban bien varios deportes, era muy activo. Siempre fue muy rápido y más de una vez se replanteó lo del atletismo pero no le llenaba tanto como el fútbol; Usain Bolt siempre fue uno de sus ídolos. Solía participar en las Olimpiadas Marianistas, una especie de Juegos Olímpicos entre todos los colegios que la orden tenía en España. Con la victoria del campeonato playero de La Concha, la Real Sociedad seleccionó a cuatro chavales para jugar el Torneo del Canal+ en Alevines, entre ellos el joven Odriozola.

Odriozola en el Estadio Ipurua. Partido SD Eibar – Real Sociedad

Con tan solo 10 años comenzó a jugar en Zubieta, en el club blanquiazul. En categoría Alevín formó parte del equipo subcampéon en el Torneo de Brunete, que reúne a las mejores canteras. Su primer entrenador fue Patxi Illarramendi. Desde el primer entrenamiento, en el club le han implantado una filosofía que le encanta. “Además de sacar futbolistas, en la Real se preocupan por formar personas.” Con Beñat San José como entrenador en la Real infantil, el equipo fue campeón de Euskadi infantil y subcampeón de la Nike Cup en cadete txiki, tras perder en los penaltis en la final contra el Racing. Así, año tras año, el joven promesa fue subiendo categorías, desde Alevín, pasando por Infantil, Cadete y Juvenil, para, finalmente, llegar a Sénior, formando parte del 11 realista. Debutó en Primera el 16 de enero de 2017 en Málaga, pero su bautizo como realista no llegó hasta que jugó por primera vez en Anoeta, en casa, frente al Osasuna.  A partir de ahí, se convirtió en un fijo en el lateral derecho del equipo vasco.

Nueve meses después, un viernes 6 de octubre, Odriozola se convirtió en el jugador 776 que viste la camiseta de España; el 46º jugador de la Real en debutar con “La Roja”. No entraba en los planes de Julen Lopetegui, entrenador de la selección, pero la lesión de Carvajal le hizo un hueco en el 11 absoluto. El seleccionador nacional llamó personalmente al realista para comunicarle su propuesta; Álvaro llamó a su madre, “no sentía las piernas”. Pasó de no estar en la lista de convocados a ser titular ante Albania. “Pasar a entrenar a la absoluta fue el no va más”. Cuando estaba en diciembre de 2016 entrenando con el Sanse no se imaginaba que unos meses después lo estaría haciendo con Iniesta. Lopotegui le dijo que “todo había pasado rápido, que mantuviera los pies en el suelo y que se lo tomara todo con humildad”. Algo a lo que el joven promesa ya está acostumbrado a hacer.

Álvaro Odriozola

Pocos jugadores consiguen tanto en tan poco. Ascender de Segunda B a Primera División, jugar en Europa League y, en el mismo año, debutar y ser titular con la selección. Todo esto es razón por la que su nombre empieza a vincularse a grandes clubes, como el Real Madrid, quien ya le ha echado el ojo. Para el futbolista “es una buena señal” ya que “pone en valor” su trabajo y le motiva a “seguir mejorando”. Por el contrario, Álvaro Odriozola solo piensa en blanquiazul; su intención es clara, “seguir en la Real”. Es futbolista gracias a ella, le debe mucho y es “realzale de cuna”. Que su aitona entre por la puerta 17 y le vea jugar en Anoeta es “cumplir un sueño que no se puede pagar con dinero”.

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