San Fernando 2017, una montaña rusa muy peligrosa

Este 2017 ha deparado para el San Fernando CD momentos de máxima tensión con distintos estados de ánimo, se ha pasado en momentos de máxima alegría a máxima desolación y viceversa convirtiendo el año en una auténtica montaña rusa con caidas y subidas.

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Acabó 2016, un año en el que el San Fernando CD deportivamente hablando significó alegría y éxtasis por el ascenso de categoría más una magnífica primera vuelta en esa temporada post-ascenso en 2ª B. Comenzaba un 2017 donde se intentaría consolidar todo lo bueno que se hizo el año anterior e intentar mejorar para seguir creciendo como club.

Se iniciaba 2017 por tanto, con la moral alta, con el ego subido. Y en el primer partido aún se nos hinchó más el pecho y el orgullo ganando en El Arcangel al Córdoba B pero a partir de ahí esa montaña rusa diabólica que fue el San Fernando en el año en curso empezó a descender vertiginosamente durante prácticamente 2 meses ya que ninguno de los 7 partidos siguientes se saldaron con victorias.

Casi dos meses sin ganar que significaron una dura caída, verle las orejas al lobo y al fantasma de un posible descenso de categoría. A partir de ahí el equipo se mantuvo titubeante hasta que en las dos últimas jornadas ligueras se jugaba el todo o nada. Recreativo y Linares eran rivales directos y había que enfrentarse a ellos en esas dos jornadas, derrotando a tan solo uno de ellos la permanencia estaba asegurada. Nuestra particular montaña rusa subiría hacia lo más alto o descendería a los abismos dependiendo de lo que la pelotita determinara en esos 180 minutos de juego. En el Colombino onubense no pudo ser y se cayó derrotado, quedaba la última carta liguera, vencer a un Linares que iba a luchar justamente por el mismo objetivo que el San Fernando CD. Y se venció rotundamente, con un 4-1 haciendo el mejor partido de toda la temporada, con ese resultado, con esa permanencia asegurada, llegó el momento más álgido de toda la temporada, subidón hasta arriba en esa particular montaña rusa isleña del 2017.

Pero lo peor estaba por llegar, nadie imaginaba el mazazo duro que se iba a producir en el seno del club una vez consumado el logro de continuar un año más en 2ª B. Comenzaron a airearse los problemas de pago en una plantilla que llevaba ya un tiempo sin percibir sus nóminas, la subvención municipal anual no se había recibido por un problema o fallo complicado de resolver, jugadores importantes en ese momento se marchaban descontentos con el trato y la gestión de la directiva, parecía reinar el caos en el club y todo iba cuesta abajo de manera vertiginosa.

La directiva que comandaba y dirigía el club en el pasado verano no podía hacer frente a la gestión de un club de 2ªB y la solución buscada fue llevar al club un grupo integrado por tres personas que se encargarían de realizar dicha gestión. Este grupo prometió varias premisas: fichajes de jugadores importantes, un patrocinador de alto nivel, una campaña de socios muy agresiva,… pero no se cumplió nada y al poco, en plena pretemporada los problemas se acrecentaron. No solo no había un patrocinador de nivel sino que no existía ni una sola valla publicitaria contratada, existían mas jugadores mayores de 23 años contratados que los que la Federación permitía por lo que hubo que dar de baja a 2 futbolistas, comienza la liga y se alinea a un jugador que debía cumplir partido de sanción según la RFEF, se inscribe a un jugador fuera de plazo y no puede ser alineado en toda la primera vuelta, se cesa al director deportivo descontento con su gestión, el equipo es colista en la tabla clasificatoria, los problemas económicos vuelven a florecer,… Todo esto desemboca en la dimisión del presidente, Alejandro Zapata y de toda su junta directiva incapaces de resolver tal caos celebrándose una asamblea extraordinaria que tiene que ser presidida por un miembro de la Federación Andaluza por el vacío de poder existente en el club.

En ese punto llegamos al momento de máximo riesgo de nuestra montaña rusa, descendiendo vertiginosamente, abajo del todo y a punto de descarrilar. Pero en esa asamblea un grupo de socios se arma de valor y decide tomar las riendas del club. A base de muchas horas de trabajo poco a poco logra que no se descarrile, y empieza poco a poco a enderezar el rumbo del San Fernando CD. Comienzan a llegar los resultados deportivos, en la clasificación se dejan atrás los puestos de descenso y económicamente aunque siguen los problemas por la falta de liquidez los jugadores empiezan a cobrar algunas nóminas que se le deben.

Llegamos al mes en curso, el último del año con nuestra montaña rusa en tierra de nadie, después de unos resultados no demasiado buenos el equipo se sitúa en la clasificación en el play out de descenso empatado a puntos con varios equipos y con el portavoz de la junta directiva anunciando que las nóminas de los jugadores están garantizadas hasta final de temporada pero a los que actualmente se le debe alguna mensualidad.

Incertidumbre tanto deportiva como económica, pero con confianza visto lo visto en el último tercio del año en directiva, cuerpo técnico y jugadores, por lo que se espera que nuestra montaña rusa suba hasta lo más alto y nos depare un 2018 apasionante y lleno de buenos momentos. ¡Feliz 2018 a todos los azulinos!

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