Mi villano favorito

La llegada de Íñigo Martínez al Athletic ha vuelto a convertir al club de Ibaigane en el villano a señalar

0

Tras cerrarse el mercado de fichajes y, con la perspectiva que da el enfriar las emociones y acudir al raciocinio, el movimiento del Athletic Club no dejaba de ser entre lógico y probable, a pesar de estar acostumbrados a ser los más ricos del cementerio en los últimos años. Tan rápido como el Manchester City lanzó sus redes sobre Laporte, reaccionó el Athletic para, en la medida de lo posible, reemplazar al bravo central galo. Lo que muchos tomábamos a mofa tal cual surgió el rumor, se convirtió en realidad en un movimiento que ha caído como una bomba en Donosti, viendo como su villano volvía a asestar un nuevo golpe.

Desde que el traspaso pasó a ser oficial, el optimismo crecía en Bilbao a la misma velocidad que la consternación entre los realistas. No era un jugador más, era su capitán, el hombre que jamás de los jamases iba a traicionar a los suyos para formar parte de las huestes de tan característico como temido villano. Es fácil de entender desde el punto de vista del aficionado: Es una puñalada trapera para el sentimiento y orgullo del aficionado, a quien por mucho que acepte de mala gana retahílas como que los jugadores son profesionales y demás historias, no asimila una traición de tal tamaño.

Íñigo Martínez llegó, se vistió la rojiblanca, se hizo la foto y en rueda de prensa, no dudó en lanzar varios dardos a la directiva realista y su falta de ambición. Porque probablemente para los que lo ven desde fuera la diferencia entre Athletic y Real Sociedad no sea excesivamente grande, pero para los que lo conocemos, cuestiones como la actitud, la ambición y el hambre marcan las distancias en cuanto a ambos clubes.

Íñigo Martínez es consciente de que todo ha cambiado. La que fue su casa durante tantos años ahora será la peor de las visitas que afrontará cada temporada. Los que antes le aplaudían y presumían de los puntos fuertes del central son, en buena medida, los que lo desprecian y lo minusvaloran a posteriori para ocultar el dolor que supone su cambio de rumbo. Él lo sabe y lo asume, sabedor de que, si muestra su mejor versión, San Mamés le acogerá con los brazos abiertos. Sólo hace falta recordar la llegada de Raúl García, a quien rodeaba un halo propio del villano de la función cuando era jugador del Atlético de Madrid, y como mutó a héroe sobre el césped de San Mamés.

Porque amigos, lo que duele en San Sebastián no es que se haya ido, algo que ya daban por hecho para el próximo verano. El problema es dónde se ha ido. Y todo lo que conlleva que un jugador haga dicho movimiento. Porque, por mucho que haya quienes repitan el sermón, no sólo se va por dinero. Se va porque la falta de ambición en momentos clave ha evitado que la Real Sociedad haya dado ese salto que tanto anhela y para el que tiene plantilla de sobra para conseguirlo, pero las acciones que se prodigan desde la directiva donostiarra funcionan más como freno que como catalizador.

Porque Urrutia, en un ataque digno de Michael Douglas en «Un día de furia», llegase y pusiese los 32 millones sobre la mesa no bastaba para llevarse a Íñigo. Porque, por muy buena que fuese la oferta económica para el jugador desde Ibaigane, aunque ayudase necesitaría de algo más para dar tal salto. Porque, por mucho que Aperribay, en una de las ruedas de prensa más lamentables en la historia reciente de la Real Sociedad, indigna de un club y una afición muy por encima de quienes rigen la entidad, llorase y lanzase argumentos desde la ceguera y que no se sostenían para nada atacando al Athletic, fue incapaz de si quiera intentar retener al canterano. Porque por muy cómodo que sea cargar contra su villano favorito para esconder su ineptitud e incapacidad para al menos intentar retener al jugador, demuestra que la ambición ha tenido un papel importante en la decisión.

El Athletic fue a por todas, tras 2 años sin fichar, pero que no se le olvide a nadie. Si Íñigo es jugador del Athletic Club, es porque ha dicho sí, mal pese a los rectores de Zubieta. Y en ese sí también hay una gran parte de responsabilidad de quien la eludió embistiendo al villano culpable de todo para eximirse de dicha responsabilidad. Que fácil resulta ver el grano de paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Ladran, luego cabalgamos.

Por @GomilaLopez

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies