GP de Gran Bretaña – Igualdad hasta la última vuelta

Tanto en la clasificación como en la carrera con los safety car, Vettel y Hamilton estuvieron siempre muy cerca

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El Gran Premio de Gran Bretaña comenzó con una ronda clasificatoria que dejó muy buenas sensaciones. Lewis Hamilton consiguió la pole, pero Sebastian Vettel se colocó muy cerca. Estaba claro que la carrera no iba a ser nada sencilla para el piloto británico. Sin embargo, nunca habría imaginado lo que iba a tener que pasar el domingo durante las 52 vueltas de Silverstone nada más encenderse los semáforos, dejando una carrera muy favorable al alemán.

Involuntario trabajo en equipo

Después de una nefasta salida de Hamilton, se quedó tercero, por delante de Kimi Räikkönen. El finlandés, en un intento por tomar la posición, tocó al británico en la tercera curva. Esta acción a primera vista truncó la carrera de este último, que cayó a la decimoséptima plaza. Así, Vettel, que se encontraba primero, pudo despreocuparse de la amenaza de su rival directo. Pese a esto, no tuvo tampoco una carrera fácil ya que ahí estuvo Valtteri Bottas haciendo valer su asiento en Mercedes, aunque terminaron venciéndole sus propios neumáticos desgastados.

La espectacular remontada de Hamilton

Tras el golpe con Räikkönen, venirse abajo no fue una opción para el británico. Con el paso de las vueltas, el de Mercedes fue ganando posiciones hasta volver a estar con los de arriba. Tanto fue así que en la vuelta 14 ya estaba quinto. No dio la carrera por terminada ya que él sabía que podía recuperar la diferencia que le supuso el contratiempo. Además, la aparición de los safety car reagrupó a todo el grupo, lo que le brindó una nueva oportunidad. Finalmente, y tras 52 vueltas sin un momento tranquilo, Hamilton acabó segundo a tan solo dos segundos de Vettel.

Verstappen aporta el espectáculo

El piloto neerlandés no cedió ni un palmo, como es habitual en él. Sus adelantamientos son muchas veces destacados debido a su agresividad y lo complicado que es llevarlos a cabo. En Silverstone volvió a mostrar sus capacidades, siendo esta vez su víctima Räikkönen. Tras ser adelantado, Max Verstappen recuperó la cuarta plaza al adelantar al finlandés por el exterior de la curva. Simplemente espectacular. Por desgracia, en la vuelta 42 tuvo que retirarse por problemas en el monoplaza.

El triste abandono de Leclerc

El piloto monegasco de Sauber volvió a colarse entre los 10 primeros en la Q3. No solo eso, sino que en la carrera estaba viendo que podía mantenerse en los puntos como viene teniéndonos acostumbrados. Sin embargo, un error en la parada en boxes le costó la retirada. Pese a ello, las sensaciones que Charles Leclerc está dejando son muy positivas, siendo el piloto que está ayudando al equipo suizo a salir del pozo en el que estaba metido. Normal que su nombre empiece a sonar por Ferrari.

Williams no levanta cabeza

Pero si hay que juntar la tristeza y un pozo en una misma frase, ésta es para hablar de Williams. La escudería tuvo un gran premio terrible. Primero en la ronda clasificatoria, cuando Lance Stroll protagonizó la bandera roja de la sesión al quedarse atascado en la grava. Al reanudarse, su compañero, Sergey Sirotkin tuvo una experiencia similar, aunque en este caso sí pudo continuar por sí mismo. Los dos pilotos fueron eliminados en la Q1, anticipando el desastre en la carrera. Y no fue para menos, ya que Stroll y Sirotkin terminaron penúltimo y último. Resultados muy malos para una escudería histórica como es Williams, que no se reconoce respecto a temporadas pasadas.

La carrera de los safety car

El accidente de Marcus Ericsson en la vuelta 32 hizo salir al coche de seguridad, que reagrupó a todo el pelotón. Esto hizo que las escuderías replanteasen sus estrategias de cara al final de la carrera. Ferrari metió a sus dos coches para poner neumáticos blandos, al igual que Red Bull. Mercedes, sin embargo, se mantuvo fuera con los medios. Hay que tener en cuenta que a 20 vueltas del final, que todos los pilotos estén juntos puede tener mucho peligro, ya que el baile de puestos es mucho más fácil debido a las inexistentes distancias. La marcha volvió a la normalidad en la vuelta 37, aunque no duró mucho. En la vuelta 38 el coche de seguridad volvió a hacer acto de presencia tras el choque entre Carlos Sainz y Romain Grosjean. Como se suele decir, ¿no quieres caldo? Pues toma dos tazas.

Momento en el que Grosjean toca la rueda trasera de Sainz (vía @EnricoTornello)

Finalmente, la carrera terminó de una manera muy intensa. Vettel se colocó primero al adelantar a Bottas, al que cada vez los neumáticos le perjudicaban más. Detrás vinieron Hamilton y Räikkönen que hicieron lo mismo, por lo que el finlandés de Mercedes, después de haber luchado ferozmente contra el alemán, terminó sin podio en la cuarta plaza. No solo esto, sino que Daniel Ricciardo también estuvo apunto de adelantarlo, aunque no tuvo tiempo para hacerlo. Debido a los dos coches de seguridad, las distancias entre monoplazas al final de la carrera fueron mínimas en la mayoría de casos, por lo que podría haber pasado cualquier cosa.

Un mundial muy ajustado

Tras el GP de Gran Bretaña, los campeonatos quedan muy justos. Entre Vettel y Hamilton hay solamente ocho puntos de distancia. En cuanto a sus escuderías, entre Ferrari y Mercedes hay 20. Es muy pronto para hablar de campeones ya que todavía estamos en el ecuador de la temporada; pero si esto sigue así, nos esperan unas carreras muy intensas en las que cualquier punto vale oro. La Fórmula 1 vuelve el 20 de julio con el Gran Premio de Alemania. Este domingo Vettel celebró haber ganado a Hamilton en sus casa, habrá que ver si el británico se lo devuelve en la suya.

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