Señor Baraja, no se vuelva a dar mus

No somos mano, ni podemos echar un órdago a juego. Pero visto lo visto ayer en El Molinón, las cartas dan de sobra para lanzarse a jugar si Rubén Baraja se atreve.

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Lo visto ayer en el partido de Copa no es un espejismo. Las cosas, si las sientes y las vives, acaban saliendo. Y eso fue lo que hizo el XI que Rubén Baraja dispuso en el día de ayer. Los que jugaron hicieron sobre todo tres cosas. Creer. Luchar. Dejarse la piel por el escudo. Y eso, bien sabido es por los aficionados sportinguistas, suele ocurrir cuando se tira de gente de abajo.

Nos vamos a dejar de estereotipos de canteranos, ya que solo podríamos citar a dos (Dani Martín y Pablo Pérez) en el XI inicial de ayer. Pero el once de ayer estaba plagado con más gente que muestra ganas desde abajo. Que aunque llegaron al Sporting en su última etapa formativa han aprendido lo que supone defender esta zamarra. Chicos que vienen pisando fuerte y tirando la puerta abajo como le gusta a Baraja, aunque parezca que no se quiera dar cuenta.

Quién iba a decir que esti guaje (Pablo Pérez) rendiría en su posición natural.

Todas las líneas cumplieron con su función. Desde Dani Martín solventando con facilidad el poco trabajo que tuvo, hasta Djurdjevic que registró la primera muesca en su revólver rojiblanco. La defensa demostró una confianza sorprendente para el estado actual del equipo y sus integrantes. Juan Rodríguez realizó una contundente labor acompañado de un voluntarioso Peybernes. Por su parte Geraldes demostró un poderío físico y una tendencia a subir digna del buen Jordi Calavera el año pasado que tan buen resultado dio. El más flojo si tal podríamos decir que fue un Noblejas que le puso ganas, tiene buenas maneras, pero al que se le nota aún falto de ritmo.

El medio del campo volvió a demostrar que, si lo que queremos es jugar a fútbol cada fin de semana, Cris Salvador es FUNDAMENTAL en este equipo. No hay más palabras, Señoría. A su lado, Hernán Santana despachó su mejor partido con la elástica rojiblanca. En una segunda parte donde el Eibar dejó muchos espacios, el canario fue el rey. Y quién lo iba a decir… Cuando en la línea central juegan 2 extremos con velocidad, desborde y calidad, que además apoyan al lateral, el equipo juega. La casualidad. Tanto Cerro como Traver han demostrado que se les debe una oportunidad. Ahora mismo ninguno de los dos debe ser suplente y menos aún ir a la grada.

Sin experimentos y cada uno en su puesto

Y ya, qué le vamos a decir al Sr. Baraja de la punta de ataque. Uros es un luchador nato, pero ha dejado claro que necesita un compañero. Ayer dio hasta la última gota de sudor y demostró, que cuando le llega aunque sea un melón como el de Cucurella, lo intenta convertir en oro. Fue una pesadilla para la pareja de centrales armera, sacándoles de sitio cada jugada y apoyando en banda a los extremos. Pero eso, no podía haber sido posible sin otra magistral actuación de Pablo Pérez. De nuevo, el gijonés realizó una demostración de sus capacidades en Copa del Rey. Como bien hiciese en el Wanda, ayer consiguió que gran parte de El Molinón se pusiese en pie y le aplaudiese en su cambio. Quién iba a decir que esti guaje rendiría en su posición natural. De nuevo, la casualidad.

Lo bueno es que el juego no acabó ahí. Por primera vez desde su llegada a Gijón, Baraja acertó con los cambios. De bien nacido es ser agradecido. Nacho renovó el juego y le dio libertad a Hernán para hacerse dueño y señor del encuentro. Neftali otorgó lo de siempre. Poderío y desgaste, y de nuevo consiguió el premio del gol. Álvaro entró por un fundido Cerro, manteniendo la verticalidad en unas bandas que ayer, al fin existieron.

No hay más vuelta de hoja míster. Esto ha funcionado. Y ante el todopoderoso Eibar, cuyos partidos según nuestro vicepresidente son infumables y menos atractivos que muchos de Segunda. Cierto es que el rival hizo un partido más bien malo, como lleva casi toda La Liga, pero su once daba para mucho más. En Almería habría que apostar por esto, por lo que funciona, dejarnos de nombres y chorradas. Poner a los que han rendido, por méritos, como tanto se dice en rueda de prensa. Y que Dios nos coja confesaos.

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