La vida por esos colores

Llega la semana del derbi del Principado de Asturias. Desde el Carlos Tartiere, Real Oviedo y Real Sporting de Gijón buscarán redimir sus malos resultados y regalar a su afición un buen resultado. El derbi como antídoto a todo.

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El Principado de Asturias se para. Llega, por segunda temporada consecutiva, «El Nuesu Derbi» al Carlos Tartiere. Con peores sensaciones que en la última temporada y con una obligación de ganar. Los dos entrenadores en la cuerda floja, las aficiones desesperadas y los equipos lejos de las victorias. Un cóctel polémico antes de la gran fiesta del deporte en Asturias. El «Derbi Asturianu» es anímicamente la clave para retomar el rumbo de un Real Oviedo y de un Real Sporting de Gijón que viven en horas difíciles. Aun así, los colores se defenderán.

Bajo mi punto de vista, completamente influenciado por mi afición incondicional al conjunto carbayón, considero que este partido es necesario. Hay quién no lo quiere ver ni en pintura, y otros lo desean. Para mí, es simplemente necesidad. Volver a levantar al público de su asiento, reconciliarse con el buen juego y con los tres puntos… y entregar la vida por los colores. Los que animan es lo único que piden. No importan los malos resultados si el equipo batalla, sino es así, tenemos un problema.

vía: RealOviedo

Lo que ocurrió en Riazor, evidenció los problemas del Real Oviedo. Una defensa muy débil, bajas en casi todas las parcelas del terreno de juego y falta de pegada en ataque. Solo un activo Yoel Bárcenas intentó incomodar al conjunto herculino, que terminó ganando por KO.

Aunque en varios tramos de juego, se vivieron buena predisposición, los goles fueron una losa, y el aficionado carbayón que viajó hasta A Coruña se sintió engañado. El técnico Juan Antonio Anquela terminó pitado, y el duelo ante el Sporting será su final particular. Lo mismo ocurre en el banquillo rojiblanco, con un «Pipo» Baraja más que cuestionado.

La temporada pasada estuvo llena de felicidad en materia de derbis para el aficionado azul. En El Molinón, Toché llenó de orgullo a todos. En el Carlos Tartiere fue simplemente mágico. Mossa remontó el gol tempranero de Jony Rodríguez con dos zapatazos y el éxtasis terminó por generalizarse. Las cosas se complicaron en la parte final de año, pero los duelos por el reinado de Asturias tuvieron color azul.

vía: El Desmarque

Mencionar a Toché en este caso es obligatorio. Se suele decir que «cuanto más alto logres llevar el brazalete, más gritaremos tu nombre» y opino que tiene que ser así siempre. Si el capitán representa al aficionado que enloquece en la tribuna, tendremos algo que celebrar. Particularmente, quedé impresionado de la reacción del capitán oviedista tras el 4-0 ante el Deportivo de la Coruña. Pidió perdón durante bastante tiempo y se le notaba afectado. Un líder sufre cada derrota como si de algo personal se tratase.

Como mencionaba anteriormente, para mí el derbi es defender los colores. El orgullo de vestir la camiseta, el escudo y sentirse representado por lo que ocurre en el terreno de juego. Como dicen en Argentina: «no me voy de tu lado por los malos resultados». El derbi es una vida, un partido que responde a una forma de pensar. El fútbol es un juego, pero sus valores no lo son.

@eugemf7

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