La Liga para, el Valencia CF no y el virus FIFA acecha

Alejados de los focos mediáticos de la competición liguera, los entrenadores aprovechan estos parones para oxigenar sus plantillas y administrar descansos. El problema viene cuando los que más necesitan descansar son los que menos pueden hacerlo.

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El Valencia CF, instaurado en la élite futbolística europea, reparte jugadores internacionales cada vez que para la competición doméstica. Esta vez no ha sido menos y hasta siete jugadores han dejado la capital del Turia para disputar partidos con sus respectivas selecciones.

Virus FIFA

Los parones provocados por las disputas internacionales suelen ser aprovechados por los equipos técnicos . Dosificar descansos, recargar pilas y trabajar algunos aspectos tácticos son los objetivos para estos impases competitivos.  Con mayor concentración y sin la premura del partido semanal, los entrenadores pueden disponer de sesiones más largas y con diferentes metas.

El problema viene cuando una gran parte de ese trabajo se lo pierden los jugadores más determinantes del equipo. Es el caso del Valencia CF cuyos jugadores más determinantes y con mayor carga de minutos no podrán descansar lo necesario. Es el llamado virus FIFA y cuyas consecuencias no han sido del todo estudiadas en el mundo del fútbol. Acumulación de cansancio, estrés competitivo, viajes transoceánicos son algunas de las razones esgrimidas para la unificación del calendario internacional. La FIFA, UEFA, CONCACAF O CONMEBOL  no entienden de preparación física o mental y no atienden a dichas razones.

Casos sangrantes

La reglamentación internacional vigente es claramente favorable a las selecciones frente a los clubes. Las federaciones defienden sus intereses y el jugador queda desprotegido de todo. Si decide no acudir a la llamada de su selección puede ser sancionado. Si acude, le espera una acumulación de km en sus piernas y en sus maletas que le impedirán ofrecer su mejor rendimiento.

Desde la perspectiva del fútbol europeo, los jugadores africanos y sudamericanos sufren este virus con mayor virulencia, valga la redundancia. Viajes más largos, instalaciones en peores condiciones, posibilidad de lesiones y posibles retrasos en la vuelta son los problemas más habituales.

En el conjunto de la Avda de Suecia, el caso más doloroso es el de Kondogbia. El jugador centroafricano no disputó el último partido de los de Marcelino al estar aquejado de una dolencia en su rodilla. Esto no ha sido óbice para que el medio centro del conjunto de Mestalla se desplace hasta Ruanda. Su recuperación, interrumpida. Su descanso, impedido. Su rendimiento a la vuelta, una incógnita.

Gayà es un caso parecido aunque con algunos matices como son la menor cantidad de km y su menor peso en la selección absoluta española. Es el jugador con más minutos disputados en la plantilla blanquinegra y sus sesiones regenerativas y de recuperación son más que habituales en la planificación de su trabajo. No es un imprescindible para Luis Enrique pero el descanso necesario no lo tendrá en este periodo y su musculatura del tren inferior continuará acumulando cargas.

El tercer caso es el de Carlos Soler. El canterano está acumulando muchos minutos en los últimos partidos y él sí es titular para el seleccionador sub-21. Es uno de los pilares básicos para De la Fuente y se antoja complicado que administre sus participaciones para evitar su estrés competitivo. Este hecho es más grave si cabe cuando uno de sus posibles sustitutos es Ferràn Torres, convocado también para la rojita sub19. Ambos carecerán del descanso necesario en este periodo.

Soluciones

Ante esto, el preparador físico y el entrenador suelen optar por recompensar, si se le puede llamar así, el trabajo diario de aquellos que no han tenido compromisos internacionales. El técnico asturiano, como tantos otros, suele alinear a los jugadores menos afectados por el virus en cuestión con el fin de evitar un extra de cansancio. Esta solución suele implicar una paradoja y es que los clubes han de hacer descansar a sus jugadores tras los partidos de selección con lo que sus objetivos se ven perjudicados.

Es la penitencia que han de pagar los clubes por contar en sus filas con jugadores internacionales. Quizá se pueda ver como un factor de equilibrio entre los equipos con mayores presupuestos y los que no cuentan con tantos recursos. Jugar contra una escuadra plagada de internacionales tras un parón, puede resultar más sencillo por su menor rendimiento.

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